Fiestas patrias: 25 de Mayo VS 9 de Julio

Fiestas patrias: 25 de Mayo VS 9 de Julio


Poco a poco, muy lentamente, colándose entre las noticias de candente actualidad, se va conociendo el programa de la fiesta del Bicentenario de la Independencia. A destiempo y en forma desordenada, el Gobierno nacional informó que la celebración será austera con epicentro en la Ciudad de Tucumán. Nada nuevo, el 9 de Julio nunca tuvo la trascendencia que se merece. Un breve repaso histórico lo confirma.

Aunque de carácter casi municipal y escudándose en la máscara de Fernando VII, La Revolución del 25 de mayo de 1810 tuvo una gran importancia en toda Sur América e inició el camino hacia la independencia. El ansia la libertad fue el motor y la Pirámide de Mayo el primer monumento patrio, construido para celebrar el primer aniversario de la Revolución, y se colocaron, al pie de la misma, las banderas de todos los regimientos militares. Aún no se había declarado la Independencia cuando, recogiendo la iniciativa popular de 1811, la Asamblea del Año XIII declaró al 25 de mayo “Fiesta Cívica”. A partir de entonces, los festejos por la Revolución de Mayo se convirtieron en una práctica anual y fueron denominadas “Fiestas Mayas”. Desde un comienzo, en la tradicional “Semana de” (desde el 23 al 26) todos celebraban.Al solemne Tedeum y a la tradicional formación militar se le sumaban los bailes de máscaras; las tertulias en las que se entonaban canciones patrióticas; las funciones de teatro; los juegos populares; las carreras de sortijas y los palos enjabonados.

Durante los años siguientes da la Declaración de la Independencia no se levantaron monumentos recordatorios ni tampoco se realizaron importantes celebraciones. Al cumplirse el décimo aniversario, Bernardino Rivadavia, Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, dictó un breve Decreto (1826) que declaraba el día 9 de julio como un simple feriado; también indicaba que “Las demostraciones públicas que en él se hagan, se reducirán a las tres salvas de costumbre de la fortaleza, baterías y escuadra nacional, con iluminación en la víspera y en el día.La celebración de la Independencia aparecía muy deslucida en relación al 25 de Mayo.

Hubo que esperar casi 20 años para que el 9 de julio fuera considerada como «Fiestas Solemne». Fue Juan Manuel de Rosas, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, quien en junio de 1835, firmó otro Decreto en el que se leía: “En lo sucesivo el día 9 de Julio será reputado como festivo de ambos preceptos, del mismo modo que el 25 de Mayo; y se celebrará en aquel misa solemne con Tedeum en acción de gracias al Ser Supremo por los favores que nos ha dispensado en el sostén y defensa de nuestra independencia política”(…) se iluminará la ciudad, la Casa de Gobierno y demás edificios públicos, haciéndose tres salvas en la Fortaleza y buques del Estado, según costumbre”.

Los Festejos del Centenario

En la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo, la Generación del ’80 se mostró en todo su apogeo. Aunque la prosperidad se concentraba en el Litoral —especialmente en Buenos Aires— y los réditos del crecimiento no se distribuían de un modo equitativo, el gobierno aprovechó la oportunidad para demostrar la grandeza que había logrado el país y su vocación de progreso.Las Fiestas Mayas de 1910 presentaron al mundo una Argentina europeizada que pretendía ser Universal pero que escondía los conflictos sociales y las penurias económicas de buena parte de los ciudadanos.

El Centenario de la Independencia transcurrió entre dos regímenes. En 1916, gobernaba Victorino de la Plaza, del Partido Autonomista Nacional, pero había sido derrotado por Hipólito Yrigoyen de la principal fuerza opositora, el radicalismo, quien recién asumiría la presidencia el 12 de octubre.En estas circunstancias, el Poder Ejecutivo Nacional dispuso una celebración sencilla en Buenos Aires al tiempo que envió a Tucumán al ministro de Instrucción Pública de la Nación, Carlos Saavedra Lamas.

Teniendo en cuenta que el Gobierno Nacional no prestaba su apoyo, la sociedad tucumana se empeñó en participar con el propósito de que «cada cual aportará su granito de arena para conmemorar con el mayor esplendor posible la gloriosa fecha del primer Centenario de la Independencia.» Se creó una Comisión Pro Centenario (mayo de 1915) con la presencia de los docentes, los artistas, los centros culturales, los clubes, la prensa local y las asociaciones de colectividades extranjeras para impulsar una fiesta inspirada en el espíritu del pueblo.

Algo ha cambiado en estos 200 años

La conmemoración del 9 de Julio nunca tuvo el esplendor que sí tuvo el 25 de Mayo.Habían pasado 35 años sin que ningún presidente celebrara la fecha patria en la Casa Histórica, cuando Juan Domingo Perón arribó a Tucumán el 9 de julio de 1947, con el propósito de firmar el Acta de la Independencia Económica.

En 1966, dos semanas después del golpe militar contra Arturo Illia, el presidente de facto, Juan Carlos Onganía, llegó a la provincia donde encabezó un desfile cívico militar en la avenida Mate de Luna, en conmemoración del 150 aniversario de la Independencia.

Sin embargo, el hecho más significativo para la revalorización histórica y política del Día de la Independencia, se dio en 1991, cuando el presidente Carlos Menem firmó el decreto 81/91, que instituyó a San Miguel de Tucumán capital de la República Argentina y sede del Poder Ejecutivo Nacional durante los días 8 y 9 de julio. Desde entonces, los actos centrales comenzaron a realizarse en la Casa Histórica con la presencia del Presidente de la Nación, el Gobernador de la Provincia de Tucumán y de sus respectivos gabinetes y comitivas e invitados especiales.

La novedad de este Bicentenario es que el pasado 6 de abril se anunció que la Cámara de Diputados y el Senado de la Nación realizarán por primera vez en su historia un plenario conjunto fuera del Congreso.La sesión especial se realizará en el teatro San Martín de la provincia de Tucumán y formará parte de los actos conmemorativos del Bicentenario de la Declaración de la Independencia de la Patria.

El protocolo oficial ya le dio al 9 de Julio la solemnidad que se merece pero, según se informó desde la Presidencia de la Nación, la celebración será austera y enfocada en el futuro. El Gobierno de Mauricio Macri quiere enfocarse en las promesas para los próximos cien años.

Nuevamente la celebración de nuestra Independencia queda deslucida frente al recuerdo del 25 de mayo. Habrá que apostar a que las próximas ceremonias conmemorativas logren el fervor y la participación popular para que este Bicentenario de la Independencia, por primera vez,tenga una verdadera trascendencia histórica.

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