La guerra sucia por la policía
La máxima tiene un origen bastardo y como melodía de cuna un ruidoso tiroteo de pistolas alocadas de urgente sangre. ?Todos los hombres son completamente responsables de sus actos, cualesquiera que sean las tensiones, el remordimiento o la dureza de las circunstancias?, escribió, en prosa mafiosa, Mario Puzo en su novela El último Don, acerca de las vicisitudes de un viejo capo de la mafia neoyorkina. La honestidad brutal de la frase sirve para definir con absoluta objetividad y realismo callejero las acciones políticas y de guerra urbana que se dedican entre sí los gobiernos nacional y porteño, en la pelea por el manejo de la seguridad y la policía en la Ciudad de Buenos Aires. Una de las batallas más álgidas tuvo como epicentro el enmarañado caso del espía Ciro James, cuya verdadera trama fue revelada por el semanario NOTICIAS URBANAS en su número 212. Pero el punto central de la disputa es la puesta en marcha de la Policía Metropolitana, cuestión que desde su origen suscitó movidas encontradas entre la Ciudad y la Nación.
NOTICIAS URBANAS también puso al descubierto el motivo primordial de la pelea: el control de las cajas de recaudación de dinero ilegal que la Policía Federal realiza sobre delitos como prostitución, drogas o juego clandestino. En este marco, el caso del espionaje porteño fue sólo una batalla más (aunque de alto calibre) en la guerra que se libra. A la que se suma la pata política de la pelea: el kirchnerismo ve en Macri un competidor de peso para las elecciones presidenciales de 2011, en las que Néstor Kirchner aspira a competir, y ésa es la razón que impulsa a la administración K a dificultarle la gestión porteña al ingeniero.
LA EXCUSA PARA "PUDRIRLA"
El último conflicto de importancia que volvió a enfrentar a los gobiernos tuvo que ver con la deuda de más de 40 millones de pesos que, según la Policía Federal, le debía la administración porteña por los servicios adicionales que contrata para asegurar la seguridad de diferentes espacios públicos y privados. ?El incumplimiento fue utilizado políticamente por los K para pegarle al macrismo al sugerirle a los federicos (que no actúan por las suyas, sino que siempre se mueven con el aval de sus jefes políticos) que amenazaran con dejar sin custodia importantes terminales de trenes, micros y hospitales, en caso de que la deuda no se saldara en breve tiempo. Algo que por lo abultado del monto es imposible. Esta picardía del kirchnerismo tenía la intención de culpar ante la sociedad a Macri por los futuros hechos de inseguridad?, le explicó a NU un jerarca de la Federal. ?La idea de los K es golpear a Macri en el tema seguridad, que además fue caballito de batalla de su campaña, y que de esa manera llegue desgastado a la puesta en marcha de la Policía Metropolitana, porque con las actuales atribuciones contravencionales de la fuerza, ésta estará acotada para actuar en delitos de envergadura como robos y drogas. Así, ante un hecho de estas características, el gobierno K puede aprovechar para culpar a Macri ante los vecinos, ya que supuestamente tendrá su propia fuerza para actuar, pero con las manos muy limitadas?, agregó el policía, para quien este accionar del kirchnerismo ?no lava las culpas a Macri, por su mala elección a la hora de elegir a las autoridades de la fuerza y su escasa muñeca para lograr las atribuciones necesarias para que la nueva policía funcione como corresponde?.
UN ARREGLO MENTIROSO
El posterior arreglo sobre el pago que la Ciudad le adeuda a la Federal, entre el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, y el ministro de Justicia porteño, Guillermo Montenegro, se logró por una razón de fuerza mayor, como fue el brutal asalto que sufrió el ex futbolista Fernando Cáceres, en territorio bonaerense, que crispó los ánimos de la ciudadanía con respecto a la ola de inseguridad. Tanto desde la Ciudad como desde la Nación se acordó bajar los decibeles de la disputa por la policía porteña, para no enardecer aún más el mal humor de la gente. Es decir, el pacto no se debió a un acercamiento entre las posiciones encontradas.
Enterado de las operaciones K en su contra, Macri aprovechó para atacar a su adversario utilizando el corte de la avenida 9 de Julio que por más de 30 horas realizaron varios grupos piqueteros. ?Desde el Gobierno porteño le solicitamos, el martes, a la administración nacional y a la fiscal Silvina Bruno (a cargo de la Fiscalía Contravencional Nº 5) que desaloje la 9 de Julio, pero la Federal no acata la orden de la fiscal y por eso la decisión sólo depende del gobierno de Cristina Fernández?, acusó Macri el martes por la tarde, ante un grupo de periodistas que lo abordaron luego de que el ingeniero realizara la presentación judicial por el tema. Los funcionarios porteños se apuraron en destacar que la Policía Federal le negó la colaboración a la Justicia porteña, al no suministrar los datos que Bruno pidió sobre el suceso y su inmediata resolución. Es más, desde el macrismo aclararon que no podían actuar como quisieran en el corte de la 9 de Julio debido a que no tenían el control de la Federal y que sus hombres sólo obedecían las órdenes políticas del Ministerio del Interior de la Nación. Ante el aumento de los enfrentamientos entre la Ciudad y el matrimonio presidencial, el futuro se percibe amenazador y con intenciones fuleras, cuyo destino ensombrece las arterias de la urbe.
(NOTA ORIGINALMENTE PUBLICADA EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 213, DEL 05/11/09).