La CGT se reúne, alarmada por el avance del cristinismo en el ámbito de la salud

La CGT se reúne, alarmada por el avance del cristinismo en el ámbito de la salud

Suponen que una funcionaria allegada a la Vicepresidenta podría controlar las obras sociales.


El sector privado de la salud se encuentra en alarma por suponer que el Gobierno podría estatizar las prepagas, que hoy se encuentran en pie de guerra contra el Ejecutivo por haber éste cancelado los aumentos tarifarios en los servicios de medicina privada e incluso el ATP. Ante esta circunstancia, las prepagas dijeron que no podrían ofrecer más hisopados sin costo ya que de esa forma les servía imposible sobrevivir, y encendieron sus alarmas sobre las potenciales respuestas por parte de la gestión de Alberto Fernández.

Este lunes, estos miedos comienzan a expandirse y son debatidos en una cumbre especial de la CGT en la sede de la UPCN, en especial por el posible regreso de Liliana Korenfeld a la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS).

Esto sucede, además, en el marco de la posibilidad de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner realice una reforma integral del sistema de salud del país.

Korenfeld es de plena confianza de Cristina Kirchner y ocupó ese cargo estratégico durante su Gobierno. Los sindicalistas la recuerdan como la funcionaria que les pisó la transferencia de millones de pesos de las obras sociales, en el pico del enfrentamiento de Cristina con el sindicalismo, que nunca terminó de saldarse.

La cercanía de Korenfeld con Cristina es tal, que apenas asumió como vicepresidenta le encargó que audite la Dirección de Ayuda Social para el personal del Congreso de la Nación (DAS) y el convenio con Omint, la empresa de salud con la que Michetti acordó que se les diera cobertura médica a los empleados del Congreso.

Si la DAS pasara a la Cámara de Diputados, como se menciona en el Congreso, Korenfeld se quedaría sin su cargo y podría reemplazar en la Superintendencia a Eugenio Zanarini, quien autorizó el aumento a las prepagas que se publicó el 30 dediciembre en el Boletín Oficial y que en menos de veinticuatro horas fue derogado por orden presidencial. Aunque el recambio podría ocurrir incluso antes.

No solo porque Zanarini fue burdamente desautorizado, sino porque en medio de esas tensiones terminó internado en terapia intensiva con un cuadro cardiovascular y no estaría en condiciones de regresar a su silla en la Superintendencia de Diagonal Norte.

Hasta ahora, las sospechas de nacionalización apuntaban centralmente a las prepagas por la política de desfinanciamiento a las que se sienten sometidas luego de un año de congelamiento de ingresos y de incrementos de costos y ahora tras la confirmación de que no tendrán recomposición de las cuotas en febrero y además se quedarán sin ATP, el salvavidas que les dio el Gobierno para soportar la pandemia.

La crisis es tal magnitud que este viernes, un grupo de asociaciones de medicina privada se reunieron con Daniel Gollán y su vice Nicolás Kreplak para plantearle al gobierno de Kicillof el estado crítico que enfrentan y sus limitaciones para hacer frente a una segunda ola de coronavirus.

De nada sirvió que luego de la marcha atrás con el aumento, los representantes de la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS) se reunieran con Alberto Fernández, el conflicto se prolonga y el reclamo del sector ya alcanzó a los gobernadores: «La situación que atravesamos es crítica y que se nos escuche es un gesto que agradecemos. Hoy pudimos exponer nuestra situación con el ministro y el viceministro de la provincia de Buenos Aires», detalló José Sanchez, presidente de la FAPS, luego de la reunión.

Esa es la discusión del sector privado, a la que se suma ahora la tensión con los sindicatos. LO que abre la posibilidad que el gobierno de Alberto se encamine a una pelea que tiña todo su mandato.

Korenfeld es resistida en especial por tres hombres fuertes de la CGT que mantuvieron la distancia con Cristina: Héctor Daer, José Luis Lingeri y Andrés Rodríguez, que habían encontrado en Alberto un candidato que se aproximaba a su idea del peronismo. Ahora, con la decisión de Cristina de meterse en el sistema de salud, los viejos recelos se activaron. Entre los sindicalistas crecen las prevenciones ante la ausencia de información sobre cuál es el proyecto de «reforma integral del Sistema de Salud» que abiertamente pidió Cristina en diciembre en el acto en La Plata, en el que marcó líneas políticas para la coalición.

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