Publicado: 03/07/2009 UTC General Por: Redacción NU

Anticipo de NU: La movida por Jorge "el Fino" Palacios

En febrero de 2009 Noticias Urbanas adelantó en exclusiva lo que sería la designación más polémica del Gobierno de Mauricio Macri. Conozca la historia de Jorge "el Fino" Palacios como líder de la polícia porteña.
Anticipo de NU: La movida por Jorge "el Fino" Palacios
Redacción NU
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Por aquellos años convulsionados, de caudillos que llegaban a generales por encabezar a caballo y cuchillo de filo amenazante, las tropas de gauchos aptos para el jaleo; las reyertas políticas se dirimían en el campo de batalla. Corría 1859 y todo indicaba que se avecinaba otra guerra entre la Confederación (las provincias del interior), con sede capital en Entre Ríos y Buenos Aires. Unos meses antes del choque armado que se produjo a fines de octubre, el caudillo federal de origen entrerriano y por lógica anti porteño, Ricardo López Jordán (1822-1889) le escribió una carta a su amigo Benjamín Victorica, en donde lo alentaba y aconsejaba al mismo tiempo, sobre el enfrentamiento inminente. "No vayas a andar aflojando, cuando se te acabe la pólvora, hierro frío. Peleen y triunfen carajo", le ordenaba en la misiva López Jordán. Aunque pasaron muchos años desde aquel enfrentamiento entre porteños y provincianos, con la llegada de Mauricio Macri a la Jefatura Comunal, el histórico conflicto entre la Capital Federal y la Nación volvió a crecer en intensidad. El crucial tema de la autonomía plena sirvió de punta de lanza para que la disputa adquiriera un peso de proporciones cada vez más grandes y de cuyo final nadie se atreve a dar un pronóstico. Desde su llegada al poder, Macri le reclamó y con justa razón, a la administración nacional que encabezaba el Presidente Néstor Kirchner, entre otras cuestiones claves como el tema del Puerto, la ayuda de sus diputados nacionales para lograr la reforma que permitiera que la Ciudad cuente con una policía propia. Los resultados de ese pedido es conocido por todos. Las trabas K para financiar la nueva fuerza, obligó al macrismo a idear un proyecto propio de creación de una fuerza armada local, iniciativa que el año pasado fue aprobada por la Legislatura. En esa oportunidad, Noticias Urbanas adelantó que Macri se había comprometido con los jerarcas de la Policía Federal, para que el futuro jefe policial porteño, tuviera la aprobación de los azules. Lo que nadie imaginaba por aquellos días, es que además de contar con ese insalvable requisito, el posible jefe de la policía Pro, fuera además, el policía más adiado por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con lo cual, el ingeniero le envía un claro mensaje de poder político al matrimonio presidencial sobre su total independencia de acción y como si fuera poco elige para hacerlo un tema tan álgido como el de la seguridad. El hombre que generó tanto revuelo fue ex comisario general de la Federal, ex jefe de la poderosa Superintendencia de Investigaciones de la fuerza, que por ese entonces tenía a su cargo la Dirección de la Unidad de Investigaciones Antiterroristas. Su nombre es Jorge "el Fino" Palacios y tiene 59 años.

EL HOMBRE

"La jugada de Macri de impulsar la llegada de Palacios a la jefatura policial capitalina, tiene dos destinatarios muy claros: los capos de la Federal y el matrimonio presidencial. Ahora muchos se sorprenden por la postulación de 'el Fino', sin conocer la histórica relación que el jefe de Gobierno porteño mantiene con el ex uniformado. Lo único que cambió, en los meses que pasaron desde la aprobación legislativa que le daba vía libre a la creación de una fuerza local propia, fue la colocar a un ex azul y no a uno en actividad en la cima de la policía capitalina. El pacto inicial entre Macri y los capos de la Federal se sostenía bajo la premisa de que el ingeniero nombrara a un policía en actividad, que además, contará con el consenso de sus pares, para manejar la nueva cana. De esa manera, los Federicos no pondrían piedras en el camino que dificultaran los primeros pasos de la policía porteña y le darían libertad de acción. Con el tiempo, lo que cambió fue la posibilidad de que el jefe local, además, de contar con el aval de la Federal, fuera un ex uniformado. Y Palacios cuenta con todos los requisitos exigidos por el jefe comunal: es un hombre de su entera confianza y también cuenta con el visto bueno de los hombres que lidera el comisario general Néstor Valleca", le relató con parsimonia castrense un ex comisario retirado a Noticias Urbanas, al ser consultado por los motivos que avalan la candidatura de "el Fino".

El pasado azul

Los datos obtenidos por este semanario avalan lo dicho por el ex Federico. La relación entre Macri y Palacios se hizo fuerte a mediados de la década del noventa, cuando el ingeniero llegó a la presidencia del Club Boca Juniors y el policía se encargó de manejarle todo lo referido a la seguridad de la institución. El policía afianzó su vínculo con Mauricio en el 2003, cuando trabajó en la liberación de la hermana menor del líder de Propuesta Republicana (Pro), Florencia, quien había sido secuestrada. Su "valorada" labor en el caso, también le hizo ganar la simpatía del padre del Jefe de Gobierno, el empresario Franco Macri. Desde ese momento, la relación entre el político en ascenso y el Federico fue creciendo hasta que Palacios se transformó en un hombre clave para Macri en todo lo referido al tema de la seguridad. Lo asesoró durante las dos campañas electorales para jefe de Gobierno de la Ciudad y una vez que llegó al poder capitalino, se convirtió en el hombre encargado de idear como sería la nueva fuerza policial de la Capital Federal. Aunque sin cargo oficial, "el Fino" se transformó en uno de los asesores claves del ministro de Justicia capitalino, Guillermo Montenegro. Es más, según varios macristas interrogados por Noticias Urbanas, Palacios fue uno de los artífices del logro legislativo, cuando se aprobó la creación de la policía Pro. "De ahí en adelante y con todos los antecedentes a su favor, el nombre de 'el Fino' empezó a sonar con insistencia en las cercanías del jefe comunal, como el hombre indicado para manejar la nueva fuerza metropolitana", confesó ante este semanario un macrista muy cercano a un importante ministro capitalino. Pero no todas son flores. En el 2004, la propia Cristina, por entonces senadora y Primera Dama, impulsó la caída de Palacios de la Federal. El motivo oficial por el cual los K lo echaron fue una comunicación telefónica que el uniformado mantuvo con un reducidor de autos relacionado en la investigación por el secuestro y muerte de Axel Blumberg. Aunque luego se descubrió que el chorro era una vieja fuente policial y que además, no tenía nada que ver con el caso Blumberg, la suerte de "el Fino" ya estaba echada. Sin embargo, la versión dada por un ex operador K a este semanario, no sólo coincide con lo relatado por un ex comisario inspector de la Federal, también a este medio, sino que además, destruye la versión oficial. Hay dos motivos fundamentales por los cuales el matrimonio presidencial quería tumbar a Palacios. Por un lado estaba la presión que ejercía la comunidad judía sobre la Comisión que en el Senado seguía la investigación por el atentado a la AMIA y que Cristina integraba. Las autoridades de las instituciones israelíes le hicieron saber a la legisladora nacional que Palacios, quien había trabajado en la pesquisa del atentado, dirigiendo la Dirección Antiterrorista, había avalado todo lo hecho por el cuestionado juez federal Juan José Galeano. La actuación del magistrado había sido refutada y considerada errónea por el Tribunal Oral que juzgó la causa y determinó nulo lo realizado por Galeano, que a partir de ese dictamen pasó a ser investigado por sus pares por mal desempeño.

Con esos datos, la comunidad le expresaba a Cristina que querían la cabeza de Palacios. Y como era evidente, los K no querían abrir un frente de batalla con los judíos. A eso se sumaron, las voces que identificaban a "el Fino" con ciertos políticos (ex ministros) del menemismo y con un sector de la Federal anti-K. El último golpe del kirchnerismo contra el ex policía se produjo en diciembre del 2006, cuando la justicia lo procesó por los hechos ocurridos el 20 de diciembre del 2001. En ese momento, la pelea entre el matrimonio presidencial y Palacios pareció definida. Sin embargo, el tiempo demostró lo errado de esa afirmación.

* Nota publicada en el Semanario NU

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