Enríquez de cacería contravencional no respetó ni a Bilardo
Durante toda la semana pasada Jorge Enríquez buscó adjetivos ofensivos por los Códigos Contravencionales y Correccionales para calificar la gestión de seguridad de Aníbal Ibarra, pero durante el fin de semana el legislador radical y el jefe de Gobierno de la Ciudad miraron juntos el partido entre River Plate y Estudiantes de La Plata. La extraña dupla quedó en evidencia cuando el diputado porteño menos garantista de todo el parlamento, por celular avisó a la fiscal contravencional Claudia Barcia que el técnico del equipo adversario, Carlos Salvador Bilardo, había ingresado al estadio con una botella de champagne (según el entrenador con Gatorade adentro). Bilardo es habitué a situaciones extravagantes y esta era una más de las suyas.
Quizás para desmentir que haya tenido intenciones de sacar ventajas deportivas de la actitud del ex seleccionador nacional, Enríquez dijo: "Si Bilardo no hubiera hecho ostentación hubiera sido diferente (...) creo que el director técnico no puede entrar a la cancha a brindar". Aníbal Ibarra -menos vigilante- no salía de su asombro ante la situación planteada por el legislador.
El conflicto se sucedió durante el entretiempo del partido, por lo que el técnico de Estudiantes se negó a abandonar el estadio en ese momento. Bilardo ofreció poner la botella de champagne en una bolsa lacrada de forma tal de que luego se pudiera comprobar que adentro sólo había una mezcla agua con una bebida energizante, tal como él señaló.
Otro bochorno mediático, por un voto todo vale.