La Justicia falló en contra de Centeno en una causa contra CFK

La Justicia falló en contra de Centeno en una causa contra CFK

La causa por los subsidios al transporte se cayó. Pero hay más causas, que preocupan a la vicepresidenta.


El martes, Cristina Kirchner tuvo un alivio en una investigación que se desprendió de la una de las causas que más la preocupa y compromete: los Cuadernos de las Coimas. El juez Marcelo Martínez de Giorgi, quien heredó el juzgado y los expedientes del fallecido Claudio Bonadío, decidió sobreseerla en un caso por presuntos sobornos en el área del transporte. En pocas palabras, dijo que no tenía manera de probar la acusación.

El aire que consiguió allí la vicepresidenta, sin embargo, parece no alcanzar para despejar cierto ahogo judicial. Al menos, eso es lo que transmiten la propia ex presidenta y su entorno para explicar la tensión interna con Alberto Fernández. Según la teoría del cristinismo, el presidente no estaría cumpliendo la parte medular de su acuerdo electoral: una victoria del Frente de Todos debía garantizar una clara y rápida mejora en el frente de Cristina en Tribunales.

¿Cómo está hoy ese escenario? Complicado. Muy complicado, con ocho causas elevadas a juicio oral, uno de esos procesos ya en marcha –el de la obra pública–, embargos multimillonarios –en orden de los 12.000 millones de pesos-, cuentas embargadas, bienes inhibidos. Con un dato que acaso sea el que más inquieta a la vicepresidenta: en varios de esos expedientes están procesados sus propios hijos, Máximo y Florencia, básicamente por haber integrado los directorios de empresas sospechadas de lavado y corrupción.

Este resultado relativiza toda la presión que puso la ex mandataria, incluso para la conformación del Gabinete. ¿Dos ejemplos básicos? El fiel Carlos Zannini como procurador del Tesoro (jefe de los abogados del Estado) y Félix Crous en la Oficina Anticorrupción. Este último, quizás, fue quien mejor hizo los deberes y retiró a ese organismo de decenas de querellas por corrupción K.

El avance de Cristina, sin embargo, encontró algunos frenos fundamentales. No logró remover a tres jueces que la incomodaban, más allá de que la Corte Suprema de la Nación les puso un límite a esos magistrados. El Máximo Tribunal tampoco resolvió los distintos recursos que la defensa de la vice presentó para frenar su único juicio en marcha.

El avance de Cristina, sin embargo, encontró algunos frenos fundamentales. No logró remover a tres jueces que la incomodaban, más allá de que la Corte Suprema de la Nación les puso un límite a esos magistrados. El Máximo Tribunal tampoco resolvió los distintos recursos que la defensa de la vice presentó para frenar su único juicio en marcha.

Tampoco consiguió aún Cristina remover al incómodo procurador de la Nación, el interino Eduardo Casal, actual jefe de los fiscales. Nunca comulgó del todo con el candidato del presidente, Daniel Rafecas. El proyecto para poder designar a uno nuevo con menos votos de los que requiere actualmente la ley obtendría media sanción este viernes en el Senado. Más interrogantes quedan, sin embargo, sobre qué puede pasar en Diputados. E, incluso si se aprueba, no está claro quién sería el candidato. ¿Sigue Rafecas?

La premura de la vicepresidenta es entendible por los tiempos políticos. En medio de una crisis sanitaria y económica inédita por la pandemia del coronavirus, con la grieta muy vigente, se aproxima el año electoral y Cristina intuye que a medida que se acerque esa fecha será más difícil resolver su frente judicial. Un traspié en las urnas podría ensombrecer más el futuro.

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