Los desafíos que genera el poder

Los desafíos que genera el poder


En un distrito electoral como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires siempre suceden cosas extrañas desde lo político, pero esta vez la Capital se comportó del mismo modo que el resto del país. Con los matices propios de la urbes con mayores concentraciones y que no forman parte del “mundo conurbano” como las provincias de Santa Fe y Córdoba, la Ciudad (en rigor, sus ciudadanos) construyó un claro triunfo de la Presidenta en su intento de reelección.

Mientras el Gobierno se dio casi todos los gustos a nivel nacional, los porteños se expresaron a su estilo, logrando el milagro de consagrar a un candidato socialista como Hermes Binner en plena Recoleta, así como en otros tradicionales barrios conservadores. Y ese componente del 27 por ciento que obtuvo el gobernador del FAP se construyó desde el poder de los medios centralmente; en la conciencia de algunos partidos opositores al oficialismo nacional después, y, por último, desde los votos de la centroizquierda liberal que incluyen al socialismo como una de sus patas históricas.
En el entorno más íntimo de la Presidenta, el primer anillo lo ocupan los jóvenes de La Cámpora; luego el kirchnerismo histórico en su versión más amplia, y más retrasados, el peronismo que comulga con el Gobierno y algunos grupos independientes junto a partidos menores. Todos componen, en ese orden, la nueva hegemonía de la Argentina. Es la fórmula que sacó más de la mitad de los votos el domingo último y la mayor diferencia histórica en la más reciente etapa democrática de este país. Y la que deberá, gobernando con esa impronta, cumplir con el mandato de la unidad nacional, algo muy parecido al discurso con que el general Juan Domingo Perón volvió al país para también lograr un resultado electoral aún más abultado.

El movimiento obrero organizado espera el futuro cercano en la misma línea que la mayoría de los gobernadores, aunque con su particular metodología. Sin acordar con la línea más fina de Cristina, todos acompañarán mientras la sensación económica sea de bonanza y de alto consumo y los números electorales tengan esta contundencia. Nadie mejor que el peronismo para entender el manejo de los tiempos cuando de poder se habla. Y el peronismo que acompañó las dos primeras presidencias K, y que fue postergado en las listas, en los actos y en los festejos VIP como los de Plaza de Mayo, tiene como columna vertebral a los gremialistas y gobernadores.

La Cámpora se lleva un capítulo aparte en esta historia, ya que por decisión presidencial le fue entregado el bastón de mariscal en la custodia del nuevo gobierno. No hay jefe político que conduzca mayorías populares que no tenga incondicionales a la hora de defender su gobierno. Será por eso que el resto de los K y de los peronistas a secas ahora tendrán que aprender a convivir con una tropa de elite presidencial que poblará los escenarios parlamentarios a lo largo de toda la Nación. No será la primera ni la última vez que suceda una cuestión de este estilo, sino sólo una experiencia distinta para todos los protagonistas de esta película. Dependerá de ellos saber poner el límite entre las apetencias de poder y la conveniencia como Nación. Un desafío para todos.

En el discurso desde su búnker céntrico, la Presidenta se refirió a uno de los males estratégicos que aquejaron a nuestra Nación a lo largo de su vida política. “Aprendamos a conservar lo bueno e intentemos corregir lo que esté mal”, una definición clásica de lo que deben ser las políticas de Estado que la Argentina nunca cumplió. Aquí siempre la historia comienza cuando uno llega. Vivimos políticamente devorando a los demonios anteriores, cuando el verdadero demonio es no poder cumplir como país y región con el deseo de la actual presidenta, que esperamos ratifique ese compromiso tanto como el de la unidad nacional.

El juego del local

Mauricio Macri jugaba en estas elecciones la expansión del PRO a la provincia de Buenos Aires, algo que logró transfiriendo más allá de la frontera con Vicente López a su primo Jorge. A su vez, en la Ciudad, y con boleta corta, obtuvo con un guarismo cercano al veinte por ciento tres bancas en Diputados para los amarillos. Otro gladiador frente al aparato provincial fue Néstor Grindetti, quien posicionó al PRO como oposición en Lanús.

Dentro de un esquema sin ambiciones desmedidas se puede decir que el domingo, entonces, también dejó sonrisas en Bolívar 1. Y muchas incógnitas de cómo avanzará la relación entre los dos palacios de May Square.

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