Publicado: 15/11/2008 UTC General Por: Redacción NU

"Conozco muy bien el talón de Aquiles del macrismo"

Por Laura Di Marco.<br /> <br /> En la entrevista con NU, la auditora porteña Sandra Bergenfeld respondió sobre todo: la responsabilidad de controlar a su ex jefe político, Mauricio Macri; la estrepitosa caída de Alberto Fernández; la insólita situación que se le plantea de tener que apoyar a Jorge Telerman el año que viene, si es que resultara ser el candidato elegido por el espacio K y por el propio Kirchner.<br />
&quot;Conozco muy bien el talón de Aquiles del macrismo&quot;
Redacción NU
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La kirchnerista Sandra Bergenfeld acaba de volver de los Estados Unidos. La invitó el embajador ante la ONU, Jorge Argüello, a un seminario sobre fortalecimiento de la democracia y voto electrónico, que coincidió con las elecciones presidenciales norteamericanas. En la entrevista con NU respondió sobre todo: la responsabilidad de controlar a su ex jefe político, Mauricio Macri; la estrepitosa caída de Alberto Fernández; la insólita situación que se le plantea de tener que apoyar a Jorge Telerman el año que viene, si es que resultara ser el candidato elegido por el espacio K y por el propio Kirchner.

Albertista convencida, fue ella quien le destapó al ex jefe porteño su falso título de licenciado, una movida política que no sólo desprestigió a Telerman, sino que favoreció a su archienemigo, Alberto Fernández.

-El rol de la Auditoría no es, hasta el momento, muy visible, ¿a qué se debe?
-La Auditoría es, como sabés, un organismo colegiado, donde es necesario generar consenso sobre los dictámenes, lo que hace que todo funcione más democráticamente pero más lento. También estuvimos haciendo un ordenamiento técnico interno importante. Me siento muy a gusto, por otra parte, trabajando con Santiago de Estrada, a quien aprecio. Y de quien escucho un compromiso fuerte acerca de no tapar, en ningún caso, hechos de corrupción. Estuvimos trabajando muy fuerte en la auditoría de la obra social; la investigación se hizo sin ningún tipo de limitación. Y en la que encontramos, lisa y llanamente, una mala administración de su interventor.

-A propósito del tema de las limitaciones, ya que lo menciona, ¿qué opina de que le hayan recortado a su colega, el fiscal Manuel Garrido, atribuciones para controlar al kirchnerismo?
(Largo silencio)

-Qué brete, ¿no?
-Qué brete?sí. Bueno, mirá, realmente no conozco en qué circunstancias se hizo ese recorte. De verdad, no conozco la fundamentación jurídica que lo originó.

-Digamos que el kirchnerismo no tiene demasiada voluntad política de ser controlado y ha escapado sistemáticamente a todos los controles. Garrido dice que aumentará la corrupción teniendo él las manos atadas.
-El kirchnerismo también modificó la Corte Suprema de Justicia.

-Es cierto, pero eso fue hace ya cinco años. Volvamos a su trabajo en la Auditoría, ¿cuándo va a empezar a controlar a Macri?
-En enero de 2009. Por ahora estamos con la gestión de Telerman, no empezamos con la de Macri.

-Hablando de Telerman, ¿qué me cuenta si termina resultando el candidato K para las elecciones de 2009? Qué vueltas dan la vida y la política, ¿no le parece?
-Sí, como siempre digo: los políticos no son enemigos personales, son adversarios circunstanciales, en un determinado momento y lugar. Me lo encontré a Telerman en otras circunstancias, después del asunto del licenciado, y realmente es una persona muy amable. Y si fuera candidato -porque hay muchos otros mencionados en el distrito-, voy a ser orgánica y lo aceptaré, sin duda.

-Volviendo a su trabajo en la auditoría, ¿no le va resultar incómodo controlar a Macri, su ex jefe político? ¿Se arrepiente de haber estado con él?
-No, para nada. Es al revés: el conocer a Macri y el haber salido a visitar villas con él, por ejemplo, me revelan lo insensible que es?Perdón por la dureza. Pero Macri puede ser un hombre preparado para gobernar Suiza, pero no la ciudad de Buenos Aires, donde hay temas sociales graves, de los que él no resolvió nada. Las villas son un ejemplo: prometió que algunas las erradicaría; que otras las urbanizaría, y no va a poder hacer ninguna de las dos cosas. Su talón de Aquiles es la falta de planificación en el tema de las políticas sociales.

-Y Gabriela Michetti ¿qué rol cumple, según usted?
-Le aporta a Macri una gran sensibilidad. Es un producto político que Macri ha sabido explotar muy bien porque es sincera y le preocupan de verdad los problemas de la gente. Es un emergente muy interesante de la nueva política.

-¿No le parece que la oposición K en la Ciudad está un poco flojita?
-Yo veo que hay dos instancias de oposición: la Legislatura y la Auditoría. Nosotros también nos estamos preparando para que la auditoría sea un instrumento político, al servicio de todos, pero también de la oposición en el sentido de que es una productora interesante de información sobre el Gobierno y eso en tiempos de campaña electoral es muy importante. Estamos tomando nota de que el Gobierno de Macri no cumple con muchas promesas y acuerdos. Hace poco hizo un acuerdo para difundir y promover, a través de la película Wally, la educación ecológica para los chicos. No hizo nada. Y ese es un punto que ya auditaremos el año que viene.

-¿La impactó el alejamiento de Alberto Fernández? Él era su referente político.
-Para qué te voy a mentir. Fue un cimbronazo para todos. Además porque él no termina de definir cuál será su estrategia para la Capital.

-Los tiene desorientados.
-Un poco, sí. Aunque su rol como presidente del PJ sigue intacto. Pero fue una movida muy fuerte que estamos tratando de procesar.

-¿Le impactó la ausencia (de Alberto Fernández) en la reunión que se hizo en Olivos, convocada por Kirchner, para hablar sobre la Ciudad?
-Bueno, precisamente, una de las consecuencias de que Alberto se haya corrido es que Kirchner empieza a mirar más la Capital y abre el juego a varios actores. Por otra parte, me parece que Alberto no estaba en Buenos Aires cuando esa reunión se hizo.

-Carente de referencias como está hoy, ¿se acercaría al ala pingüina del Gobierno?
-Te soy honesta: creo que tenemos que dejar las mezquindades de lado. Y eso significa que todos quienes estamos en este espacio tenemos que dejar de vernos como albertistas, pingüinos o lo que sea. Todos los sectores que estamos en este proyecto político tienen que ser alentados a crecer y logar que la ciudad sea la caja de resonancia del proyecto nacional. Hay mucha mezquindad en la política.

-¿Se reuniría con Carlos Zannini, el referente de los pingüinos?
-Y si él me convoca, ¿por qué no?


(PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 162, DEL 13/11/08)

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