La flotilla propalestina acusó agresiones sexuales del ejército israelí
Una activista propalestina de la flotilla Global Sumud ha denunciado graves agresiones sexuales y otras ofensas durante su detención por parte de las autoridades israelíes. La flotilla, interceptada mientras intentaba llevar ayuda humanitaria a Gaza, fue detenida en Ashdod, donde, según el testimonio de la activista, se produjo una escalada de violencia sin precedentes. Estas acusaciones arrojan una sombra preocupante sobre las condiciones de detención y el trato a los activistas en la región.
Juliet Lamont, la activista en cuestión, relató a la agencia Anadolu que la experiencia en esta ocasión "fue mucho más" que en misiones anteriores. Específicamente, afirmó haber sido agredida sexualmente "en una especie de cámara de tortura" mientras se encontraba en un barco prisión. Además, detalló que "cinco hombres" la golpearon en el rostro, lo que subraya la brutalidad de los incidentes que denuncia.
Las agresiones no se limitaron a su caso personal. Lamont describió un patrón sistemático de violencia contra los detenidos. "Estuvimos en uno de los barcos prisión donde 180 personas fueron apaleadas y golpeadas sistemáticamente. Había 40 personas con costillas rotas. Hay 12 agresiones sexuales", afirmó. Estas cifras, si se confirman, pintarían un cuadro alarmante de violaciones a los derechos humanos durante la detención de los activistas.
🇵🇸 ¡Última hora! Israel abre fuego contra la Flotilla Sumud durante la interceptación del barco “Alcyone” Video en tiempo real muestra el momento en que fuerzas israelíes disparan mientras abordan el barco civil de la flotilla.
— Palestina En Español 🎒 (@PalestinaVence) May 19, 2026
Los activistas a bordo reaccionan con pánico ante… pic.twitter.com/I8xuVHq0zR
Además de las agresiones físicas y sexuales, la activista mencionó otras formas de tortura. Aseguró que a algunas personas les aplicaron "descargas eléctricas en la cara" y que les inyectaron "sedantes desconocidos". Estos métodos, si son verídicos, indicarían un intento deliberado de infligir daño y someter a los detenidos, lo que agrava aún más la situación denunciada.
Lamont calificó lo ocurrido como una "campaña" de violencia "implacable, muy dirigida y muy planificada" con el objetivo de disuadir a los activistas de futuras misiones. A pesar de la dureza de la experiencia, la activista mostró una notable resiliencia, declarando: "Nos han roto los huesos, pero no el alma. Somos mucho más fuertes que ellos. ¡Liberen Palestina!". Este mensaje de desafío resuena como un llamado a la continuidad de la lucha por la causa palestina.
Las denuncias de Juliet Lamont han generado un "silencio cómplice" por parte de Occidente, según Irán, que ha denunciado la "humillación" de Israel a los activistas atrapados. Este incidente, que se suma a un historial de tensiones en la región, exige una investigación exhaustiva e imparcial para esclarecer los hechos y garantizar la rendición de cuentas. La comunidad internacional permanece atenta a las repercusiones de estas graves acusaciones y a las posibles acciones que se tomen al respecto.