Publicado: 27/05/2002 UTC General Por: Redacción NU

Los remiseros se quejaron de los inspectores y de SACTA

Por medio de una misiva excepcionalmente dura, dirigida al jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, los empresarios nucleados en la Cámara Argentina de Agencias de Remises denunciaron la ineficiencia de las autoridades porteñas en la represión de las agencias ilegales de remises y las arbitrariedades que -aseguran- suelen sufrir de parte de los empleados de SACTA en la verificación de sus vehículos
Los remiseros se quejaron de los inspectores y de SACTA
Redacción NU
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Los empresarios nucleados en la Cámara Argentina de Agencias de Remises (CAAR) le enviaron una misiva al jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, denunciando con dureza a la Dirección General de Verificaciones y Habilitaciones (DGVH), bajo cuya égida operan los inspectores porteños y a SACTA, la empresa que se ocupa de inspeccionar sus vehículos.

"Deseamos una vez más hacerle llegar nuestra indignación y preocupación por la incapacidad, inoperancia e ineficacia o una aparente corruptela del sector Verificaciones y Habilitaciones" comienza rezando la misiva de los remiseros.

Pero los empresarios transportistas no se quedan allí. "Lo que sobre todo nos preocupa, es que no se intente combatir la ilegalidad de las agencias -agregan, con la intención de pormenorizar- y que las inspecciones sólo se realicen a aquellas que están legalmente habilitadas, y que otras que no lo están, se encuentren 'protegidas' y sean prácticamente intocables".


LOS REMISEROS SE QUEJAN Y CUESTIONAN

Los remiseros especialmente pusieron el acento en las actividades de la Sociedad Anónima de Control del Transporte Automotor (SACTA), que es la empresa que provee al Estado porteño del servicio de control del transporte público. Para empezar, se quejan, el contrato de SACTA venció en octubre del año 2001.

Para confirmar esta versión, quien esto escribe se comunicó con la Subsecretaría de Tránsito y Transporte que comanda Horacio Blot, desde la cual una atenta secretaria lo derivó a la Dirección General de Educación Vial y Licencias, que está cargo de Néstor "Pipi" Bilancieri. En ese lugar, otra atenta secretaria le comunicó al cronista -tras una prolongada espera- que no habitaba en las cercanías de su oficina, ni tampoco dentro de su radio visual ningún informante para que este cronista pudiera evacuar la duda que lo atormentaba. Luego de tal experiencia, NOTICIAS URBANAS decidió renunciar a correr la aventura -nunca tan bien usado el término- del conocimiento. Esto porque ya se ha hecho habitual para los cronistas de este medio el explorar variadas oficinas en busca de una información, para llegar siempre, inevitablemente, al mismo resultado: la ignorancia, el desconocimiento, la oscuridad, el arcano indescifrable ... en una palabra, nadie sabe nada y nadie informa nada, en especial en las áreas sensibles, como en este caso en el que preguntamos acerca de si aún se encuentra en vigencia el contrato de concesión de SACTA.

Los remiseros aseguran que para que sus vehículos aprueben las inspecciones a las que son sometidos, deben "olvidar" en el espejo retrovisor externo un billete de diez pesos para que el empleado de SACTA lo encuentre "casualmente". Sólo entonces el transportista estará seguro de aprobar la exigente revisación.

En resumidas cuentas, los remiseros aseguran que la inspección de sus vehículos cuesta 44 pesos, a los que habría que sumarle el "adicional del espejito". Cuando el trabajador no abona el adicional, su unidad puede ser desaprobada y deberá volver a SACTA y abonar nuevamente 44 pesos.

VERIFICACIONES Y HABILITACIONES NO HABILITA NI CLAUSURA

Los hombres de la CAAR disparan sus dardos más envenenados sobre la Dirección General de Verificaciones y Habilitaciones. Para empezar, afirman que nunca se reunieron con el director general, Martín Schmukler.

Para continuar, los remiseros aseguran que ellos denuncian a las agencias ilegales -que proliferan en la ciudad-, pero la DGVH no concurre a clausurarlas. Además -agregan- para presentar cualquier
nota por Mesa de Entradas hay que pagar un sellado de once pesos.

Finalmente, la nota termina cuestionando el accionar del Gobierno porteño en su totalidad. "Sin más, y a la espera, no de que nos conteste esta misiva -rematan los transportistas-, sino de que de su lectura se traduzca, a través de hechos concretos, el cumplimiento de las obligaciones que los funcionarios públicos deben observar, y que además puedan aportar gestos positivos, que tanta falta le hace a esta nefasta realidad social". A continuación, los remiseros cerraron su misiva saludándolo atentamente a Ibarra.

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