Trump amenazó a Cuba: “Quizá hagamos una toma amistosa”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a encender la tensión en las relaciones con Cuba al afirmar este viernes que su país podría avanzar hacia una “toma de control amistosa” de la isla, una formulación que generó sorpresa en la comunidad internacional y nuevas preocupaciones en La Habana. Las declaraciones fueron realizadas a periodistas en la Casa Blanca al ser consultado sobre la situación política y económica en el país caribeño.
Trump describió la situación de Cuba como extremadamente crítica, señalando que el país enfrenta una grave crisis económica y energética. “No tienen dinero, no tienen nada ahora mismo, pero están hablando con nosotros. Es un país fallido”, afirmó el mandatario, y añadió que existe diálogo con autoridades cubanas, aunque no detalló en qué consiste ni cuándo comenzaron esos contactos. El secretario de Estado, Marco Rubio, fue mencionado por Trump como el principal interlocutor de esos posibles acuerdos a “muy alto nivel”.
El presidente estadounidense insistió en que las condiciones en la isla ofrecen una oportunidad para actuar de modo que, según él, sería “positivo” tanto para los cubanos que viven en Estados Unidos como para los residentes en Cuba. Trump también afirmó que ese tipo de acción podría beneficiar a los exiliados cubanos en Florida, un segmento electoral con peso significativo dentro del Partido Republicano.
🇺🇸🇨🇺 | URGENTE — El Presidente Donald Trump dice que van a tomar Cuba.
— Agustín Antonetti (@agusantonetti) February 27, 2026
“El gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en graves problemas”
“Quizás tengamos una toma de posesión amistosa de Cuba. Podríamos muy bien terminar teniendo una toma de posesión amistosa de Cuba". pic.twitter.com/guN5oaqysh
Estas declaraciones se producen en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas entre Washington y La Habana, marcadas por sanciones económicas, el endurecimiento del bloqueo energético estadounidense y recientes incidentes que involucran a ciudadanos de ambos países. En días previos, un enfrentamiento marítimo dejó varias personas muertas tras un tiroteo entre guardacostas cubanos y una lancha de origen estadounidense.
Desde Cuba, sectores del régimen han respondido con versiones propias de los hechos, afirmando que el incidente armado que generó las muertes se debió a lo que consideraron una incursión violenta en aguas territoriales, y han rechazado cualquier intención estadounidense de intervenir en sus asuntos internos. Al mismo tiempo, en ciudades como Miami, comunidad donde reside un importante número de cubanos exiliados, hay expectación y debates sobre un posible cambio de escenario político en la isla.
Analistas internacionales ven en estas palabras de Trump no solo una posición retórica fuerte, sino un intento de presionar aún más al Gobierno cubano en un momento de fragilidad, aprovechando la crisis energética provocada por la interrupción de suministros clave y la falta de apoyos externos tras cambios políticos en la región. La formulación de una “toma amistosa” ha sido interpretada como una estrategia híbrida de presión política y diplomática sin detallar a qué podría corresponder en la práctica.