“Hay que crear una nueva agenda, no un cambio de gobierno”

“Hay que crear una nueva agenda, no un cambio de gobierno”

El diputado nacional, Carlos Selva, habló con Noticias Urbanas.


Acaba de volver de la Conferencia de la Organización Internacional de Trabajo (OIT). ¿Cuáles fueron los pilares de la Conferencia?

Los pilares de la Conferencia, obviamente, se vincularon con una norma que se va sancionar el año que viene. Esta norma establece la garantía de derechos, privilegiando el tema de la capacitación en la jornada laboral. Realmente, hay una enorme participación de todos los actores. Hay Comisiones que son más interesantes, como aquellas en donde se discute la implementación de acuerdos multilaterales de, más que nada, explotación laboral. Cuando los convenios establecidos no se cumplen, los países aprovechan esta instancia para hacer escuchar sus reclamos. No te olvides que en todas las mesas donde se discute en todos los plenarios de las comisiones, hay tres grupos. Un ala que representa a los trabajadores, otra a los empresarios, y en el medio están los Estados.

¿Cuál fue el rol de la Argentina?

El rol de la Argentina ha sido, por supuesto, brindar aportes. Y no es menor tampoco que Argentina, por el comportamiento como Estado que hemos tenido con los trabajadores, este año haya presidido dicha Conferencia. Más específicamente fue presidida por el Ministro de Trabajo, Claudio Moroni.

Yendo a la política de empleo local, ¿cuáles cree que son las pautas a seguir para reducir el trabajo informal?

La generación de empleo es la política de Estado para tratar de regularizar el trabajo en negro, trabajo que distorsiona hasta al Sistema de Seguridad Social, no solamente a la precarización laboral. Hoy, la regularización del empleo va a requerir que cada organización gremial, de acuerdo a sus convenios y estatutos, facilite la entrada al mercado laboral en blanco de los jóvenes y luego los cuide. Es decir, cuidar, como lo hacen las organizaciones gremiales, de que no haya explotación.

En el gobierno, celebraron la reducción del desempleo. ¿Lo ve como un motivo de festejo, en un contexto donde los salarios son cada vez más bajos?

La problemática que envuelve el salario es que el poder adquisitivo se ve, todos los días, bastardeado por el aumento de la inflación. O sea que, para resolver este problema, además de las actualizaciones de convenio que son imprescindibles e impostergables, debemos encontrar una solución al problema inflacionario.

De hecho, en una reciente entrevista, usted afirmó que la inflación es el «Talón de Aquiles». ¿Se refería a la Argentina o al Ministro Guzmán?

No, no. Me refiero en general. Por supuesto, que el Ministerio de Economía tiene un rol preponderante a la hora de efectuar políticas públicas que generen confianza en la población. La economía no se mueve sólo por variables macro. Este es un tema que se tiene que trabajar fuertemente en nuestro gobierno.

¿A qué cree que se debe la desconfianza? ¿Quién es el principal responsable?

La impotencia del ciudadano argentino es ante los abusos de los formadores de precios o, mejor dicho, de los deformadores de precios. No hay valor real de los bienes e insumos. Cuanto más distorsionado esté, mejor negocio para los que tienen la posibilidad de decidir sobre la instrumentación de valores. Hoy por hoy, no sólo son cuestiones de Estado, sino que hay una jugada muy fuerte de algunos sectores para que los argentinos no tengan noción de los precios relativos.

¿Y qué solución le ve a este problema? ¿Cree que se resolvería con una mayor intervención estatal?

La actividad comercial no se puede estatizar. Sí tiene que haber un control más estricto en el intercambio comercial. Uno lo busca a través de los acuerdos, como primer punto de partida y es una característica de nuestro gobierno. Pero creo que también está faltando tomar decisiones más fuertes. Y ahí hay que ver cómo el Estado lo traduce en políticas públicas. No es una cuestión de estatización o privatización.

En esta línea, ¿cree que la Ley Compre Argentino es una herramienta eficaz?

Hoy nosotros tenemos que generar empleo. El «Compre Argentino», obviamente, tiene que ser una definición política. Actualmente, todas las economías del mundo están cuidando sus mercados internos. Sería tonto que Argentina no lo hiciera. Después, habrá que ver si eso genera abusos y distorsiones. Eso va por otro canal. Lo que no puede ser es que el mensaje sea confuso. El mensaje es claro: generemos confianza en la producción nacional e incentivemos la producción nacional. Retomo parte de lo que se discutió en la OIT. Hay mercados en los que la explotación del trabajador hace que tengan precios totalmente distorsionados. Por eso, tenemos que ser cuidadosos y no pegarnos contra una contradicción. El empleo formal tiene que ser una cuestión de comparativa, para saber qué es más caro o más barato. Si uno piensa en los efectos de la globalización, es innegable la importancia que uno debe darle a la industria local.

La guerra entre Rusia y Ucrania ha puesto de manifiesto lo que significa depender de un país para un insumo, más específicamente, del gas. Si se está hablando de cultivar el mercado interno, ¿por qué se demora la explotación de los yacimientos petroleros de Vaca Muerta?

Creo que hubo un impasse demasiado fuerte durante cuatro, cinco años. A nosotros nos agarró la pandemia. Si no hubiera sido por eso, se hubiera empezado dos años atrás y no ahora. Y creo que es una política que va en el sentido de lo que promovemos, que es el desarrollo regional y que no esté concentrado sólo en las grandes urbes. Hubo una serie de situaciones, y esto no es especulación partidaria, que distorsionaron los acuerdos. Ahora, se debe hacer con financiamiento. El costo que implica esta política es de una magnitud que el Estado no puede afrontar. Nosotros estábamos en default completo con acreedores privados y con el Fondo Monetario Internacional. Eso también demoró todo. No es por una falta de decisión política.

Hablando de la distribución del desarrollo, usted defendió a los gobernadores que pidieron más federalización. En ese contexto, surgieron proyectos como el de Zárate, que busca tener una universidad nacional. ¿Cree que la educación es el principal paso para una mayor federalización?

Vuelvo a la OIT. La discusión de este año fue cómo se capacita al empleo. Y para buscar horizontes, la educación siempre ha sido un eje. Y es algo en lo que somos ejemplo en el mundo, especialmente, en Latinoamérica. Puedo decir con orgullo que la educación de tercer nivel de la Argentina es de alto nivel. Hace pocos días, ha salido un reconocimiento, nuevamente, a la Universidad de Buenos Aires (UBA). Y no es la única. Pero, digo, es obvio que, a medida que nosotros federalicemos la presencia de universidades a lo largo y ancho del país, vamos a estar contribuyendo al desarrollo y a las perspectivas de futuro de la sociedad.

Una pregunta inevitable: ¿cómo se para el Frente Renovador en la interna que hoy atraviesa el Frente de Todos?

Con la necesidad clara de contribuir y no perder el eje. De sostener el sector de la clase media y de los trabajadores. Nosotros seguimos generando políticas activas en ese sentido. El Presidente de nuestro espacio, Sergio Massa, ha seguido trabajando fuertemente en temas que han sido siempre de la agenda política nuestra. Tenemos además, la libertad de opinar sobre ciertas cuestiones. Y después, en el conjunto general, bregamos porque haya entendimiento de prioridades, que es lo que más conflicto está generando y llegar a un consenso para pararnos frente a los sectores opositores. Hay que crear una agenda que no tenga nada que ver con un cambio de gobierno. Y esto, el Frente Renovador con Sergio como Presidente, lo viene planteando hace mucho tiempo. Massa es el ejemplo que más claro lo manifiesta.

En un escenario en el cual Sergio Massa debe elegir, ¿con quién se queda? ¿Con Alberto o con Cristina?

No, no. No lo pienso bajo ningún punto de vista. La racionalidad de Sergio va a inclinarse a cómo contribuir a los intereses de la Nación, más que a los intereses personales. En esto, va a estar en juego la coyuntura del momento y la visión que tengamos del Estado. Eso es lo que va a determinar qué posición vamos a tomar.

Por último, ¿qué opina sobre la polémica del avión retenido en Ezeiza con presuntos terroristas iraníes?

Me queda grande opinar. Los medios que he leído, no digo que no ofrezcan información de lo que pasó, pero sé que no tienen objetividad. Todo lo que pude leer está orientado a responsabilizar al gobierno, y el tema de fondo es mucho más complejo.

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