El poder del ciberbullying

El poder del ciberbullying


Días atrás se dio a conocer la noticia de una adolescente de quince años en Canadá, que se suicidó luego de soportar tres años de hostigamiento vía internet por parte de sus compañeros de colegio, después de que un pedófilo la convenciera de sacarse fotos desnuda, aprovechándose de su inocencia para luego extorsionarla subiendo las imágenes a Facebook y repartiéndolas entre sus profesores, amigos y familiares.

Dejando de lado el delito del pedófilo que debería ser sancionado penalmente, lo que llama la atención de este caso es la reacción de sus compañeros de colegio, porque son ellos a través de su comportamiento los que hicieron insufrible el padecimiento de la menor.

A través de la web y en el ámbito de la escuela se rieron de ella, la acusaron de ser una chica fácil, la hostigaron y sus amigas la dejaron de lado. Ni siquiera el cambio de colegio fue una solución para que su vida volviera a ser normal.

Este triste caso sirve para comprobar la influencia que tienen las redes sociales y las terribles consecuencias que puede tener una mala utilización de las mismas. Y aunque no nos hemos notificado de un caso en Argentina que haya tenido semejante desenlace, cada vez es más común el acoso entre pares a través de internet, donde unos compañeros agreden a otros por ser diferentes.

No podemos dejar abandonados a su suerte a quienes son hostigados sólo por ser distintos. No podemos permitir un modelo único, donde no tener las mismas ideas, no usar la misma ropa, o tener gustos distintos pueden transformar la vida en un infierno. La diversidad, producto de la libertad y del respeto al otro, debe ser protegida en un estado democrático.

Todos como sociedad, y en especial la comunidad educativa, tenemos que estar alertas para detectar estas conductas y ayudar a corregirlas, ya que la detección temprana de estas actitudes puede ayudar a solucionar el problema con el menor daño posible.

Nosotros, desde el Congreso de la Nación, estamos impulsando una ley de “Violencia Cero” porque tenemos la obligación de colaborar con el crecimiento sano de nuestros hijos, contribuyendo a tener una sociedad más sana y plural para todos.

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