Publicado: 23/11/2004 UTC General Por: Redacción NU

Los dilemas de Bielsa

Aunque no lo diga públicamente, al canciller Rafael Bielsa lo seduce muy poco ser candidato a diputado en el 2005 y tener que enfrentarse a Elisa Carrió. Sin embargo, está resignado a aceptar lo que decida el presidente Néstor Kirchner. A pesar de ello, las diferentes líneas del peronismo de la Ciudad arman su juego para posicionarse en el momento de discutir las candidaturas. Los enojos de K y el papel del ibarrismo
Los dilemas de Bielsa
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El hombre no lo dice en voz alta. Sólo sus colaboradores más cercanos saben de sus dudas. Sin embargo, se define como un soldado del Presidente Néstor Kirchner y, por esa razón, acata sus decisiones. Pese a ello el canciller Rafael Bielsa no está muy convencido de ser candidato a diputado en el 2005 y preferiría seguir ocupando su actual lugar, según lo que varias de las fuentes consultadas le señalaron a NOTICIAS URBANAS.

El nombre de Bielsa surgió como el más potable para enfrentar a Elisa Carrió, la líder del ARI, que basa su campaña electoral en atacar abiertamente al Primer Mandatario. Muchas encuestas la dan como segura ganadora en la Ciudad; sin embargo, los kirchneristas creen que con el empuje presidencial, Bielsa puede dar el batacazo, algo de lo que no están muy convencidos en Bolívar 1 a pesar del apoyo explícito.

"El problema no es el canciller, sino cómo se va a encolumnar el peronismo detrás de su figura", dispara sin medias tintas un operador del peronismo porteño, que diálogo con esta agencia, en absoluto off the record.

De ese encolumnamiento y repartija de puestos nacería la madre de todas las batallas. Por un lado están las aspiraciones del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien quiere ser jefe de Gobierno en el 2007, y por el otro los hombres más cercanos a Bielsa en la Cancillería, el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y el jefe de Gabinete de la institución, Eduardo Valdés. Ambos, con fuerte presencia en el justicialismo de la Ciudad.

"Todavía nadie sabe cómo se van a armar las listas y esto genera cierta preocupación, ninguno sabe cómo quedará el reparto y qué le tocará a cada grupo", agrega el peronista antes citado, avalando la teoría de las "tribus políticas".

La agrupación de Bielsa es GESTA, hoy posee un legislador porteño -Milcíades Peña- y su base está en esos cuadros. Sin embargo, todavía ninguno de ellos sabe qué le deparará el futuro. Por ahora son todas conjeturas y muy pocas certezas. Además, ellos saben que Bielsa tiene muy pocas ganas de competir en las elecciones del año que viene.

Por otro lado, todos miran de reojo el papel que jugará en la elección el diputado nacional Jorge Argüello. Totalmente alejado de Macri y figura clave en la Ciudad, es un político que cada vez tiene mejor llegada al kirchnerismo y uno de los nombres que sonó para reemplazar a Bielsa en la Cancillería, en caso de que sea candidato.

Todas estas indefiniciones provocan incertidumbre frente a la consolidada candidatura de Lilita. Dentro de esas cuestiones también resta por definirse qué hará el ibarrismo. Todos aseguran allí que la alianza con los K está "abulonada" para el 2005 detrás de la figura de Bielsa (o cualquier otra), pero conviven siempre con el fantasma más cercano o más lejano del frente de centroizquierda al que nadie se anima ni puede delimitar.

"Por ahora todos los grupos en pugna tratan de armarse de la mejor manera para que, en caso de confluir en la figura de el canciller, negociar los puestos con el suficiente peso político", le manifestó a NOTICIAS URBANAS, un hombre cercano a Bielsa.

En medio de tantos silencios, se encuentra el hombre sobre el que pesan todas las miradas y el cual tampoco estaría atravesando una muy buena relación con Kirchner. "Es llamativo su segundo lugar en las negociaciones con la comitiva china, algo que manejó mucho más el ministro de Planificación, Julio de Vido, que Bielsa", señala un justicialista con llegada a Balcarce 50.

A eso se suma que el rosarino, poeta y ávido lector, la oferta de la banca lo seduce poco. Sin embargo, su atildado buen gusto, lo lleva a ni decir "esta boca es mía".

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