Nueva jueza Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad

Nueva jueza Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad

Karina Giselle Andrade asumió como jueza de primera instancia del fuero Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad.


En la sala de audiencias de la planta baja del TSJ porteño y con la presencia de su vicepresidenta, Marcela de Langhe; uno de sus vocales, Santiago Otamendi; el titular del Consejo de la Magistratura local, Alberto Maques; y el Fiscal General, Juan B. Mahíques, se desarrolló la ceremonia que además contó con la presencia en forma remota, tanto de la titular del máximo tribunal, Inés Weinberg; como de su colega, Luis Lozano.

Con una actividad que tuvo un reducido núcleo de autoridades presentes, y más de 200 asistentes en forma virtual, este viernes 4 desde las 11, se tomó juramento a Karina Giselle Andrade, quien asumió como jueza de primera instancia del fuero Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires.

De Langhe fue la encargada de acercarse a la mesa central para tomar el juramento; allí estaban colocados un ejemplar de la Constitución Nacional, y otro de la local. A través de la locutora que ofició de maestro de ceremonia, se convocó a Andrade, quien eligió la fórmula laica de juramentar por la Patria. Al ubicar la palma de su mano derecha sobre los textos constitucionales, y tras quitarse el barbijo para responder el tradicional «Si, juro», el recinto se llenó de aplausos que ella misma compartió.

Luego, tras chocar los puños con la vicepresidenta del Tribunal, se acercó al margen izquierdo de la mesa donde estaban ubicadas las autoridades, para firmar el libro. Posteriormente, chocó los puños de cada uno de los tres magistrados que presidían el acto, y se retiró para saludar a familiares y allegados.

En diálogo con iJudicial, la nueva magistrada porteña celebró que fuera precisamente una mujer quien le tomará juramento. »Sabemos del techo de cristal y de lo que nos cuesta ocupar lugares de tanta responsabilidad», aseguró.

A propósito de sus expectativas, señaló que «se vinculan con el ejercicio de su rol de una manera democrática, lo que incluye el uso de un lenguaje claro de cara visible a los justiciables, con una clara perspectiva de género para generar igualdad«. «Creo que para eso ejercemos nuestra función», subrayó.

Finalmente, Andrade trazó un paralelo entre quienes llegan a un juzgado y quienes concurren a un consultorio médico. «Nadie va a esos lugares estando contento; sino, con un conflicto. Ya sea porque está imputado y está transitando un proceso penal; o es víctima o así se siente. Entonces poder atender a eso, como a personas que están dentro de un conflicto, y no como meros papeles o ‘pdfs’», concluyó.

 

 

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