Penas y alegrías del azar que produjo el sorteo
Antes de comenzar el sorteo para definir, de una vez por todas, quiénes serían los 30 legisladores que terminarán su mandato el 10 de diciembre de 2005 y quiénes el 10 de diciembre de 2007, la expectativa en el recinto era mucha. Los diputados -al mejor estilo de misa católica cuando llega el momento de darse mutuamente la paz- se abrazaban y besaban deseándose suerte, mientras que los asesores se comían las uñas y rogaban que la hora de la verdad llegara lo antes posible.
El recinto estuvo colmado de periodistas, familiares y colaboradores que siguieron atentamente todas las instancias del sorteo. El bolillero, sin duda, fue el centro de todas las miradas, sobre todo, del presidente de la Legislatura porteña y vicejefe de Gobierno, Jorge Telerman, quien fue el encargado de llevar adelante el sorteo.
Luego de terminada la sesión especial, NOTICIAS URBANAS dialogó con algunos de los legisladores que decidieron hablar con la prensa, ya que más de uno optó por escabullirse rápidamente a su despacho ya sea tanto para festejar como para llorar sus penas.
La defensora del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Alicia Pierini, quien se hizo presente en la sesión especial por expreso pedido del vicepresidente primero del Cuerpo, Santiago de Estrada, sostuvo que "el mecanismo ha sido correcto en la medida en que garantizó el cupo femenino y la proporcionalidad y ha sido consensuado en el marco del debate de los bloques. Técnicamente se realizó con la trasparencia del bolillero, por lo que no amerita que haga ninguna observación".
De Estrada afirmó que si bien él había propuesto otro mecanismo para definir este tema, todos trataron de que las cosas salieran bien. "Lamento que haya diputados que deban irse antes, pero ésto sólo aumenta la responsabilidad", expresó el diputado macrista quien se quedará cuatro años más en la Legislatura.
El diputado de Unión para Recrear Buenos Aires Jorge San Martino sostuvo que "el mecanismo de sorteo fue absolutamente transparente. Abogué desde un primer momento para que la renovación se resolviera por sorteo. Nosotros lo hicimos internamente en el bloque, por lo cual no hubo acuerdo en ninguno de los momentos. Lo más importante es que la Legislatura cumplió con un mandato constitucional, y eso es lo que debe sentir el ciudadano. Personalmente, con mi equipo de trabajo estamos conformes con el procedimiento y ellos están más contentos que yo, porque tenían una gran expectativa".
Por su parte, el diputado macrista Martín Borrelli (Partido Federal) sostuvo que "no sólo hemos interpretado la voluntad de los porteños, sino que además hemos contribuido a fortalecer las instituciones, con hechos reales que trascienden las meras declaraciones". Borrelli también completará su mandato.
El diputado Helio Rebot, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, destacó que le comprenden las generales de la ley porque él fue autor del primer proyecto que hubo en este sentido. Según Rebot, quien resultó beneficiado en el sorteo, "la Legislatura hizo lo que tenía que hacer, más allá de quiénes sean los diputados que se queden dos o cuatro años. La metodología ha sido transparente y no han surgido ningún tipo de diferencias de interpretación del mecanismo. Ha sido un éxito en términos institucionales".
"En lo personal estoy contento aunque un poco triste también por los colegas que uno quiere mucho, a los que les ha tocado otro tiempo, pero vamos a seguir trabajando en equipo más de cuatro años", aseguró.
El diputado kirchnerista Ariel Schifrin, quien dejará su banca en 2005, manifestó que "los porteños ahora pueden oxigenar la política renovando la Legislatura cada dos años. Es auspicioso para la calidad institucional que tengan mandato por cuatro años diputados tan valiosos como Diego Kravetz, María Eugenia Estenssoro, Gabriela Michetti, Juan Manuel Velasco y Fernando Melillo, entre otros".
Vilma Ripoll -única representante de Izquierda Unida en el Cuerpo- no tuvo suerte, ya que el grupo que integraba sólo tendrá dos años de mandato y además no podrá renovar su banca, dado que es su segundo período consecutivo como diputada.
"Nosotros planteamos desde un principio que el método más democrático era acortar el mandato de los 60 legisladores y que fuera el pueblo el que decidiera quién se quedaba y quién se iba en base a un balance de nuestra gestión. Porque, por ejemplo, el pueblo votó que Izquierda Unida integre la Legislatura aunque sea con un representante y a nosotros nos parece antidemocrático que por un sorteo IU desaparezca de la Cámara. Nosotros igual vamos a seguir dos años más, haciendo campaña para que la gente nos vuelva a elegir y dando la pelea en todos los lugares. O sea, no se van a salvar de nosotros", aseguró Ripoll.
En el mismo sentido, Silvia La Ruffa (Unión para Recrear Buenos Aires) dijo: "Me tocaron dos años y no tengo ninguna objeción para hacer. Por el contrario, el método fue transparente y no provocó críticas ni impugnaciones por parte de ninguno de los 60 diputados. Ahora estoy tranquila al saber cuánto durará mi mandato y voy a seguir trabajando para los vecinos de la misma forma que lo vengo haciendo desde diciembre pasado".
El caso de los hermanos Devoto, Tomás y Rubén (Movimiento por un Pueblo Libre), es digno de mención, ya que uno se quedará en la Legislatura dos años (Tomás) y el otro, cuatro (Rubén). Ambos declararon que "es increíble que un bolillero determine la composición de la Legislatura. Creemos que lo más democrático hubiese sido convocar una reforma de la Constitución para que cada dos años se renueve la totalidad de los legisladores y sea la población la que decida quienes son sus representantes, no el azar".