Para buscar la victoria en 2023, el peronismo volverá a la Resistencia

Para buscar la victoria en 2023, el peronismo volverá a la Resistencia

El Frente de Liberación Nacional buscaría aguantar las banderas.


El 2023 está cada vez más cerca y las elecciones no serán fáciles para el oficialismo. El Gobierno se encuentra sumido en una crisis que pareciera no tener salida, atrapado como está entre las pinzas letales del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que exige que el dinero que recauda el Estado sea depositado en sus bancos y que no se destine la inversión social y a las medidas favorables a los más pobres que la coyuntura exige.

Para peor, el propio Gobierno agiganta sus problemas cuando no enfrenta el principal: la inflación es el síntoma de su anomia. No existe una única razón para que se disparen cotidianamente los precios hasta niveles estratosféricos, pero la política es la principal de ellas. Algún poderoso empresario disparó, en una reciente reunión social, que “mientras estén éstos (los peronistas) en el Gobierno, todo va a seguir subiendo cada vez más”. No habría que olvidar tampoco que varios integrantes de la familia Braun fueron funcionarios en el Gobierno de Mauricio Macri y que el sincericidio del tío Federico, dueño de La Anónima, no fue más que una humorada no tan sutil, cargada de una jactanciosa esperanza de impunidad.

Un relevamiento para testear lo que piensa la propia tropa

El Frente de Todos realizó una encuesta para comprender mejor cómo funciona el pensamiento de sus militantes y para buscar las claves del lenguaje común, ése que define la políica y que les pone nombres a las cosas.

Se realizó entre 16 y el 27 de mayo, entre 462 militantes del kirchnerismo, el Partido Justicialista y La Cámpora de La Matanza. Fue realizada por 36 colaboradores, que realizaron las entrevistas de manera presencial. Los indagados respondían a distintos clases sociales: muy baja, baja, media y media alta. Todos eran residentes en diferentes zonas del distrito, que van desde el Kilómetro 35 hasta Ramos Mejía y San Justo Centro.

La primera pregunta estuvo referida a estimar, de acuerdo con el juicio propio y no el de su organización, cuáles son los candidatos propios ideales para enfrentar el 2023.

Se les brindó un menú con nombres de los que la sociedad tiene conocimiento y tiene experiencia sobre lo que son capaces de hacer. Se podían hacer combinaciones libremente con los nombres entregados.

Los nombres brindados fueron Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa, Daniel Scioli, Uado de Pedro, Axel Kicillof y Alberto Fernández. La pregunta concreta fue: ¿Cuál es tu candidato ideal, tanto para ganar como para competir frente a la ciudadanía no alineada con el proyecto?

La fórmula ideal, para la militancia, está encarnada por Cristina Fernández y Sergio Massa, que obtuvieron un contundente 53 por ciento de las voluntades.

La segunda fórmula elegida fue Cristina-Daniel Scioli, que consiguió el diez por ciento. Cristina fue elegida también en la tercera fórmula, junto a Uado de Pedro (7%).

Estos cuatro nombres -Cristina, Scioli, Massa, De Pedro, aparecieron en las primeras siete fórmulas planteadas por los militantes.

La cuarta fórmula resultó en la combinación de los nombres de Sergio Massa y Uado de Pedro (6%); seguidos por De Pedro y Massa (al revés), con 5%; Scioli-Massa (3%) y Scioli-De Pedro (3%).

En el octavo lugar apareció Axel Kicillof, que combinado con Cristina obtendría el 3%. En el noveno lugar, la combinación Massa-Kicillof obtuvo el 2%. En décimo puesto quedó la fórmula Kicillof-Massa, con el 1%.

Luego quedaron 11 combinaciones más de los nombres ya mencionados, con una particularidad, el presidente de la Nación apareció citado apenas a partir del puesto 15°. Fernández fue mezclado con los nombres de todos los demás probables candidatos, pero nadie buscó repetir la fórmula Fernández-Fernández, como en 2019. El máximo porcentaje que obtuvo una de las fórmulas en las que se lo incluyó fue del 0,5%, junto a Daniel Scioli.

Los autores del estudio plantearon que “esta encuesta demuestra lo difícil que le resulta a CFK encontrar una fórmula puertas adentro, que le permita mantenerse alejada de los cargos gubernamentales pero dentro de la estructura del poder real. También marca un sendero de compañero de fórmula que le permita pensar en estrategias en el Senado y observar el pensar de la militancia. Al mismo tiempo, le pone precio a los políticos que la acompañan, todos en funciones gubernamentales, con diferentes suertes, inclusive algunos alejados de la tapa de los diarios, como es el caso de Scioli, desde su embajada en Brasil”.

Luego, refieren a la necesidad “de confrontar y mantener una línea de distancia con el presidente y compañero de fórmula actual, que marca una tendencia a no superar el entendimiento, ni (convoca al) acompañamiento por parte de la militancia que fue consultada y que fue seleccionando todo el esquema completo en valor a su necesidad de poner a las y los mejores en el orden de importancia que se necesita para enfrentar a Juntos por el Cambio, a Milei y a los referentes del radicalismo”.

También, destacan, que este estudio “será una oportunidad para entender qué tipo de políticas se deben aplicar para conformar al peronismo disperso y que puede volcarse a acompañar a los peronistas disidentes que están con Mauricio Macri”. Ésta sería una alerta roja, claramente.

La primera conclusión es que la fórmula no irá más allá de:
1. CFK junto a Massa
2. CFK junto a Wado
3. CFK junto a Scioli
4. Massa junto a Uado
5. Uado junto a Massa

El peronismo acompañaría a alguna de estas fórmulas, que fueron definidas como favorables a un “mercado interno fuerte y salarios a la suba”. Esto convocaría a una juventud “más entusiasmada con una épica de la reconstrucción y las nuevas posibilidades, una clase media que sabe que económicamente hablando hubo un pasado mejor y un mercado que entiende que en Argentina el mercado interno sigue siendo lo más importante en la cabeza de la gente.

Por eso, “estas cinco variantes representan el 73% del total del estudio. Un tema no menor, la clase media, apoyando, legitima a los gobiernos y en especial cuando el peronismo logra tenerla de su lado parcialmente, como ya pasó”.

La segunda pregunta fue sencilla y muy emblemática. ¿Cuál podría ser la fórmula más difícil de enfrentar de la contra? Ordenar por importancia de la fórmula.

Esta pregunta se les realizó a los mismos 462 militantes a los que se los interrogó para la pregunta anterior. Cabe aclarar que sus respuestas no tienen que ver con ser seguidores de los políticos elegidos. Se quería tener un panorama de a quiénes veían los encuestados como un peligro mayor.

Los criterios fueron siempre los mismos, partiendo desde los distritos más pobres hasta los de mayor poder socioeconómico.

El menú de candidatos que se les presentó incluyó a los principales dirigentes de la oposición: Mauricio Macri. Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Gerardo Morales, Facundo Manes, Javier Milei, Juan Schiaretti y Miguel Ángel Pichetto.

En esta pregunta quedó expuesta, para los autores del sondeo, “lo fragmentada que está la oposición y lo difícil de conciliar la imagen del candidato, sus maneras de proceder, el tipo de acompañante que puede resistir y la visión final sobre cómo abordar los problemas a resolver. También hay que tener muy en cuenta que esta selección fue hecha tratando de saber cuales son las fórmulas más difíciles de enfrentar o las combinaciones más complejas de tener en el territorio y a lo largo del país. No es una elección de quién es el mejor, sino el más complejo de enfrentar”.

El peligro para la oposición que fue detectado tuvo que ver con que “se nota la fragmentación de las fórmulas, en el hecho que para alcanzar el 73% de la masa crítica como se hizo en el estudio anterior, no es sólo Mauricio Macri quien tiene la posición más destacada, sino que comparten entre tres la posibilidad de llegar y eso hace más compleja la elección final de la fórmula de Juntos por el Cambio, más en el aspecto de mostrar un binomio de excelencia y poder manejar los egos internos. Ese 73% se alcanza con las siguientes combinaciones: Manes- Rodríguez Larreta; Morales-Patricia Bullrich; Macri-Morales; Macri-Manes; Rodríguez Larreta-Milei; Patricia Bullrich-Rodríguez Larreta; Macri-Rodríguez Larreta y Morales-Manes”.

La fórmula más votada fue Manes-Rodríguez Larreta, que obtuvo el 12 por ciento. Le siguieron las combinaciones Morales-Bullrich (9%); Macri-Morales (8%); Macri-Manes (8%); Rodríguez Larreta-Milei (8%); Macri-Rodríguez Larreta(7%); Morales-Manes (7%); Manes-Macri (6%); Bullrich-Manes (5%); Rodríguez Larreta-Bullrich (5%); Macri-Bullrich (5%); Rodríguez Larreta-Manes (5%) y Bullrich-Morales (4%).

El resto de las combinaciones (Larreta-Macri; Milei-Larreta; Milei-Macri; Milei-Manes; Milei-Bullrich; Macri-Milei; Bullrich-Milei; Morales Milei; Macri-Schiaretti; Larreta Schiaretti; Manes-Schiaretti; Manes-Pichetto y Larreta-Pichetto) quedaron entre un punto porcentual y 0,1%. De todos modos, hubo cuatro fórmulas que “no movieron e amperímetro”: Macri-Pichetto; Milei-Pichetto; Milei-Schiaretti y Morales-Pichetto quedaron en cero en cuanto a la percepción de peligrosidad electoral de los consultados.

También destacó el estudio la nueva actitud de los radicales, que después de su Convención Nacional se lanzaron a exigir el reconocimiento que hasta ahora no les otorgó la coalición a la que ayudaron a llegar al poder en 2015.

Otra conclusión que es posible anotar es que “hay que ver como creció la figura de Patricia Bullrich y la figura de Milei, las que ponen en tensión a la UCR en la confección de una fórmula de candidatos consensuada y la futura designación de ministros en un plan de gobierno conjunto”.

Si bien la selección fue realizada por peronistas, que buscan detectar cuál fórmula es la que pone en peligro su triunfo posible, reflexionan los autores que “contrario sensu, podemos inferir que será lo que el electorado de JxC espera para enfrentar al Frente de Todos”.

Otra posible novedad es que, por lo bajo, la nueva coalición peronista podría llegar a denominarse Nuevo Frente Nacional o Frente de Liberación Nacional, resucitando aquellas jornadas de los ’70 en las que un nuevo mundo parecía posible.

De todos modos, para volver a la Tierra y a este Siglo 21, se dice que “en política todo es posible, lo complejo es mantener los egos en equilibrio con el plan”.

La Madre de Todas las Batallas

Luego, se analiza el complejo panorama político de la Provincia de Buenos Aires. Se destaca que, a pesar de las virtudes que puede exhibir el gobernador Axel Kicillof, “el crecimiento de la pobreza se inicia fuertemente allí, la falta de empleo también, los problemas de inseguridad y el deterioro estructural. Es administrar una provincia cara de mantener y con una de las pobrezas estructurales más enquistada”.

Kicillof está en carrera, aseguran, “para un nuevo mandato, tanto por su voluntad, como por los hombres de la política que lo acompañan y que ven la posibilidad de seguir haciendo obra y avanzar en un plan de llevarlo a la candidatura a presidente, pero en 2027, a pesar de que actualmente se lo mide constantemente para acompañar a CFK o a Sergio Massa”.

En la ocasión se transcribe una encuesta breve que se le hizo a los militantes bonaerenses, “que caminan la calle y que tienen el pulso de la sociedad, casi más que los propios intendentes, que tienen más edulcorantes que les agregan los asesores o los interesados en el status quo”.

La encuesta se refiere a:
1. ¿Cuál pensás que puede ser la chispa que encienda el estallido social en Argentina?

La respuesta del 83,7% fue que será la inflación. El 10,6% piensa que será el desempleo. El 5% se inclina por que será la falta de medidas y el 0,7%, la inseguridad.

2. ¿La inflación es un problema del gobierno o un problema del mundo que nos afecta directamente?

El 55% cree que es un problema de Argentina y el mundo. El 22%, que es una cuestión del Gobierno. El 15% lo atribuyó al Gasto Público y el 8% se inclinó a atribuirlo “al mundo”.

3. Si tuvieras que elegir enfrentar un problema para bajar o frenar precios de los alimentos, porque uno vas a tener ¿cuál problema es el que elegís?

Bajar los precios mediante retenciones y cuotas de exportación contestó el 31%. Implementar los Precios Cuidados, el 38%. Dejar subir los precios, pero subiendo los sueldos, el 28% y no intervenir y que se ocupe el mercado, el 3%.

4. Si el Presidente te llama y te pregunta lo siguiente: Sacar planes, ajustar el déficit y esperar la recuperación económica, que se dará en 2 años, ¿qué le aconsejas?

El 67% expresó que “no se puede hacer con este Gobierno”; el 13% piensa que “se puede hacer, pero hay que aguantar la resistencia popular”; el 12% piensa que ahora no se puede, pero que igual se viene en seis meses y el 8% opinó que se puede hacer, pero comunicándolo bien.

El peor enemigo del Gobierno es el FMI

La política sufrió una brutal encerrona en sus dos primeros años. El acuerdo con el FMI ayudó al país a salir del default en 2022, pero a la vez generó una crisis que impide la recuperación económica imprescindible.

La liquidación de divisas provenientes del campo es récord, pero la salida de capitales de las grandes empresas, también. Entonces, el problema radica en cómo formar reservas en dólares en el BCRA, si por la otra ventanilla se les permite a las compañías hacer giros al exterior, porque ellos saben que en 2023 el super cepo funcionará a pleno, con un cerrojo a prueba de empresas, ya que el default de Argentina -de seguir los índices así- se dará sobre la revisión de metas con el FMI en junio o en septiembre de este año.

Está claro que no se podrá llegar a entregar el gobierno sin default con el FMI y en ello se basará la campaña política, ya que el mayor enemigo de las clases baja y media es el ajuste del Fondo.

Posiblemente haya un cambio de ministro para enfrentar la ruptura, que llegaría entre julio de 2022 y marzo de 2023. El nuevo ministro de Economía deberá entender de producción y de economía y el peronismo tiene varios hombres preparados para una gran crisis. Uno de los mejor posicionados es Miguel Peirano, el ex ministro de economía que sucedió a Felisa Micheli, que plantea que habrá que tomar los dólares del campo, devaluar algo y, ante el default programado por la realidad, se deberán utilizar los dólares de la cosecha 2023 para llegar a la entrega del poder el 10 de Diciembre. Esto sería un default programado, basado en la experiencia del 2001, que implica no dejar que la situación social se desmadre, pero al mismo tiempo, con inflación alta y mercado de importación casi cerrado, se deberá controlar la entrega de gobierno.

Hay dólares suficientes en la cosecha de la campaña 2022/2023 como para mantener a la economía viva y en crecimiento si se sabe utilizar el default. El secreto es saber resistir hasta el mundial de fútbol. El “Plan Qatar”, incluye pasar diciembre entre aguinaldos, bonos y fiestas, alcanzar los meses de Enero y Febrero de vacaciones, lo que hace más llevadero cualquier escenario y entrar a marzo chocando de frente con la negociación del FMI y en Abril seguir en default con el organismo.

Los dólares de la cosecha aguantan para llegar sin problemas a la entrega del gobierno y firmar un nuevo acuerdo, teniendo en cuenta que caer en default definitivo demora dos años para cualquier país y Argentina sólo necesita nueve meses para la llegada de un nuevo presidente.

Todo este plan tiene como alternativa un plan B, que se debería implementar si la situación social se desbordara y hubiera que adelantar las elecciones PASO al mes de Marzo de 2023, coincidiendo con un año del default técnico con el FMI, que se haría efectivo en Abril. En ese escenario y con un solo culpable: Macri y el FMI, se iría a una elección de presidente en Mayo y la entrega del poder se concretaría el Nueve de Julio, el día de la Independencia.

Si Dios quiere.

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