«Hace 5 años ganamos el primer juicio por acoso sexual callejero»

«Hace 5 años ganamos el primer juicio por acoso sexual callejero»

Noticias Urbanas entrevistó a la abogada Greta Galvaño, también líder de LIDA (Libre de Acoso Callejero).


El 100% de mujeres y diversidades sufre acoso callejero en algún momento de su vida, incluso en su niñez. El antiguamente llamado “piropo”, las miradas lascivas, los silbidos, los bocinazos, los tocamientos indebidos, las persecuciones en la calle, los comentarios con contenido sexual y cualquier tipo de violencia contra las mujeres en el espacio público, sean físicas o verbales, todas ellas, consisten en distintas formas de acoso sexual callejero.

A partir de los 10 años de edad, en promedio, las niñas y mujeres son víctimas de acoso y abuso sexual de manera sistemática al salir a la calle. Esto se ha naturalizado tanto, que recién hace pocos años se ha puesto este tema en discusión. Incluso, se cumplieron cinco años desde el primer caso de acoso callejero que fue llevado a juicio y ganado por la víctima, Lucía Cabrera, que sentó precedente en esta materia y generó un “antes y después” en la lucha contra el acoso callejero.

Para hablar de este tema, Noticias Urbanas entrevistó a Greta Galvaño Ter-Akopian, la abogada que patrocinó a Lucía, que lleva una larga lucha contra este tipo de violencia de género. Ella dirige, además, la asociación LIDA (Libre de Acoso Callejero), desde donde se brindan capacitaciones en este campo y se patrocina a mujeres que sufren acoso.

Tras enfrentar varios casos de acoso callejero personales y ajenos, Galvaño instaura el mensaje de que el acoso callejero no tiene por qué quedar impune, que denunciar es necesario para erradicarlo, para generar conciencia y para cambiar el paradigma machista, que ampara este tipo de accionar en la vía pública. Ella insta al resto de las mujeres a comprender que esto no es natural y que hay que combatirlo, para lo cual explicó cómo hacer una denuncia por acoso callejero.

 

Lo personal es político

La frase que se repite en los debates feministas es que “lo personal es político”, es decir, que lo que a un individuo le suceda es a causa de una razón colectiva, cultural y que, lejos de sucederle sólo a ella, le sucede a un gran colectivo de otras personas. Por eso, la lucha personal es también colectiva y esto destaca la entrevistada.

Galvaño tuvo su propio caso de acoso callejero, que decidió no callar. La excepcionalidad de una mujer reaccionando ante el acoso sistematizado en la calle la convirtió en noticia, en el año 2019.

Durante casi un año, hombres de un local de comidas ubicado en la calle Gorriti, en Palermo, le gritaban obcenidades cada vez que pasaba. Ella vivía a pocas cuadras, por lo que era frecuente su paso por el lugar.

“Ya se lo tomaban como una cuestión graciosa el hecho de gritarme cosas cada vez que pasaba. Yo les decía que los iba a denunciar, porque ya era cansador, pero ellos sólo se burlaban y me seguían gritando barbaridades”, contó Galvaño.

“Hasta que un día entré al local y directamente hablé con el gerente. Pedí el libro de quejas y dejé asentado todo lo que estaba pasando”, relató la letrada.

Greta señaló que uno de los empleados, que solía acosarla verbalmente, reconoció en ese momento su accionar y fue despedido automáticamente.

“A partir de ahí, hice la denuncia en la fiscalía especializada en violencia de género y, paralelamente, inicié una mediación civil extrajudicial con la empresa, porque la parte empleadora tiene la obligación de responder ante los ilícitos de sus empleados”, explicó Galvagno. Finalmente, llegó a un acuerdo con la empresa, que debió indemnizarla por 100 mil pesos (1600 dólares en el 2019) y le facilitaron un lugar por si quería dar charlas sobre violencia de género. “Si bien esto no fue a través de una sentencia judicial, sí tuvo cierta repercusión y sirve para cualquier persona que esté en esa misma situación”, expuso.

El mensaje de su lucha personal es claro: luchar por un caso propio es luchar por las demás; hace la diferencia.

 

Viajar sola

Galvaño sufrió un caso de abuso sexual por “tocamientos indebidos” en La Fortuna, Costa Rica, en el 2020. “Lo denuncié y seguí las audiencias por zoom ya en Argentina. Él terminó con una probation y me tuvo que indemnizar”, contó la abogada. Y señaló que “esto me parece interesante, desde la premisa de que si sos mujer, viajás sola y te pasa algo, no tiene por qué quedar eso en la nada».

La denuncia, en este caso, quedó radicada en la fiscalía de la Fortuna (materia penal), a cargo de la fiscal Paola Salas e interviene el Juzgado Penal de La Fortuna. El proceso judicial igualmente continúa, aunque la denunciante no se encuentre en ese país.

Esto demuestra que, sin importar en qué país estén las calles donde ocurre el hecho de acoso o abuso sexual, se debe recurrir siempre a la Justicia.

 

Caso de Lucía: el precedente en materia judicial

Lucía Cabrera caminaba por la avenida Lacroze (Chacarita) en el 2017. Un taxista la siguió con su auto gritándole obscenidades y pidiéndole su número telefónico, mientras ella seguía caminando.

Lucía se topó con un policía en su camino y decidió contarle su sucedido. El policía le pidió al taxista que baje del auto y terminaron los tres en la comisaría, adonde quedó asentado lo sucedido, además de los datos del hombre.

“Como la causa no avanzaba y después de ese día Lucía no se enteró de nuevos avances tras su denuncia, me contactó”, contó a Noticias Urbanas la abogada.

“La patrociné e hice un escrito presentándola a ella como parte querellante de la causa penal y así fue como nos citaron tanto a nosotras como a este taxista a una mediación. Ella lo que quería era que se capacitara en cuestiones de género, para que entendiera que estaba mal lo que hizo”, explicó Galvaño.

“Terminamos acordando que tenía que hacer una capacitación en derechos humanos y discriminación porque en ese momento no había nada específico de género, ahora ya sí. Él cumplió con la carga horaria y todo, así que se terminó cerrando la causa por el cumplimiento de este acuerdo”, concluyó al respecto Galvaño.

Tal como especificó, esta sentencia judicial sentó precedente.

“Que siente precedente significa que hay un primer caso en el que se trata algo que no había sido tratado antes, lo que les permite a los juzgados, fiscalías o abogadxs tomar ese caso como un ejemplo de una conducta que podría llegar a tomar la justicia”, explicó.

Y agregó que “en este caso, a lo que se llegó es a que el acusado tuvo que ir a una mediación y se lo obligó a hacer una capacitación específica. Esto mismo se puede llegar a requerir en otras causas similares, con el argumento de que esto ya pasó”.

 

Herramientas para denunciar

En el 2020, Greta volvió a ganar otro caso que vivió en carne propia. “Yo estaba caminando por la misma calle, Gorriti, un domingo. De repente, escucho que alguien me está hablando, me di vuelta y era un hombre en su auto, siguiéndome a mi paso, diciéndome cosas”, relató. Y continuó: “Le dije que lo iba a denunciar y ahí se fue rápido con su auto. Yo llegué a anotar la patente y lo denuncié en la fiscalía”.

Greta sólo tenía una patente y su versión de los hechos. Sin embargo, ella “tenía presente que había cámaras en casi toda la ciudad”, por lo que su versión pudo constatarse por las cámaras de seguridad vial, ya que habían quedado registrados el auto y la situación que ella había descrito.

A él lo citaron a la fiscalía y acordamos una probation, donde él tuvo que hacer un curso por violencia de género, prohibición de acercamiento o contacto por ningún medio y una indemnización de 60 mil pesos. Todo esto lo cumplió. Siempre que se habla de acoso callejero, parece que todo eso va a quedar en la nada. Pero estos casos revierten un poco esa creencia”, celebró.

Por las características de este tipo de violencia, Galvaño aconsejó a las mujeres y disidencias tomar ciertos recaudos para lograr el éxito en este tipo de denuncias: anotar el lugar y hora del hecho ocurrido, para que sea más fácil conseguir testigos y que sea más rastreable con la evidencia de las cámaras viales, por ejemplo. También, si el acoso sexual fue efectuado desde o en un vehículo, es preciso anotar patente, línea de colectivo o cualquier dato para poder identificar al agresor. Desde ya, es de ayuda si se consiguen fotos, videos y/o testigos del hecho.

Finalmente, respecto a qué les diría a las mujeres acosadas en la vía pública, Galvaño aconsejó que “en primer lugar, decirles que se acerquen a cualquier asociación feminista. En LIDA estamos en Facebook, Instagram o pueden buscarme a mí en redes sociales y mandarme un mensaje o a cualquier otra organización, o a abogadas de su confianza”.

“La denuncia es un procedimiento gratuito y pueden acercarse a cualquier fiscalía especializada en violencia contra la mujer o comisarías de la mujer. Siempre intenten ir acompañadas, porque lamentablemente muchas veces en esos lugares, en vez de tratarte bien, pasa lo contrario”, indicó.

Para hacer la denuncia de manera telefónica, la abogada indicó que puede hacerse en la línea del Ministerio Público Fiscal: 0800 33 347225 (FISCAL), o a través de la PAGINA WEB  o por correo electrónico a denuncias@fiscalias.gob.ar.

 

A futuro
En cuanto a “qué esperar del procedimiento judicial” luego de hacer la denuncia, la entrevistada dijo que “eso varía mucho, según dónde resida la denunciante” y “según la fiscalía que le toque. Yo creo que cada vez se está advirtiendo más sobre esta problemática y hay mucha gente que está capacitada y le interesa el tema”, animó.

“El hecho de que se hable sobre el acoso callejero, que cada vez más provincias están legislando el acoso callejero y que haya un proyecto de ley para que en el Código Penal se tipifique al acoso sexual callejero como delito, son grandes avances”, señaló Greta, para concluir que “en el 2019 se incorporó a la Ley de Protección Integral de las Mujeres el acoso callejero como una forma de violencia de género. Poco a poco, hay mayores reconocimientos y herramientas. También en nosotras está el poder de hacer un cambio”, indicó.

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