Plantón en Luján: Villarruel no quizo sentarse con Adorni
La vicepresidenta Victoria Villarruel protagonizó un nuevo gesto de diferenciación política durante el homenaje al papa Francisco realizado en la Basílica de Luján, al modificar a último momento su participación en el acto y evitar compartir ubicación con funcionarios del Gobierno nacional. La ceremonia, organizada al cumplirse un año de la muerte del pontífice, reunió a referentes de distintos espacios en un contexto atravesado por tensiones internas.
Villarruel decidió no sentarse junto al vocero presidencial Manuel Adorni, quien encabezó la delegación oficial en representación de la Casa Rosada. La definición se tomó sobre la hora y reflejó el distanciamiento político que mantiene la vicepresidenta con el entorno más cercano del presidente Javier Milei.
El episodio se dio en el marco de la misa central en Luján, que convocó a dirigentes de distintos niveles del Estado, gobernadores y referentes sociales, en una ceremonia con fuerte carga simbólica y política. La actividad buscó recordar el legado de Papa Francisco, pero también funcionó como escenario de gestos y señales entre los distintos actores del poder.
Ausente Villarruel en Luján:
— Lautaro Maislin (@LautaroMaislin) April 21, 2026
La Vicepresidente va a honrar a Francisco, de la misma manera que el 2 de abril honró a los combatientes de Malvinas, dicen de su entorno.
La presencia de Villarruel, enfrentada desde hace meses con sectores del oficialismo, no pasó desapercibida. Su decisión de evitar la foto conjunta o una ubicación compartida con Adorni fue leída como una muestra más de la fractura interna dentro del Gobierno, que ya había tenido otros capítulos públicos en el último tiempo.
Por su parte, Adorni encabezó la comitiva oficial en ausencia del presidente, quien se encuentra de viaje en el exterior. El acto reunió también a otros funcionarios nacionales y dirigentes políticos de distintos signos, lo que reforzó el carácter transversal del homenaje y su peso institucional.
En ese marco, el gesto de la vicepresidenta volvió a poner en evidencia las diferencias dentro del oficialismo, en un evento que, si bien tenía un carácter religioso, terminó atravesado por la dinámica política. La conmemoración en Luján, pensada como un espacio de unidad en torno a la figura de Francisco, dejó al descubierto, una vez más, las tensiones que marcan la relación entre Villarruel y el círculo más cercano al Presidente.