Subtes: ya no somos de madera

Subtes: ya no somos de madera

Por Antonio Lizzano

Macri anunció que parará la Línea A de 15 días a dos meses para reemplazar el total de 45 vagones, y bastó para que se armara la polémica. El gobierno nacional salió al cruce con los tapones de punta


No es ninguna novedad. Cada vez que el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, anuncia una nueva medida relacionada con el traspaso de las seis líneas de subterráneos, surge un nuevo inconveniente. Esto es lo que viene pasando desde hace un año. Y parece que la lógica no piensa variar. Ahora el nuevo inconveniente se presentó en la Línea A, la que va de Carabobo a Plaza de Mayo, debido al anuncio que hizo la administración de Propuesta Republicana (Pro) de parar el servicio por un tiempo que irá desde los 15 días a los dos meses, para reemplazar las 45 unidades con las que cuenta la línea.

Como era de esperar, las críticas arreciaron. Tanto desde el Gobierno nacional como desde los trabajadores del subte, las opiniones contra la medida anunciada por el jefe comunal fueron lapidarias. El ministro del Interior y Transporte de la Nación, Florencio Randazzo, aseguró que se enteró “por los medios” de la medida, a la que además calificó como “una locura” que “afecta a miles de personas”. Randazzo también sostuvo: “Macri le causa un perjuicio innecesario a los usuarios del subte. El Gobierno nacional hizo todo para modernizar la Línea A de subte, las vías, la electrificación, la señalética. Se compraron estos 45 coches nuevos, que los tienen desde marzo de este año en el Puerto. E hicimos todo sin parar un día el servicio”. En ese sentido, agregó: “Lo dicen los mismos empleados de la empresa de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (Sbase): no tiene sentido cerrar el subte para poner 45 formaciones, que son formaciones que compró el Gobierno nacional. No tiene ningún sentido esto. Me sorprendió la noticia. Sonaba poco serio”. Por último, Randazzo sostuvo que se trata de “un anuncio político como para aparecer como refundador del subte, cuando la Línea A, completa, la ha hecho el Gobierno nacional”.

Para los metrodelegados, Macri le está haciendo el juego a la concesionaria, la empresa Metrovías, que controla el Grupo Roggio. “Cerrar el subte por las razones que aduce el Gobierno de la Ciudad es un disparate que no resiste ningún tipo de análisis serio. En realidad este fue un arreglo entre Metrovías y la Ciudad, ya que en los meses de verano, en especial en enero, la cantidad de pasajeros disminuye considerablemente en la Línea A y a la empresa le resulta más provechoso económicamente pararla así se evitan gastos, según su criterio, y además no tiene que cargar con las consecuencias, ya que quien se hace cargo es la administración porteña. Aducir que lo hacen por cuestiones de seguridad, además de ser falso, es un golpe bajo”, le manifestó a Noticias Urbanas uno de los líderes de la Asociación Gremial de Trabajadores de Subte y Premetro (Agtsyp).

Este medio accedió a la Auditoria Técnica de la red de subterráneos de Buenos Aires, más precisamente al informe técnico que realizaron los mismos expertos que trabajaron en el metro de Barcelona. La Línea A está compuesta por una mayoría de vagones Le Bourgedise, que fueron fabricados entre 1913 y 1923, y cinco unidades nuevas Fiat, que fueron fabricadas entre 1980 y 1997. Según el informe, “la flota Fiat no tiene elementos críticos de seguridad aunque hay que revisar los trenes con más de 25 años de servicio”. En el caso de la flota Bourgedise “se recomienda retirarla del servicio”. Según los técnicos que trabajaron en la Auditoría, “en la industria ferroviaria se construyen trenes con una vida útil de entre 30 y 40 años. Para alargarles la vida es necesaria una gran intervención, para, entre otras cosas, revisar a fondo los elementos estructurales, renovar equipos y añadir funcionalidades para adecuarse a los estándares ferroviarios del momento. En un plazo de cinco años se debería realizar una revisión de media vida de esos trenes si se pretende alargar su vida útil”.

Sin embargo, el gobierno de Macri también esgrimió sus razones para justificar la paralización del servicio. El primero en salir a hablar fue el titular de Sbase, Juan Pablo Piccardo, quien en primer lugar aseguró que la Ciudad “no negociará la seguridad de la gente”. Luego de la aclaración, Piccardo señaló que la semana que viene se definirá si se interrumpe el servicio para renovar todos los coches. “El Gobierno de la Ciudad no va a negociar la seguridad de la gente. Ni con los metrodelegados ni con Metrovías. Por una cuestión estrictamente de seguridad, los coches de la Línea A, algunos de los cuales tienen 100 años, deben ser reemplazados, y una opción que se está definiendo es si se cierra temporalmente el ramal para hacerlo”, afirmó el funcionario porteño. Piccardo, además, reconoció que “desde la semana que viene”, cuando opere el traspaso que se acordó entre las administraciones de la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, y Macri, se estará “en condiciones de resolver” si se cierra la línea.

A pesar, de los dichos del titular de Sbase, el propio Jefe de Gobierno anunció que la línea “dejará de funcionar por un tiempo”. La explicación de los funcionarios Pro aduce que en la Línea A se encuentra el ramal más antiguo del subte y que por eso se deben reemplazar los antiguos vagones por 45 coches nuevos que ya están en poder de la Ciudad. Piccardo detalló que se perderán los tradicionales vagones del servicio, pero señaló que la prioridad hoy es “dotarlo de tecnología y modernización”.

Pero esta no es la única medida que tomará el Gobierno de la Ciudad. Durante la primera semana de enero, cuando el traspaso de la red de subterráneos entre en pleno vigor, los funcionarios macristas se reunirán con la concesionaria Metrovías en vistas de realizar un nuevo contrato. Según los integrantes de Sbase, “el actual no nos sirve y es necesario establecer nuevas condiciones”, aunque hicieron la aclaración de que no se discutirá una posible suba del boleto. “Por ahora, se mantiene el mismo”, agregaron.

Por su parte, los delegados de la Línea A manifestaron su rechazo al tiempo que demandará el reemplazo de los coches. “Pensábamos que esta medida iba a demandar unos 20 días, un mes”, sostuvieron. Y agregaron que están de acuerdo con la iniciativa, aunque aclararon que “habría que cambiar toda la flota y no una sola”. En tanto, el secretario general de la Agtsyp, Roberto Pianelli, acusó al Gobierno porteño de querer “aplicar un shock publicitario” cuando se haga cargo de la administración del servicio desde el 1 de enero. Y aseguró que “sacar toda la flota y colocar una nueva demanda 24 horas”. Para el sindicalista, parar el servicio es simplemente “un disparate más del macrismo”, ya que afectará a más de 200 mil usuarios. Así como están planteadas las cosas, el Jefe de Gobierno porteño se hace cargo del subte con un nuevo inconveniente. Por los antecedentes en el tema, no será el único. Y van…

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