Gran Hermano y el confesionario

Gran Hermano y el confesionario


El canal de Vila y Manzano -quién dudaría de la autoridad moral de ellos para hablar de lavado de dinero- y De Narváez, presentan a los arrepentidos del informe de Clarín, que también es dueño de una parte del canal de Vila, Manzano y De Narváez, aunque en la joda que se transformó la ley de medios, esto, la propiedad de estos sacerdotes, que ya es muuuuuuuuuuucho, está por verse; en ese canal aparecen las defensas K más o menos en contra del kirchnerismo pero más o menos, se nota a la legua, como lo quiere el kircherismo. Mientras tanto, sino, ese canal armado con plata (lavada) de Miami sirve para apretar a dos yuppies culturalmente idiotas y mostrar que una parte del kirchnerismo, y no unos, ejem, «militantes», sino su núcleo de poder, son ésto, Miami: millonarios inclaudicablemente grasas. Sin siquiera el adorno de los derechos humanos. Que engalanó el inolvidable episodio grotesco del vicepresidente y ex Plan B para el 2015, Amado Boudou, el hombre que cambió por que el tiempo histórico cambió, según lo definió, con un razonamiento pueril, la Presidenta al nombrarlo vice.

Lázaro Báez, también dueño de medios (muy malos) ni se molestó en explicar nada.

Si de verdad estos yuppies que fugan activos al exterior, independientemente de quién sea el dueño de los activos, incluso, independientemente de su origen, son vecinos de los principales dirigentes del kirchnerismo; la presidenta y el vice, es un asunto que no tiene nada de malo penalmente, pero que sí puede explicar por qué está Coscia a cargo de esta imbecilización cultural, por qué hay descontento en el partidito de Sabatella con su rol de garante de cualquier cosa, porque en las filas del periodismo menos vistoso y chanta -que los secuaces, por ejemplo, de Manzano, Moneta y Haddad o los, hasta la ley de medios, conocidos dueños de Telefé y Canal 9, hoy hay que pedir aparición con vida y castigo a los plurales para saber quién mierda son los dueños de verdad- no se muestran entusiasmados y por qué no hubo nadie serio que ponga las manos en el fuego (¿se acuerdan del show de «las manos en el fuego por Boudou»?) por ninguno de estos impresentables; y no me refiero solamente a los arrepentidos truchos que, apretados, van al confesionario de Manzano, sino también en los impresentables que defienden, supuestamente, la posición ideológica que nosotros abonamos. Se pelean los millonarios y se pelean por sus millones. Asunto que puede servir para un Pacho O Donnell, pero ni siquiera, hasta él se hace el boludo. O el pensador de las tías gordas José Pablo Feinman, tampoco. Son expertos en hacerse los boludos.

El kirchnerismo blanco y bien pagado se hace el boludo con el 75% de los temas.

¿Se imaginan cómo van carcomiendo las expectativas de jóvenes de 20 años que hasta hace poco estaban entusiasmados? ¿Los educaremos conservadores?

Caer en la industria estéril del «Análisis de Medios» como coartada penal para salvar unos yuppies que a la primera de cambio traicionan hasta a sus socios, no es mi metiér: sobran mercenarios, como se ve en estos días, para eso. Aunque se les nota que ni creen que sean inocentes los burócratas del relato.

Esta semana se reglamentó la incorporación de un derecho histórico para las empleadas domésticas. Esas que están en negro en las casas de muchos mercenarios del relato que conozco. De un kirchnerismo muy, muy firme, pero trucho hasta la médula. Algunos son funcionarios por abajo, además. Para engrosar el sueldo, ya se sabe: así se subsidian los bajísimos salarios que pagan los empresarios K.

Esa ley, de alcance histórico, fue votada con apoyo opositor y no generó mayor resistencia. Es decir, la táctica de la polarización hoy y acá les convienen a Lanata y los financistas políticos que él defiende y a Jorge Rial y los financistas que él defiende. No le conviene a ninguna empleada doméstica, ni a los inundados, ni a los trabajadores, en blanco o en negro, ni a los pobres, ni a los indigentes ni a las clases medias bajas ni a todos los que se creen de clase media, un 70% del país. La conviene a un 1%, que son los que concentran la riqueza, la fugan al exterior, hacen mierda este país pero lo controlaron o controlan. Decirles clases dirigentes les queda grande.

La pérdida de la agenda del kirchnerismo -que debe abandonar poner el acento en una ley histórica para los trabajadores más vulnerados para salir a defender sus negocios o, en el mejor de los casos, su reputación para los negocios- se vuelve más sumaria y delirante con lo peor del periodismo menemista de su lado. Para hablarles de términos que no entienden pero quieren digerir, de televisión. Ese electrodoméstico noventista que desvela a kirchneristas o antikirchneristas de cierto nivel cultural (de 5 departamentos para arriba, digamos)

Mientras, hoy la derecha social y cultural, no toda (buena parte está dentro del gobierno) usará ésto, esta pelea de consorcio al interior de una de las torres de Puerto Madero, como excusa para lo que de verdad les molesta; metafóricamente y no tanto, la ley que regula el trabajo de las empleadas domésticas.

De manera que hay que pararse, desde una posición progresista y de izquierda, peronista si se quiere, del lado del gobierno. Con incomodidad.

Sin beneficio de inventario.

Un poco hartos, para decirlo con claridad.

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