Polémicas compras de Karina Milei: gasto en gaseosas y otras bebidas
En medio de un clima de tensión económica y debates públicos sobre el uso de recursos del Estado, se conoció una licitación que prevé la compra de gaseosas y bebidas isotónicas por un valor estimado de 81 millones de pesos para abastecer diversas residencias oficiales del Poder Ejecutivo nacional. El proceso fue impulsado por la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, y contempla el suministro para la Casa de Gobierno, la Quinta de Olivos y la residencia presidencial en Chapadmalal durante seis meses.
El documento licitatorio, detalla el expediente y los términos de la contratación, lo que generó sorpresa entre sectores de la opinión pública, que cuestionaron el monto total destinado a la compra de bebidas en un contexto de ajuste fiscal general y restricciones presupuestarias en áreas sensibles como educación, salud y programas sociales.
La polémica se intensificó por el contraste con las políticas de austeridad que el Gobierno ha promovido este año, incluyendo recortes y reformas que han sido objeto de críticas por parte de sindicatos, jubilados y distintos movimientos sociales. Para muchos, la licitación representa una aparente desconexión entre la gestión gubernamental y las prioridades económicas de la ciudadanía.
TAMBIÉN SE QUEDARÁ CON EL 3% DE ESTO?
— El Profe Romero (@romerodiario) January 14, 2026
En pleno ajuste, la Secretaría General que maneja Karina Milei lanzó la contratación 23-0019-CDI25 para comprar más de 311 millones de pesos en 6 meses en panes y medialunas para la Casa Rosada, lo que implica más de 1,7 millones de pesos… pic.twitter.com/nNl5RV4Ycx
La figura de Karina Milei, hermana del presidente y secretaria general, quedó en el centro del debate porque su rol implica la administración de recursos para el funcionamiento del Ejecutivo. Más allá del valor del contrato, la controversia se extendió a la percepción pública de gastos administrativos en artículos de consumo masivo, mientras persisten tensiones sobre la eficiencia de las políticas de gasto estatal.
El expediente revela también que la licitación incluye no solo gaseosas tradicionales sino bebidas isotónicas, productos que suelen tener precios elevados comparados con alternativas más económicas. El argumento oficial apunta a asegurar la provisión de insumos para los espacios de trabajo y estadía de funcionarios, aunque no se brindaron explicaciones detalladas sobre criterios de cantidad o frecuencia de reposición.
Hasta el momento, no se han dado a conocer ajustes o modificaciones al expediente ante las críticas. Mientras tanto, la discusión pública continúa, con analistas y líderes de organizaciones sociales señalando que este tipo de gastos deberían evaluarse con mayor transparencia en función de las prioridades presupuestarias nacionales.