"A la memoria de Benedetti"

"A la memoria de Benedetti"

"Uruguay llora al padre que entierra, y Argentina se pone de luto ante la desaparición de quien fuera un escritor singular, siempre dispuesto a jugarse por sus convicciones."


Corría 1974. Hacía un mes que había muerto el General Perón, cuando se estrenó una película argentina, a sala llena, en aquellas noches de una Lavalle atestada por un público entusiasta. Era: ‘La tregua’, de Sergio Renán, que se convertiría en un verdadero ícono generacional, siendo nuestra primera película efectivamente nominada al Oscar. La tregua se basaba en la novela del mismo nombre, que un poeta uruguayo había escrito en 1960: Mario Benedetti, el más destacado exponente de la usina intelectual constituida por la generación del 45 en el Río de la Plata, de la mano de quien y, a través de la puerta grande de sus poemas, muchos entraríamos a la poesía, como ha dicho Juan Gelman.

Quién de nosotros, los y las jóvenes de entonces, no mantiene aún, en su retina, la imagen de Alterio, personificando a un hombre sin esperanzas, para el que la vida ya fue, a punto de jubilarse, que, sin embargo, al descubrir el amor de la mano de Laura Avellaneda -interpretada por una Ana María Picchio casi adolescente- empieza a tomar riesgos, jugándose entero por un instante de felicidad, en el que, quizás, Benedetti inscribió el sentido de la eternidad.

La tregua, una concesión del destino, una ruptura que le da sentido a la vida. Hoy, valgan estos recuerdos de vida para recordar a un Benedetti muerto. Uruguay llora al padre que entierra, y Argentina se pone de luto ante la desaparición de quien fuera un escritor singular, siempre dispuesto a jugarse por sus convicciones. Y, como bien dijera Juan Gelman, resulta imposible separar a la persona de Benedetti de su obra, de una pluma mágica que nos ha dejado el alma llena de versos sencillos. Por eso, nuestro sentido homenaje al maestro.

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