Publicado: 27/03/2009 UTC General Por: Redacción NU

Rodolfo Mederos: "Grandes Valores era una vergüenza"

En los últimos dos años, editó su alabada trilogía "Comunidad", "Intimidad" y "Soledad" con orquesta típica, trío y solo con su bandoneón. Tanguero de alma, tocó con Osvaldo Pugliese, Astor Piazzolla, Luis A. Spinetta, Daniel Barenboim y Joan Manuel Serrat. Rodolfo Mederos opina sobre la actualidad del tango, el virtuosismo y el ser auténtico.
Rodolfo Mederos: "Grandes Valores era una vergüenza"
Redacción NU
Redacción NU

"Las trilogías son como una obra completa. Al artista no le alcanza con un solo lado. Necesita tres o cuatro caras. Cuando la hacía, me preguntaba por qué hacer tres discos que tengan una relación directa. La respuesta es que las tres instancias de la trilogía (el estado en comunidad, en intimidad y en soledad) son etapas que todo ser humano social frecuenta. Se me presentó clara la situación del encuentro comunitario. Por ejemplo, muchos no se conocen pero gritan 'gol'. Es difícil identificar las voces. Más tarde, con un grupo de amigos, se comenta el encuentro. La sensación es íntima y da lugar al diálogo y a la complicidad. Más tarde, la capacidad reflexiva, en su soledad, recuerda todo esto. El tango, en los tres aspectos que utilicé (la orquesta, el trío y el tocar solo) bien podría representar estos tres estados que tenemos".

"Las grabaciones y las mezclas nunca se terminan, se abandonan. Tengo el síndrome del perfeccionismo. Siempre puede mejorarse. Pugliese era así, mas no Piazzolla que lo que escribía era lo que escribía y al otro día no se acordaba porque estaba en otra cosa. Pugliese, tres o cuatro días después de haber hecho un arreglo y haberlo grabado, volvía a retocarlo. Yo no soy ni uno ni otro. Una vez que hice algo, queda pero hasta que lo ofrezca al público o lo grabe, hay muchas idas y vueltas. No es sólo la fabricación artística. La fabricación artística es un proceso que se piensa que no existe, que el músico está poseído por un espíritu o entidad celeste que le provee de una energía, que hace que el lápiz se deslice por el pentagrama. Eso es falso. La fabricación del arte es un profundo y laborioso proceso de reflexión, de cálculo de direcciones, de tomas de medida. Es una ingeniería. Suena muy frío, ¿no? ¿Dónde está lo artístico? Acá está lo genial: la construcción, que depende de lo racional y reflexivo, debe estar impregnada por la impronta artística, la 'inspiración' para la gente".

Impasse 1: Llegué cinco minutos antes de lo acordado y Rodolfo me lo hace notar. Para responder, pone los brazos detrás de la nuca y mira a la nada. Busca las palabras exactas que reflejen su pensamiento. Tira frases que pintan su avasallante personalidad.

"El 'virtuosismo' sería una exacerbación de la virtud. Sin embargo, hay una sospecha de que demasiada virtud denota una carencia. Lo virtuoso se vincula con cuestiones acrobáticas: parece que un músico es virtuoso porque toca rápido y no se equivoca pero no porque es sagaz en su fraseo, astuto en su dinámica o inteligente y sensible en aspectos artísticos. Ponemos la virtud en lo deportivo. Pero el tocar rápido no es una virtud, es una cualidad. Debemos redefinir qué es el virtuosismo. La virtud de un músico debería ser la capacidad para sensibilizar y empujar al que oye a un mundo diferente y no que asuste con la cantidad de notas. Por eso, cuando se muestra ese falso virtuosismo se ocultan carencias. La carencia de ese mundo sensible, creativo e inmaterial hace que uno ponga otras cosas.
La autenticidad es una zona compleja. ¿Qué es lo auténtico? Viene de 'auto', de yo. Yo soy. Yo soy el que soy. Mi opinión es ésta: la mente humana necesita, para poder comprender el universo, de límites. Soy esto porque no soy aquello. En un punto, no está mal. Beethoven es Beethoven porque no es otra música. Sin embargo, muchos dicen 'soy esto' para no ir más allá. En realidad, sería: 'Me gustaría expandirme y como no puedo, me siento orgulloso de esto y listo'. Asimismo, el término 'autenticidad' está mal utilizado. No es lo museológico. ¿Qué es lo auténtico? ¿La naftalina? Lo auténtico es complejo y sutil. No es lo cobarde, lo repetitivo, que es lo no creativo, la esterilización del arte y del artista. Lo auténtico está hecho de realidades vividas que hacen que uno, frente a ese objeto, lo reconozca como de su propia naturaleza, aún con aspectos cambiados".

Impasse 2: Mederos ironiza con respecto a una situación que le molesta y mucho: la actualidad del tango.

"Cuando toqué con Spinetta o Barenboim, hubo gente que me preguntó qué hacía con ellos si soy tanguero. Es una limitación de los que preguntan y se parapetan en ella, esgrimiéndola con orgullo. La música no pierde su esencia porque esté en fa mayor, re menor, sea un rock, una balada o un tango. La música es lo que es. El responsable de que mantenga una esencia es el músico. Soy tanguero y lo seré aunque escriba en la luna. La experimentación no pone en riesgo la esencia de la música".

"El tango empezó a caer con el Club del Clan y después más, con Silvio Soldán y 'Grandes Valores del Tango'. Era vergonzoso. En esos años, daba vergüenza decir que era bandoneonísta y tanguero. Ahí caímos en lo museológico. El tango quedó como el latín: hecho una lengua muerta. Antes, en todas las casas, ricas o pobres, se escuchaba a Alberto Castillo, Troilo, D'Arienzo. Hoy no pasa esto. Dejó de ser la lengua cotidiana, que hoy sería la cumbia villera. Sólo hay un piazzollismo pasteurizado y banalizado. Todos tocan 'Libertango' y mal. Ponele, el 'tango electrónico', a pila, a kerosén, no me importa. El asunto es qué sale de ahí y no sale nada. No hay nada artístico que me haga sentir gratificado. Se hace un disco en el living de casa gracias a una tecnología que llegó a tal punto que la magia desapareció, así como las exigencias. Cualquiera que toque dos o tres notas puede hacer música. Discépolo diría: 'Qué falta de respeto'. Además, el tango es exigente. No es una música frívola, para mover el esqueleto solamente. Es un tratado filosófico de tres minutos y requiere de un cúmulo de emociones y vivencias. Si uno vivió sin reflexionar sobre ciertas cosas, el tango no te abre las puertas. Hay derecho de admisión. No es de entrada libre y gratuita".


(PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 181, DEL 26/03/09).

Noticias Relacionadas

Más de Redacción NU