Peronismo y oposición contra la reforma electoral: "Más democracia"
El anuncio del gobierno de Javier Milei sobre el envío al Congreso de un proyecto de reforma electoral que elimina las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) generó críticas transversales en el peronismo y buena parte de la oposición, que califican la iniciativa como un intento de concentrar poder y restringir la competencia interna dentro del oficialismo. Desde distintos sectores se advierte que la medida afectaría el funcionamiento de la interna del PJ, ya que el mecanismo de PASO fue pensado justamente como herramienta para dirimir liderazgos en un espacio amplio y fragmentado, y que ahora se vería limitado por una norma impulsada por el actual mandatario.
En el peronismo, donde la figura de Axel Kicillof se posiciona como candidato central, se sostiene la necesidad de preservar una interna “amplia, abierta y participativa” para decidir quién llevará el sello de la coalición, más allá de nombres que ya se mencionan para el armado de 2027.
El diputado y posible candidato Sergio Uñac, por ejemplo, cuestionó el proyecto de reforma, pero subrayó que la respuesta correcta debe ser fortalecer la democracia interna del partido, no cerrarla, y advirtió que reemplazar las PASO por un esquema de candidaturas predefinidas por el poder de turno termina por blanquear la subordinación de la oposición al oficialismo.
Desde el bloque de Encuentro Federal, el diputado Nicolás Massot describió la eliminación de las PASO como una decisión “política y oportunista”, que cambiaria las reglas del juego en favor de quien ya está en el poder. En ese sentido, argumentó que el sistema de primarias abiertas permite que el oficialismo se debate en público, que la competencia interna se vea y se mida, y que la oposición use ese mismo espacio para consolidar liderazgos; al abolirlo, advirtió, se reduce la competencia visible y se le quita a la oposición “una de las herramientas clave para dirimir liderazgos”, dejando en manos del gobierno definir quién entra y quién fuera de la boleta general.
Eliminar las PASO no es una reforma profunda. Es una decisión política y oportunista.
— Nicolás Massot (@Nicolas_Massot) April 22, 2026
En un contexto donde la economía vuelve a ser un problema —salarios que pierden, consumo en caída y una inflación que no termina de ceder— el Gobierno decide cambiar el eje de la discusión con…
En el campo de la izquierda, el diputado Gabriel Solano, del Partido Obrero–FIT‑U, rechazó el proyecto de reforma con dureza, calificándolo como “proscriptiva y privatista”, y denunció que el debate se plantea en un contexto de profunda crisis económica. “Estoy en contra de la reforma electoral del gobierno porque discute ahora este tema cuando la mayoría del pueblo no llega a fin de mes, cae el consumo, el salario, y solo crece la inflación, la desocupación y el endeudamiento familiar”, afirmó, y consideró que esa discusión responde a la agenda de la “casta política”, no a la de las mayorías empobrecidas que hoy atraviesan el ajuste.
Uno de los puntos que también genera resistencia en diversos sectores es la inclusión de la figura de la “Ficha Limpia”, que inhabilitaría a quienes tengan condenas por delitos dolosos confirmadas en segunda instancia para ser candidatos o ejercer cargos ejecutivos y jerárquicos. Otros aspectos del proyecto, como la eliminación de la obligatoriedad del debate presidencial y la suspensión de la elección directa de parlamentarios del Mercosur, que dejaría de realizarse hasta que se acuerde un “Día del Mercosur Ciudadano” en el bloque, refuerzan la sensación de que el foco del gobierno está en controlar la competencia y la visibilidad política más que en ampliar la participación ciudadana.
Frente a este escenario, distintos dirigentes opositores coinciden en que la respuesta no puede ser cerrarse a la discusión, sino profunda la democracia: fortalecer la interna del peronismo, ampliar la participación de la izquierda y los espacios provinciales, y reforzar la transparencia en el financiamiento partidario y la difusión de campañas. En ese marco, se repite la idea de que “nuestra respuesta debe ser más democracia”, entendiendo que el desafío no es solo rechazar el proyecto de Milei, sino construir una alternativa electoral que se apoye en mecanismos que aumenten la libertad de elección, y no solo la concentración de decisiones en manos del poder de turno.