La barrabrava: un cáncer que nadie se anima a extirpar

La barrabrava: un cáncer que nadie se anima a extirpar


Los barrabravas son el cáncer del fútbol. Y a ese cáncer nadie se anima a extirparlo. Pero si alguien piensa que la cuestión de la barra se limita al negocio del fútbol se está equivocando.

El fenómeno nuevo de los barras no son sus peleas internas. La novedad es el pase en masa de amplios sectores del delito a la pertenencia de una tribuna.

La barra de fútbol se ha convertido en una asociación mafiosa que se disputa un botín. Una unidad de negocios millonaria, que convive con la impunidad que le brinda la policía y la política.

Los barrabravas de «La Salada» nos dan una muestra gratis de cómo funcionan las cosas en tierra de Scioli. Sobre todo la doble moral de la política. El intendente de Lomas de Zamora Martin Insaurralde no abre la boca sobre los «problemas» de la feria ilegal tomada por violentos. No lo hace porque la plantilla de sus contratados en el municipio no resiste un cruce con los barrabravas de Boca investigados por el Juez de Instrucción Manuel de Campos. A más como muestra de la doble moral de la política, el proyecto para tipificar la figura penal del barrabrava fue presentado por el ex Diputado Insaurralde. Es decir el mismo que firma los contratos de los barras como Intendente presenta la fórmula para combatirlos como Diputado.

En la Ciudad de Buenos Aires hay que decirlo, los negocios de los barras se comparten con la caja que hace la policía tanto la federal como la metropolitana. Y en esa connivencia el poder político la contempla desde las bancas sin llevar a la practica la solución.

La Boca, Nuñez y Liniers, Boca, River y Velez, las comisarías 24, 51 y 44 del PFA son el paraíso del negocio compartido de los trapitos barrabravas y las brigadas recaudadoras. Un negocio millonario que la política de la ciudad no esta dispuesta a combatir.

Se acercan 3 superclásicos Boca-River a disputarse en 10 días. Será un festival de reventa de entradas y trapitos, serán millones de pesos para las barrabravas y serán miles de pesos para la caja de la corrupción policial.

Y será el sistema político de la Ciudad, mirando para otro lado.

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