La Legislatura porteña conmemoró los 60 años del Operativo Cóndor
A seis décadas del vuelo civil que logró izar siete banderas argentinas en Malvinas como un ejercicio de soberanía, el cuerpo legislativo rindió tributo a familiares y miembros de la misión de 1966. El acto realizado el martes, impulsado por el legislador Alejandro Grillo, contó con la presencia de Norberto Karasiewicz, integrante original de la gesta, para sostener la vigencia de la causa territorial.
En un clima de profunda carga emotiva e histórica, el Salón Arturo Jauretche de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue escenario ayer del acto de conmemoración por el 60° aniversario del Operativo Cóndor. La iniciativa, impulsada por Grillo y aprobada por el cuerpo legislativo bajo la Declaración N° 421/2026, homenajeó a los 18 jóvenes que el 28 de septiembre de 1966 desviaron un avión comercial hacia las Islas Malvinas para ejercer un acto pacífico de soberanía.
El encuentro, que contó además con la presencia del legislador Claudio Ferreño, estructuró sus discursos sobre la necesidad de mantener vivo el reclamo territorial. Alejandro Grillo, autor del proyecto de declaración, enfatizó la dimensión de la hazaña civil: “Creo que es un acto de justicia histórica reivindicar aquellas 18 almas que participaron de ese acto simbólico, esa gesta, poniendo en juego hasta su propia vida”. El legislador porteño valoró la audacia y planificación del grupo y destacó que la acción de 1966 requirió “algún grado de sana locura que nos permite hoy, 60 años después, recordarlos con máximo respeto y honor”.
El momento de mayor densidad política y testimonial de la jornada estuvo a cargo de Norberto Karasiewicz, miembro original del Operativo Cóndor presente en el recinto. El “Cóndor” trazó una línea directa entre el compromiso de su generación y el contexto actual. “Todos venimos de la resistencia de jóvenes, haciendo lo que podíamos para la recuperación de la Patria. Y hoy en día seguimos en la misma, porque nunca nos rendimos y nunca perdimos nuestras convicciones”, sostuvo. Karasiewicz también realizó un fuerte reclamo sobre el destino de los símbolos patrios desplegados hace sesenta años: “El juez dijo en un papelito que esas banderas tenían que ser restituidas a quienes las habían defendido en Malvinas, y se las entregaron a Dardo Cabo. Entonces yo, como miembro del operativo, le pido a la justicia que me entregue la bandera”.
La mesa cabecera completó el arco de intervenciones con voces de familiares y dirigentes políticos. Manuela Schuppisser, concejala por el bloque Movimiento Derecho al Futuro en San Isidro y nieta de Aldo Ramírez (miembro del operativo), resaltó el rol protagónico de María Cristina Verrier como única mujer en el comando y exhortó a las nuevas generaciones a defender no solo el territorio sino también los recursos naturales frente a intereses foráneos.
En la misma línea, la comunera de la Comuna 15, Jazmín Tello, interpretó el operativo como un acto de rebeldía frente a la injusticia y destacó la capacidad de la causa Malvinas para aglutinar al pueblo argentino por encima de las diferencias partidarias o sectoriales. Por su parte, Gerardo Salcedo, hijo de Edgardo de Jesús Salcedo, histórico integrante de la misión, aprovechó el espacio para referirse a la situación del Museo Malvinas. Salcedo exigió que la bandera original que allí se preserva sea exhibida públicamente, argumentando que, si bien está resguardada por trabajadores de la institución, su lugar natural es a la vista del pueblo y no en un archivo cerrado.
El homenaje culminó con la entrega formal de placas y diplomas por parte del legislador Grillo a Norberto Karasiewicz y a las familias de Ricardo Ahe y Alejandro Giovenco, sellando así el abrazo institucional de la Ciudad de Buenos Aires a quienes hace sesenta años rebautizaron, por unas horas, el suelo malvinense como "Puerto Rivero".