El club de golf porteño podría ser desalojado
Un grupo de aproximadamente 100 caddies y profesores, que ocuparon este domingo a la noche el Campo de Golf de la Ciudad de Buenos Aires, en protesta por el cierre temporal de las instalaciones, podría ser desalojado por la justicia en las próximas horas. Así lo anunció el director general de Deportes porteño, Daniel Bravo, al salir de una audiencia en el Juzgado de Instrucción 7º.
De ese encuentro habría surgido la decisión de la Fiscalía de Saavedra de identificar a los ocupantes del predio en un operativo, en el que también se intentaría determinar si los caddies están armados. Este último requerimiento responde a que empleados municipales denunciaron haber sido amenazados con armas de fuego. "Este hecho aceleró mucho el accionar judicial", afirmó Bravo.
Los trabajadores habían ocupado el domingo a la noche el Club de Golf tras recibir una notificación de la Dirección General de Deportes porteña, donde se les informaba acerca del cierre del campo por 60 días. En repudio a la medida decidieron permanecer en las instalaciones y exigir la presencia de una autoridad gubernamental para conversar acerca de las posibilidades de retener su fuente de trabajo por el lapso previsto para las reformas.
El director general de Deportes señaló que el campo fue cerrado para reparar los daños producidos por la inundación del 30 de enero. En tanto, los trabajadores reclamaron que las reparaciones se hagan con el predio abierto, "como se hizo tantas veces".
El pedido de los caddies y profesores reside en que ellos no son empleados del Gobierno de la Ciudad y, por lo tanto, cobran de los usuarios por día trabajado.
Por otra parte en el programa "Desayuno Continental", que se emite por Radio Continental, el caddie René Sánchez dijo: "Vamos a ser sinceros, porque acá hay que hablar a calzón quitado. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires quiere cerrar esto por 120 días. ¿Por qué causa? Porque hay un gran negociado por debajo, porque hay un interés de unos 200 millones de dólares aproximadamente". Esta versión fue desmentida por Bravo.
El actual director general de Deportes había salido al cruce de Mauricio Macri en plena campaña electoral. "En su programa 'hacer público lo público', Macri difundió su idea de desalambrar el Campo de Golf para convertirlo en un parque, pero no todo es como parece. Detrás de este proyecto se esconde la garra privatizadora y obsecuente del sector privado en manos de su mejor representante", había afirmado Bravo, que por ese entonces era legislador.
UN DEPORTE CONFLICTIVO
Los problemas en el Campo Municipal de Golf comenzaron en 1991, cuando el ex intendente Carlos Alfredo Grosso llamó a licitación para adjudicar su manejo. La firma Asesores Empresarios Sociedad Anónima (AESA) fue la beneficiada por la licitación, aunque el beneficio no fue compartido por los asociados, que comenzaron a ver cómo el Campo se deterioraba progresivamente hasta límites intolerables.
Una año más tarde, en 1992, el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, que en ese entonces era concejal, realizó una denuncia penal por supuestas irregularidades en el otorgamiento de la concesión. Diez años más tarde, el 24 de abril de 2002, el juez de instrucción Eliseo Otero ordenaba la detención de Grosso, quien ocho meses más tarde fue liberado por decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que le dictó la falta de mérito.
Paralelamente, en 1997, cuando asumió Fernando de la Rúa como jefe de Gobierno había firmado el decreto 151/97 por el cual le había revocado la concesión de AESA, a la vez que había designado un interventor. Posteriormente, se le otorgó, por un Convenio de Tenencia Precaria, el manejo del campo a la Asociación Amigos del Golf de Palermo.
Luego de varias denuncias cruzadas entre la Dirección General de Deportes porteña y la Asociación de Amigos del Lago de Palermo, la justicia decidió en diciembre que la Ciudad de Buenos Aires retome el control absoluto del Campo Municipal de Golf.