"La eliminación de la publicidad ludopática es imprescindible"
La ludopatía es un trastorno de orden patológico reconocido como tal desde 1992 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y se puede identificar por la concurrencia de varios síntomas: el individuo no logra abstenerse por si mismo, está sometido a efectos adictivos y sufre consecuencias laborales, económicas y psicológicas.
Se afirma que la ludopatía adquiere un carácter endémico cuando el contexto ofrece una amplia variedad de opciones y modalidades, que van desde las casas de juego hasta las apuestas on line, agravadas por una naturalización cultural motorizada por la publicidad y también por la tentación de ensayarlas como recurso último de sectores económicamente vulnerables que por tanto caen en mayores endeudamientos.
Las estimaciones más recientes de esta problemática han puesto de manifiesto una faceta relativamente nueva, que es la incidencia de la ludopatía digital entre los adolescentes, de manera que 1 de cada 4 estudiantes secundarios reconoce que han apostado on line.
En la Argentina se calcula que las máquinas tragamonedas (slots) llegan aproximadamente a 80.000 unidades, mientras que hay algo más de 400 bingos, casinos y salas de juego, que por añadidura son razonablemente sospechados de constituir dispositivos de lavado de activos.
En la Legislatura de nuestro distrito, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hay una cantidad significativa de proyectos orientados a la regulación de esta actividad, pero en general no llegan a proponer medidas a la altura de las circunstancias. En efecto, los proyectos abarcan unidades especializadas, campañas de prevención, capacitación de profesionales especializados y, en fin, la prohibición de plataformas ilegales, como si la ludopatía no emanara tanto o más de los operadores legalizados. En resumen, aún no se va a fondo contra esta epidemia.
Debe recordarse, a este respecto, que históricamente la Ciudad de Buenos Aires no aceptaba casinos ni bingos hasta su implantación y expansión en las últimas tres décadas.
La posición del FR- Ciudad se basa en algunos antecedentes pertinentes a nivel internacional.
Tal como se ha procedido con las herramientas de control del tabaquismo, salta a la vista la conveniencia de prohibir la publicidad del juego en todas sus formas, y muy especialmente de las apuestas on line en razón de su accesibilidad. En efecto, en muchos países rigen prohibiciones absolutas, mientras que en otros hay restricciones parciales de la publicidad.
Considerando su comprobada incidencia en la salud pública, en 68 países ya rige la prohibición absoluta de publicidad, promoción y diversas modalidades de patrocinio del tabaco, según datos de la OMS, que estima precisamente como “mejor práctica” la prohibición de todas las formas de publicidad, incluida la del punto de venta propiamente dicho.
Particularmente deplorable ha sido la negligente aparición en las promociones del juego por parte de grandes figuras del deporte y del espectáculo, que con fingida ingenuidad se conforman con advertir que el juego está prohibido para los menores de edad, cuando la misma publicidad que protagonizan no hace más que tentarlos en forma subrepticia.
El último y más notorio ejemplo de prohibición de las apuestas y también de los casinos on line (bets) fue la reciente decisión del gobierno brasileño que precedió a las elecciones presidenciales y que, según las encuestas, contó con una amplia convalidación popular.
La eliminación de la publicidad ludopática es imprescindible, aunque no represente una panacea definitiva contra esta enfermedad social, pues quedarán por considerar varias otras facetas del asunto, por las que se podría llegar incluso a la eliminación completa de todas las modalidades actuales y regresar al antiguo monopolio estatal de la Lotería y sobre todo a sus fines exclusivamente benéficos.