Cómo se vio la jugada de Ibarra desde la Rosada
Pocos minutos antes de anunciar el lanzamiento de una consulta popular para relegitimar su cargo, Aníbal Ibarra, discó el número del ministro Alberto Fernández, y le comunicó la decisión que anunciaría poco después frente a los periodistas. El diálogo era seguido por su hermana Vilma, que estuvo acompañando al jefe porteño toda la tarde hasta la explosiva conferencia de prensa de las 19.30.
"Me parece bien; andá para adelante", se limitó a contestarle el ministro K, quien, en su momento, fue el artífice de la alianza del kirchnerismo con Ibarra en Capital, aunque en los meses que siguieron se produjeron varios cruces con el gobierno de la Ciudad hasta la tragedia de Cromañon, que terminó por enrarecer todas las relaciones, la de los K incluída.
NOTICIAS URBANAS consultó acerca de la postura oficial del Gobierno nacional sobre la convocatoria del aliado porteño, y la respuesta fue lacónica: "El Presidente no va a hacer comentarios oficiales sobre cómo cayó o no cayó la convocatoria, ni tampoco dirá su opinión sobre la exposición de este martes".
Más allá de la versión oficial, lo cierto es que, en Balcare 50, creen que si Ibarra sale bien parado de la consulta vinculante, saldrá fortalecido. Y si sale mal, al menos tendrá una salida digna y evitará el juicio político.
Más allá de la sorpresiva salida de este lunes, el ministro Alberto Fernández cree que Ibarra "manejó muy mal" la situación post Cromañon.
Para empezar, le factura que le haya aceptado la renuncia al secretario de Seguridad Juan Carlos López y al resto de los funcionarios del área, horas después la tragedia. Cree que esta medida extrema debería haberse postergado hasta, por lo menos, después de la primera exposición ante la Legislatura.
Por su parte, a Néstor Kirchner le hubiera gustado ver a un Ibarra más activo, poniéndose al frente del reclamo de los familiares y visitando hospitales. "Pero Ibarra es Ibarra", musita el jefe de Estado, en la intimidad de su despacho.
Es que Kirchner tiene en la mira a Juan José Álvarez, el duhaldista secretario de Seguridad. "Para nosotros, es una señal de alarma", confió a esta agencia un kirchnerista de la Ciudad de diálogo casi diario con Alberto Fernández. Kirchner le recrimina a Ibarra que, en su confusión inicial, le haya abierto la puerta de la Ciudad a Álvarez, en una movida fogoneada por Jorge Telerman y el ministro Aníbal Fernández.
"Álvarez no tiene la misma visión del peronismo que nosotros, ni nuestros mismos aliados", apunta la fuente K, a quien se le erizó al piel con la reunión que el nuevo secretario tuvo a principios de mes con los líderes cegetistas Hugo Moyano y Amadeo Genta, entre otros. "Esa reunión en Capital te hace perder 100 mil votos", elucubran cerca de Alberto Fernández.
Cuando la comitiva del jefe de Estado español, José Luis Rodríguez Zapatero, visitó el país se asombró ante Kirchner por las derivaciones políticas de la tragedia. Los españoles ponían como ejemplo el incendio de la discoteca Alcalá, en la murieron 81 personas, también en una fiesta de fin de año en Madrid, y por fallas en la seguridad. "A nadie se le hubiera ocurrido, entonces, poner en jaque al jefe político del distrito", lanzó uno de los asesores del presidente español.
Los kirchneristas, le explicaron a los españoles: "Es que fue tan grave lo que pasó en el 2001, y las instituciones quedaron tan endebles, que ante cualquier cosa, la gente le echa toda la culpa a los políticos. Y los cargos, se vuelven a poner en juego".
"A Aníbal (Ibarra) se le acabó la suerte", vaticina el ministro Fernández ante dos o tres amigos, en su oficina de Balcarce 50.
Es que, en los pasillos de la Rosada circula una broma macabra: los funcionarios K aseguran que Dios le retiró el apoyo al frentista cuando decidió darle luz verde a la muestra del artista plástico León Ferrari, que resultó ofensiva para la Iglesia.
Aunque no salgan a decirlo en público, Kirchner, la senadora Cristina Fernández y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, quedaron conformes con la primera exposición que el jefe porteño dio el viernes pasado ante la Legislatura. Y también, fueron partidarios de que el jefe de la Ciudad concurriera este martes a finalizar la sesión.
"Para nosotros, el límite del apoyo a Aníbal es su procesamiento, aunque no creemos que ello vaya a suceder", confió el funcionario kirchnerista a esta agencia. Mientras, el jefe porteño ensaya su nueva defensa este martes, por la tarde, confiando -quizá- que la historia lo absolverá.