Cristina y el efecto porteño

Cristina y el efecto porteño


La dama le puso fin al misterio político. El martes, pasadas las 18, en un acto realizado en la Casa Rosada, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner blanqueó su decisión de ser candidata en octubre para buscar su reelección por otros cuatro años. Y su decisión no fue apresurada: la propia Cristina señaló que se convenció de ir por su reelección a las pocas horas de la muerte de su esposo. “Vamos a seguir adelante, yo siempre supe lo que tenía que hacer y lo que iba a hacer. Lo supe el mismo 28 de octubre en este lugar, cuando miles y miles me gritaron ‘¡Fuerza, Cristina!’”, manifestó la primera mandataria al referirse al día en que fueron velados los restos de Néstor Kirchner. El anuncio fue festejado por los ministros, funcionarios, gobernadores y alrededor de 500 invitados que se reunieron en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa de Gobierno.
Cristina justificó su postulación como producto de “un alto sentido de la responsabilidad política y personal”. Y redobló la apuesta al asegurar: “Vamos a someternos una vez más, como lo he hecho siempre, a la voluntad popular”. La Presidenta formalizó así su lanzamiento cuatro días antes del vencimiento de los plazos legales, es decir, el sábado. En un tramo del discurso de más de 20 minutos, la Presidenta también se hizo tiempo para ironizar sobre las noticias que aseguran que sufre problemas de salud y psicológicos. “Desde la muerte de Néstor Kirchner se habían agregado dos capítulos nuevos, psicología y medicina, para analizar mi conducta y mi supuesta tardanza en decidirme; algo que debía hacer con la seriedad política e institucional de este tipo de decisiones y a su debido tiempo”, manifestó la candidata del Frente para la Victoria (FpV).
El impacto político que causó la confirmación de que Cristina buscará su reelección no sólo afectará a todo el tablero nacional sino que también tendrá su repercusión en el ámbito de la Capital Federal, en donde en menos de 20 días se elegirá a un nuevo jefe de Gobierno de la Ciudad. Y teniendo en cuenta el efecto arrastre que puede provocar el lanzamiento de la primera mandataria en la elección del postulante kirchnerista, el senador Daniel Filmus.
El primero que salió a opinar a los pocos instantes del acto presidencial fue el jefe comunal y candidato de PRO, Mauricio Macri, quien le bajó los decibeles a la euforia K al minimizar el anuncio. “No me sorprendió la candidatura de Cristina. Para sorprender me tiene que llamar a mí, y creo que no podríamos tener una peor relación que la que mantiene con el vicepresidente, el radical Julio César Cleto Cobos”, bromeó Mauricio al referirse a la noticia del día.
Por el lado de Filmus, las expectativas son muy grandes aunque tienen varios inconvenientes a la vista. “Daniel cree que el lanzamiento de la Presidenta producirá como por arte de magia y al instante un repunte en las encuestas que lo empareje con Macri y lo deje mejor parado frente a un futuro ballottage, pero la realidad no indica lo mismo porque falta muy poco para los comicios del domingo 10 de julio y, según los sondeos de opinión más favorables, Mauricio aventaja al candidato kirchnerista en 10 puntos. Diferencia que por el escaso tiempo que le resta a la campaña consideramos difícil de achicar”, le señaló a NU un operador K que trabaja en el equipo de campaña del senador nacional. Una de las mayores críticas que le hacen a Filmus es la de no apoderarse del centro de la escena para dar a conocer las múltiples propuestas de campaña que el FpV tiene sobre los principales temas que afectan a los porteños y, por el contrario, quedarse enfrascado y detenido en una discusión prolongada y estéril que además no le reditúa votos: la que refiere a cuál es el mejor lugar para realizar el debate público con Macri, que en un principio se iba a realizar en el programa A dos voces, que se emite por la señal de cable TN, que pertenece al Grupo Clarín. Esta pelea por el lugar de la confrontación sólo beneficia al actual jefe de Gobierno y perjudica en todo al postulante K, que se encuentra metido en un atolladero del cual no sabe cómo salir. Por eso su última esperanza, la que cree que le dará la victoria, tiene nombre y apellido: Cristina Fernández de Kirchner.

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