“En la política la cuestión de género siempre queda relegada a un segundo plano”

“En la política la cuestión de género siempre queda relegada a un segundo plano”

La politóloga Alexandra Morales analizó para NU el actual escenario político post-PASO.


Los resultados desfavorables para el oficialismo en las PASO desataron enfrentamientos internos y cambios estructurales, no sólo en las medidas de gestión sino también en su gabinete de ministros, en el que sólo quedaron dos mujeres.

La falta de cupo femenino en los principales cargos del engranaje gubernamental de Alberto Fernández generó debate y rechazo, al cual se sumó la incorporación del gobernador de Tucumán, Juan Manzur, como jefe de Gabinete, que fue quien le negó a una nena víctima de violación de 11 años la posibilidad de acceder a una interrupción legal y segura de su embarazo, además de haber sido acusado en varias ocasiones de no haber respetado los derechos humanos con perspectiva de género.

Para analizar el cambio de estrategia que Manzur podría proponer a la nueva estructura de poder, los roles de las figuras que hoy se encuentran en debate, como Aníbal Fernández, Elizabeth Gómez Alcorta y Cristina Fernández de Kirchner, Noticias Urbanas dialogó con la politóloga Alexandra Morales, quien pertenece a la Red de Politólogas, compuesta por 684 profesionales de 30 países. Morales es egresada de la Universidad San Pablo en Tucumán, donde actualmente reside, y tiene una maestría hecha en Barcelona de Marketing Político y Comunicación Estratégica. Trabajó en la consultora Ideograma y ahora tiene junto a un socio en Argentina su propia consultora llamada «Meraki Consultora Política» y trabaja en universidades de la provincia norteña.

La entrevistada marcó algunos componentes para comprender el resultado de las PASO, ya que “a nivel internacional se venía marcando una tendencia en la que muchos gobiernos que habían ido a elecciones tuvieron resultados negativos, justamente vinculados a la gestión de la pandemia”, por lo que Morales indicó que, aunque la gestión actual hubiese sido evaluada favorablemente, los resultados electorales hubiesen estado igualmente contaminados por los daños que la pandemia provocó a nivel mundial.

De cara a las elecciones generales de noviembre, la politóloga vaticinó un cambio de estrategia comunicacional, que tendrá como eje la descentralización de la figura del Presidente y mayor voz y foco en sus ministros/as.

En cuanto a las pujas de poder, Morales analizó que los resultados de las PASO fueron “la gota que rebalsó el vaso” de las internas políticas dentro del Frente de Todos, pero de ninguna manera la razón principal. Con esto, justificó el ingreso de un Aníbal Fernández a la cartera de Seguridad, que no ha logrado en las últimas elecciones buenos resultados: “El rol de Aníbal no es atraer nuevos votos, sino acomodar un poco la estructura y gestión interna. Se trata de incorporar piezas que puedan liberar y equilibrar un poco la tensión”.

 

– ¿Cómo es el escenario político del oficialismo post-PASO?

-Hay que entender que el oficialismo, después del traspié de las PASO, obtuvo resultados que no deberían haber sorprendido tanto. A nivel internacional ya se venía marcando una tendencia en la que muchos gobiernos que habían ido a elecciones tuvieron resultados negativos, justamente vinculados a la gestión de la pandemia.

Lo que sucedió en Argentina no es ajeno al resto del mundo y si bien desde el Frente de Todos lo tomaron como algo muy personal y pudieron ver fallas propias de la gestión y de ellos mismos, no es algo que no haya sucedido en otros países.

Por otro lado, lo que sí se ha percibido dentro de Argentina es que, al ser un gobierno de coalición, se pudo ver esta disputa de poder por un interés real en estas elecciones. No podemos dejar de tener en cuenta que la Vicepresidenta preside el Poder Legislativo, que al perder en noviembre le significa mayores complicaciones para la gobernabilidad del Frente de Todos.

Probablemente esta situación fue la que desencadenó, entre otras demandas, el problema que sucedió entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. A partir de eso empezamos a ver cómo se organizó el nuevo gabinete. Y lo que creo que vamos a ver de ahora en adelante es cómo se van a empezar a comunicar las diferentes medidas y decisiones sobre cada área.

Creo que dentro de la campaña van descentralizar un poco la figura del Presidente y cada ministro se centrará en comunicar las decisiones y políticas que se vayan tomando y aplicando en estos días. Aparte, la reactivación económica, que es uno de los grandes reclamos de la Vicepresidenta, se va a dar en la calle y es algo que también lo vamos a ir viendo.

Para el gobierno nacional es una elección difícil de revertir, pero no imposible. Hay que considerar también la variable de que la participación ciudadana en las elecciones de noviembre será mayor a la de las PASO y eso podría modificar un poco los números. En estas PASO en particular, la participación fue muy baja a nivel nacional.

 

– ¿Podría dar algún ejemplo donde un gobierno haya conseguido resultados electorales desfavorables por el desgaste que generó la pandemia, a pesar de haber sido su gestión evaluada favorablemente?

– Sí, un claro caso es el del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. Acaba de suceder su tercera elección y fue una de las figuras políticas que más se destacó por la comunicación que llevó adelante durante la pandemia, que fue espectacular. Si bien ha sido uno de los países que medianamente hizo bien su gestión y no tuvo mayores complicaciones estando él a cargo de la gestión de la pandemia, se encontró con una reelección en la cual terminó ganando, pero con una minoría dentro del Parlamento, con lo que se le complicó la gobernabilidad. Pero esto fue algo que no lo sorprendió, ya que no es ajeno a que a gran parte de la sociedad le afectó negativamente estos años.

Con esto me refiero, más allá del debate de si Argentina llevó o no una buena gestión, aunque se la considerase buena, el daño colateral que significó atravesar una pandemia es palpable e inevitable en las urnas, ya que afectó la macroeconomía a nivel global y la economía argentina no viene bien desde hace décadas. Con todo esto, es muy difícil salir victorioso en una elección. Acá creo que valieron mucho más las internas propias que existían en el Frente de Todos y en la forma en la que se venía gobernando, que con los resultados quedaron expuestas. Las PASO fueron la gota que rebalsó el vaso, pero no el motivo principal.

 

– ¿Cómo lee el escenario en el que quedó la oposición?

– En el caso de la oposición, considero que seguirán por las mismas líneas que trabajaron en la campaña y que les funcionó en las PASO, que apuntan a la unidad y a marcar los desaciertos de la gestión actual. Seguramente tomarán lo que sucedió entre el Presidente y la Vicepresidenta, los cambios de gabinete y la tensión que se generó como una de las cartas más fuertes a jugar, en términos estratégicos. Van a seguir marcando la diferencia entre el «nosotros» y «ellos». Lo que pasó en el FdT es una herramienta que la oposición puede trabajar en estos próximos 60 días.

 

– La derecha tuvo un claro avance electoral, también de la mano del liberalismo, pero la izquierda se consagró como tercera fuerza política a nivel nacional. ¿A qué se debe esta polarización?

-La izquierda hizo una gran elección. Pasó de tener una representación a nivel nacional del 2,8% en las PASO de 2019 a un 4,5% en las PASO 2021. Si bien el crecimiento es considerable, no configura un caudal de votos competitivo en las elecciones nacionales. Pero sí tenemos casos particulares, como la provincia de Jujuy, donde sí podría llegar a tener un mayor beneficio electoral en relación a su representación.

En cuanto a la polarización, en mi opinión aún se encuentra focalizada entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, ya que en los votos sigue manteniendo casi el 70% del total.

Lo que sí vengo percibiendo es que los extremos tanto de izquierda como de derecha empezaron a crecer, y puede llegar a ser muy peligroso. No tanto por el Frente de Izquierda, pero sí principalmente porque estos espacios suelen estar vinculados a discursos muy extremos y anti-sistema, como fue el caso de Javier Milei en Ciudad de Buenos Aires.

Si bien hay que tener en cuenta que existe una tendencia que se observó en otros países sobre cómo discursos más extremistas arraigados a la derecha y más radicales que se vienen posicionando incluso en el voto más joven, esto no debe dejar de ser un tema por el cual preocuparse. Esto no es algo que suceda sólo en nuestro país, sino que el crecimiento de la ultraderecha es algo que viene sucediendo en otros países también. Un claro ejemplo es España y otros países de Europa, que se ven claramente en sus políticas anti-migratorias.

Para concluir, creo que nuestro análisis aquí debería enfocarse en que son los votos antisistema los que están creciendo y esto de alguna forma es la manera de reclamar por la gestión del gobierno, la gestión de la pandemia e incluso también a cómo se manejaron los últimos gobiernos en los últimos tiempos. En Argentina, a veces se habla de un voto pendular que va de un espacio político a otro, de qué le pasa a la gente y de porqué el voto es tan volátil, pero lo que aquí sucede en realidad es que hay una ciudadanía exhausta, donde la pobreza extrema representa casi el 10%, la pobreza afecta a más del tercio de la sociedad, y se convive desde hace años con un sistema inflacionario constante, que lleva a la gente a buscar en uno y en otro espacio una salida a éstos y muchos otros problemas que son estructurales y que se mantienen a lo largo de los años en el país.

 

– Desde una perspectiva de género, ¿cómo se analiza la nueva conformación del Gabinete de ministros?

– Creo que es lamentable ver cómo el propio contexto y las problemáticas de la política argentina en sí llevan a que nuevamente las cuestiones de género siempre queden relegadas a un segundo plano.

Si bien es necesario reconocer que Alberto Fernández es un presidente que avanzó en cuestiones de género y que seguramente sea el gobierno que más avanzó en esta temática, esta situación nos mostró, una vez más, cómo lo discursivo no siempre se convierte en hechos, sobre todo en momentos bisagras como los post-PASO.

Además, considero que las designaciones nuevas no sólo deberían haber tenido paridad de género, como es el caso de Sabina Frederic, que debería haber sido reemplazada por otra mujer para al menos no perder esta pequeña representación, sino incluir también a personas que lleven adelante un pensamiento que contemple una agenda de género y que impulse políticas que favorezcan la disminución de la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres.

Actualmente, tenemos 21 ministerios nacionales de los cuales sólo dos están ocupados por mujeres. Si bien, como decía, no podemos olvidar que es un gobierno que ha ampliado derechos y demandas en cuestión de género con la ley del aborto, la ley Micaela y el cupo trans, no es suficiente. Esta consciencia feminista debe acompañar cada decisión de importancia que se lleve adelante, como conformar un nuevo gabinete. Sobre todo si tenemos en cuenta que en los ministerios nacionales este año sólo tres fueron liderados por mujeres y ahora solo serán dos: Salud y Mujeres, Géneros y Diversidad. Acá quiero mencionar que en esto se vislumbra esta lamentable tendencia de la opinión en darles a las mujeres los ministerios que estén más vinculados a los valores socialmente ligados a la mujer. Les dan Salud, pero no Seguridad. Pueden manejar Salud, pero no Economía o el Ministerio de Trabajo.

 

– La designación de Juan Manzur como nuevo Jefe de Gabinete generó división de opiniones. Por un lado, actrices y mujeres periodistas, especialmente, repudiaron su llegada, dado a su prontuario; por el otro, se justificó su designación al entenderlo como pieza fundamental para que el oficialismo logre una unidad y fuerza que les permita ganar las elecciones de noviembre. ¿Es Manzur el alfil que el peronismo necesita?

– Al vivir en Tucumán he seguido de cerca el trabajo de Manzur, que es una persona que si bien ha tomado decisiones que ameritaba que se le echen en cara, los medios de comunicación han puesto foco en eso. Y es entendible. Pero también creo que es alguien que tiene en realidad la mente mucho más abierta de lo que demuestra y es mucho más estratégico de lo que se piensa. Si miramos hacia adentro su gestión, tiene a muchas mujeres trabajando con él y les da el valor y el poder real de poder manejarse. De hecho, su ministra de Gobierno es una mujer, Carolina Vargas Aignasse y cuando se llevó adelante la gestión de la pandemia acá en Tucumán se ha hecho un manejo muy bueno sobre cómo controlar epidemiológicamente cada espacio y las campañas de vacunación. En especial, se le dio a ella la oportunidad de que sea quien decida, quien salga a hablar. Pero sí es cierto que sigue habiendo muchas otras sombras sobre él.

En cuanto a la pregunta concreta, no sé si podríamos hablar de alfil o pieza ganadora. Creo que los resultados de las PASO le dejó al Frente de Todos una derrota que no supieron o no quisieron manejar. Esto se debería haber resuelto puertas adentro en una interna. No de la forma que sucedió, que al final de cuentas expone a los funcionarios y desgasta al gobierno y a la ciudadanía.

Lo que sí considero es que es importante haber sumado a un gobernador del norte del país, porque hay una realidad y es que Argentina es muy extensa y cada una de sus regiones tiene sus realidades diferentes y los problemas que afectan al Norte no son los mismos que al Centro o al Sur. Además, pensemos nuevamente en el gabinete nacional, en donde de los 21 ministros/as sólo dos actualmente son del interior del país. Nuevamente, aquí observamos cómo el federalismo del que se habla constantemente y se trabaja como política de gobierno debe concretarse en hechos y no sólo ser discursiva. Espero que esta decisión del Presidente, previamente recomendado por la Vicepresidenta, consiga de alguna forma equilibrar esas fuertes diferencias entre regiones del país. Además, sabemos que haber sumado a Manzur como jefe de gabinete para Alberto era una forma de incorporar la pata política que se le reclamaba al presidente desde el kirchnerismo y es una forma también de dar mayor representación a los diferentes gobernadores del país.

 

– ¿Podría ser contraproducente en los resultados electorales de noviembre para el oficialismo los cambios en el Gabinete? ¿Y la falta de paridad de género?

La falta de paridad de género es un error y nos muestra una vez más que si bien se viene trabajando y luchando para combatir esta desigualdad aún queda mucho más por luchar. No se puede seguir postergando la necesidad de que las mujeres ocupen también espacios de poder de forma igualitaria. Al final de cuentas vemos una vez más cómo para los gobernantes y la misma sociedad, la desigualdad y hostilidad en los espacios de decisión sobre las mujeres vuelven a serle indiferente a la mayoría. Hace unos días en México fue la cumbre CELAC, y me quedo con lo que la primera canciller de Panamá dijo: «Todos los discursos apoyan el empoderamiento político de las mujeres. Pero, ¿dónde están esas mujeres? Soy la primera en hablar. Somos apenas tres mujeres en esta mesa, con treinta y seis puestos. Acá faltan más mujeres». Y muchos y muchas se suben desde lo discursivo a estas demandas, pero la realidad a veces nos muestra que lo que se dice tiene una inconsistencia con lo que realmente se hace y desarrolla en la política local, nacional y global.

 

– A sabiendas de que la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, había denunciado (previo a su cargo) a Manzur y que ahora, como funcionaria, dijo que priorizará el buen trato con el Gobernador de Tucumán, e incluso defendió el “cupo de mujeres” en secretarías: ¿Cómo evalúa su función en este momento?

– Creo que cuando hablamos de que el cambio real se dará luchando y siendo sororas unas con otras, también significa no juzgar y entender hasta dónde puede llegar el trabajo y el esfuerzo de cada una. No olvidemos que, como ministra, ella fue elegida por el Presidente y a partir de ahora responderá a Manzur, el jefe de Gabinete también elegido por Alberto. Quizás también sea la oportunidad de ambos de diversificar sus ideas y encontrar una línea de trabajo que permita seguir fortaleciendo este ministerio. Como decía, creo que Manzur tiene la capacidad de poder abrirse a nuevas ideas y permitir la diversificación. Y creo también que es demasiado pronto para formular una opinión sobre cómo puede llegar a llevar adelante su relación esta área del gobierno que recién inicia. Lo que sí podría ayudar a cambiar la perspectiva es que Manzur ahora responde a un universo mayor, ahora responde a los intereses y demandas de todo el pueblo argentino y no sólo a los de una provincia, porque no podemos olvidarnos de que las provincias del interior lamentablemente siguen siendo bastante conservadoras y retrógradas en algunas posiciones.

 

– ¿Cuál es el rol de Cristina Fernández actualmente?

– Creo que son muy pocos los que pueden dar una respuesta asertiva a esa pregunta. Innegablemente, es una persona sumamente inteligente, con una capacidad como estratega que suele sorprendernos constantemente, ya sea para bien o para mal. Ella consiguió, de alguna forma, en días cambiar todos los escenarios posibles y patear el tablero político del Frente de Todos para una reorganización inmediata. Lo que quizás sí se debería discutir es cuál es el objetivo real y si estas reacciones y movimientos terminarán perjudicando o favoreciendo a la ciudadanía en el mediano y largo plazo y cuál será el impacto sobre los resultados de las elecciones generales. Yo considero que el FdT tiene una elección muy difícil por delante y lo que hizo antes de los cambios del gabinete van a perjudicarlos, pero también como analista política sé que revertir un resultado no es imposible, sólo muy difícil. El gobierno nacional tiene planificado salir con una batería de políticas económicas, políticas y territoriales que pueden llegar a modificar la percepción de la gente.

 

– ¿Cuánto podría sumarle al Gobierno la figura de Aníbal Fernández?

-Yo creo que el ingreso de Aníbal Fernández tuvo más que ver con la interna dentro del espacio y del pseudo-quiebre entre Cristina y Alberto, que al final terminó no siendo un quiebre, sino tensión. Una de las grandes demandas hacia Alberto Fernández era que políticamente no había trabajado el espacio, que no había creado un «albertismo». Entonces creo que fue una de las decisiones por la cual lo convocaron a Aníbal para formar parte de este nuevo Gabinete y no podemos dejar afuera la experiencia que él ya tuvo en otros gobiernos dentro de la gestión. Es un político que formó parte de antiguos gobiernos por más de 15 años, y que maneja tanto las internas como las formas en las que se va desenvolviendo una gestión. La imagen negativa de Aníbal es muy fuerte en la sociedad.

Pero su rol no es atraer nuevos votos sino acomodar un poco la estructura y gestión interna. De esta manera se busca equilibrar un poco este gobierno de coalición, que se viene dificultando. Se trata de incorporar piezas que puedan liberar y equilibrar un poco la tensión.

 

– ¿Cuál es su evaluación sobre las medidas de apertura con respecto a las restricciones sanitarias tendientes a un “fin de pandemia”? ¿Qué impacto podría tener en cuanto al voto del electorado? ¿Es una medida adelantada?

-No creo que sea una medida adelantada, creo que es una medida que se observa en otros países y probablemente estaba en los planes del gobierno nacional hacerlas ahora para aumentar y fortalecer su opinión sobre la ciudadanía. Sin embargo, como se pudo observar con los resultados de las PASO, probablemente esta medida llega un poco tarde.

Considero también que lo que están haciendo es armar una agenda nueva y cambiar todas las políticas para lograr un mayor nivel de aceptación. Yo creo que se iban a liberar algunas cosas, pero ahora no podemos realmente saber si esto se hizo a efectos de los resultados de las PASO o si formaba parte de la agenda del gobierno. Se entiende que al haber habido en la gestión de Alberto medidas restrictivas muy fuertes y que, de repente, dos meses antes de una elección se libere todo, suene a «campaña electoral».

Además, se dijo «no más barbijos» y desde lo discursivo los símbolos son muy importantes, y lo que hoy significa el barbijo es muy fuerte. Entonces, poder no utilizarlo es algo bastante sorprendente. Unos días después de lo que pasó llega el «se abren los boliches y hasta las fronteras» y esto se presta a especulaciones en la percepción de la gente. Y es entendible.

Esto va de la mano con que no manejaban una comunicación asertiva en lo político. En esto coincido, de alguna manera, en ese llamamiento que le hace Cristina en su carta, en que ni el Gobierno ni el Presidente tuvieron buenas estrategias comunicacionales. Ahora están cambiando a las personas dedicadas a la comunicación del Gobierno y tal vez esto pueda traerles cambios favorables.

 

– ¿Prevé un nuevo cambio de Gabinete luego de las elecciones generales de noviembre?

– Con lo que sucedió estos últimos días no deberíamos hacer futurología porque si algo nos mostraron estos acontecimientos es cómo la política es sumamente dinámica y cambia de un momento a otro. Creo que muchos de los cambios producidos hasta ahora tienen el objetivo de cambiar los resultados en las elecciones generales. Y serán probablemente esos resultados los que determinen de qué forma se continúa o cambia el rumbo de gobierno que se mantuvo hasta ahora. Estas repercusiones nos dejaron como lección que 60 días pueden ser un montón de tiempo o muy poco.

Ahora vamos a ir viendo cómo se van a ir cambiando lineamientos y los cambios propios en la gestión al haber cambiado cabezas en el gabinete. Aun así, no creo que vuelva a suceder lo que pasó la pasada semana, de cambiar la mitad del gabinete. Es muy difícil anticiparnos, porque los escenarios cambian con muchísima rapidez en estos días.

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