Publicado: 05/08/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

La grieta del PJ no cesa: divididos en Salta y Jujuy

Los conflictos partidarios se profundizan y ponen en riesgo la conducción provincial.
La grieta del PJ no cesa: divididos en Salta y Jujuy
Redacción NU
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La realidad del peronismo en las provincias de Salta y Jujuy se ha convertido en un espejo de la fragmentación que atraviesa el espacio a nivel nacional. Los intentos de unidad a través de elecciones internas han fracasado estrepitosamente, dando paso a un escenario de rupturas, enfrentamientos judiciales y una marcada división territorial. En ambas provincias, la falta de consensos para renovar autoridades ha derivado en la proclamación de listas únicas vinculadas a sectores específicos, profundizando la crisis de representatividad del partido.

En Salta, el gobernador Gustavo Sáenz ha logrado consolidar su poder sobre la estructura partidaria, anotándose un triunfo estratégico al desplazar a los sectores alineados con Cristina Kirchner. El interventor judicial, José Luis Napoleón Gambetta, designó a Julio Argentino San Millán —actual ministro de Relaciones Internacionales del gobierno provincial— como nuevo presidente del PJ local. Esta maniobra fue posible tras la presentación de una sola lista apadrinada por el mandatario, quien busca fortalecer su partido provincial de cara a un posible tercer mandato en 2027.

La oposición interna en Salta, liderada por Juan Manuel Urtubey y Pablo Kosiner, decidió no participar del proceso electoral al considerarlo ilegítimo. El sector de Fuerza Patria argumentó que la intervención judicial dispuesta por la jueza María Servini aún está pendiente de un fallo en la Cámara Nacional Electoral. A través de un comunicado, criticaron duramente la postura "colaboracionista" de la nueva conducción con el gobierno de Javier Milei, señalando que la existencia de una lista única no es una muestra de unidad, sino de la falta de confianza en el proceso.

En Jujuy, la situación es igualmente conflictiva tras el rechazo de la lista encabezada por el histórico dirigente Rubén Rivarola. La junta electoral del partido alegó inconsistencias sustanciales, dejando el camino allanado para que Carlos de Aparici, el candidato propuesto por la senadora nacional Carolina Moisés, asuma la presidencia. Esta decisión ha generado una nueva ola de reproches, con el sector de Rivarola acusando a Moisés de operar para bajar su lista y de ser funcional a los intereses del gobierno nacional.

La senadora Moisés, aliada estratégica de Gustavo Sáenz y de otros gobernadores como Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, emerge como una de las ganadoras en esta disputa por los sellos provinciales. Sin embargo, esta victoria técnica deja al peronismo jujeño encapsulado en un conflicto latente y sin capacidad de ordenamiento real frente al próximo año electoral. Los sectores desplazados aseguran que estaban dadas las condiciones para una disputa interna genuina, pero que las trabas administrativas impidieron la competencia democrática.

El panorama final en el norte argentino muestra a un peronismo dividido y debilitado, donde las estructuras partidarias han quedado bajo el control de sectores con mayor afinidad hacia el oficialismo nacional o con proyectos provinciales autónomos. Mientras figuras como Urtubey y Kosiner buscan construir una alternativa "anti-Milei" por fuera de las estructuras intervenidas, el PJ formal parece alejarse definitivamente del liderazgo de la conducción nacional, reflejando una crisis de identidad que amenaza su competitividad en las elecciones de 2027.

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