El precio de la gobernabilidad
La prescindencia esgrimida por Jorge Telerman, y reclamada a los miembros de su equipo, fue la herramienta políticamente correcta para mantener la relación institucional con el Gobierno nacional, para conservar la credibilidad ante el electorado porteño y, fundamentalmente, para abrir el juego a la celebración de acuerdos que garanticen la estabilidad hasta diciembre. Sin embargo, las declaraciones públicas de varios ministros sobre sus preferencias electorales para la segunda vuelta, fueron memorizadas por el actual jefe de Gobierno porteño y, según deslizan en su entorno, podrían generar una reprimenda de efectos impredecibles. Las versiones indican, además, que Telerman podría remover ministros de su gabinete después del 24 de junio para poner a otros que satisfagan las exigencias del macrismo y evitar zozobras de acá a diciembre.
"Hasta el momento sólo un ministro explicitó que votará por Daniel Filmus (Gabriela Cerruti), otro manifestó su antimacrismo (Raúl Fernández), los demás están respetando la condición puesta por Telerman: no hacer campaña desde el gobierno", comentó una fuente muy cercana al titular del Ejecutivo porteño.
Las recientes visitas de otros funcionarios (Juan Pablo Schiavi, Diego Gorgal y Ana María Clément) a ciertos despachos de la Casa Rosada, fueron entendidas como "parte de la tarea ministerial, más allá de las simpatías ideológicas".
Pero el compromiso político tomado por la ministra de Derechos Humanos y Sociales en favor del candidato K, no pasaría al olvido del todavía alcalde. "Telerman fue muy claro cuando dijo que no iba a permitir que nadie haga campaña desde el gobierno -resaltó esa misma fuente. "La próxima semana es muy posible que haya movimientos en el gabinete por esta razón".
Según las fuentes consultadas, Telerman podría pedirle la renuncia a Cerruti antes del ballottage, acaso como una muestra de buena voluntad de Telerman hacia el macrismo (y más allá de la sanción implícita). Quienes, en el interior del Gobierno porteño, avalan esta teoría, tomaron con suspicacia las reuniones que Cerruti mantuvo con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y con el jefe de Gabinete de Ministros, Alberto Fernández y hablan de un posible borocotazo. "Hay que ver cómo reacciona. Hubiera sido la primera figura del bloque T", dijo, con un dejo de nostalgia, un funcionario cercano a Telerman.
Si bien el Gobierno de la Ciudad asegura que "no fue un error" adelantar las elecciones, la transición está siendo diseñada con sumo cuidado. El objetivo es llegar a diciembre. Telerman y su equipo piensan, como en el ajedrez., sus próximas movidas.
CAMBIOS Y SACRIFICIOS
"Es posible que haya modificaciones en el gabinete pasado el 24 de junio", informa otra voz T. Y agrega: "El jefe de Gobierno tiene la voluntad -lo expresó públicamente- de llevar adelante la transición con prolijidad. Para cumplir con ese objetivo es necesario un trabajo conjunto con el ganador de la segunda vuelta, y todo parece indicar que será Mauricio Macri", resaltó.
Nadie quiere aventurar nombres ni áreas que podrían quedar vacantes, u ocupadas, en un futuro inmediato, por funcionarios T de diálogo abierto con el líder de PRO, o directamente por algún miembro de ese partido.
En el Palacio de las Leyes, Santiago de Estrada, diputado macrista que mantiene fluido diálogo con el Ejecutivo porteño, apuntó que "sería prematuro realizar un análisis sobre nombres o espacios" que eventualmente puedan ser cubiertos por integrantes de la fuerza ganadora.
"Hay que esperar primero que se defina la elección", aseguró el vicepresidente primero de la Legislatura porteña. Y agregó con las medidas -y recoletas- palabras que lo caracterizan: "Los nombramientos son responsabilidad del jefe de Gobierno, pero él es libre de realizar consultas. Nuestra postura es la que siempre hemos tenido, asegurar la gobernabilidad para que funcionen las instituciones de la Ciudad".
Ante la hipótesis de una entrega adelantada del poder, o la renuncia de Telerman, De Estrada fue contundente: "No veo ningún motivo para que suceda alguna de las dos cosas. El candidato de nuestro espacio y futuro jefe de Gobierno, Mauricio Macri, ha sido categórico al respecto. Una cosa es la lucha política y otra la responsabilidad de los que fueron electos y designados para gobernar, y todos debemos cumplir con ella".
Desde las primeras filas de PRO, se aseguró a Noticias Urbanas que si bien "se están evaluando diferentes áreas desde hace tiempo, aún no han hablado desde el Gobierno de la Ciudad con nosotros. En consecuencia, tampoco, hasta ahora, nosotros hemos evaluado la posibilidad de participar en los últimos meses de la gestión actual".
"No hay nubarrones políticos que pongan en juego la gobernabilidad. No creo que haya un replanteo del gabinete", señaló a su vez el diputado Helio Rebot, integrante del interbloque T. "Lo que sí va a haber es una política de colaboración con el que triunfe, para garantizar la transparencia y orden hasta la entrega del gobierno". Y agregó: "Me sorprendió la actitud de Gabriela (Cerruti) de tomar una decisión unipersonal. Ella hizo denuncias penales contra el albertismo, es curioso que salga a besar la mano de quien criticó duramente".
Aquello que podría llegar a dificultar el cumplimiento del mandato en tiempo y forma sería el vacío de poder o los problemas financieros. Sobre el último se han escuchado cantidad de voces, tanto del macrismo como del oficialismo de la Ciudad. Y desde el filmusismo se cansaron de denunciar que la Ciudad culminará el año con un rojo que rondará los 1.000 millones.
Al respecto, Rebot salió al cruce: "No hay problemas financieros, la Ciudad está al día con el pago a proveedores y acreedores. Lo que hay es una discusión sobre la renegociación presupuestaria debido a los aumentos salariales que se están discutiendo; pero hay recursos extraordinarios para cubrir esos gastos", aseguró.
En los próximos meses la Legislatura deberá trabajar en la elaboración de acuerdos. No sólo habrá que consensuar la ampliación del presupuesto sino también aprobar el que vaya a ejecutar la próxima gestión. Fuera de esos puntos claves, durante la transición se establecerá una agenda de temas que no impliquen la toma de decisiones estratégicas.
"El Presupuesto 2008 lo va a diseñar el Ejecutivo y lo trabajaremos legislativamente, buscando el mayor consenso, en consulta con la fuerza que gane el 24 de junio", subrayó Rebot. Sobre la ampliación presupuestaria, indispensable para la gestión T, el legislador explicó que "hasta que no se terminen de consolidar las negociaciones salariales no se podrá establecer el monto"; y reconoció que "va a implicar un nivel superlativo de consenso con la fuerza ganadora", ya que hay sectores del macrismo opositores a esa ampliación.
"Creo que lo más sensato para hablar sobre el tema financiero, es esperar la presentación del informe de gastos del segundo trimestre", señaló, a su vez, el macrista Diego Santilli. Y agregó que "la ejecución termina el 30 de junio. Vamos a esperar al 10 de julio (fecha de entrega del informe) para trabajar en las cuentas. Algunos dicen que ya se llevaría ejecutado el 70 por ciento del presupuesto, otros dicen el 20 por ciento, y desde el PRO creemos que se deberían bajar los gastos para no entregar en rojo", dijo el legislador.
Los rumores de distanciamientos al interior del Gabinete porteño, los intentos T por suavizar la tirantez con el Ejecutivo Nacional y la predisposición a una transición prolija se confirtieron en herramientas de negociación para llegar a un digno 10 de diciembre. Jorge Telerman está trabajando -y los próximos meses serían cruciales- para la conformación de una fuerza política de cara al futuro, junto con el socialismo, el radicalismo y varios sectores políticos de la centroizquierda que lo acompañaron en la elección del 3 de junio. Si aún no se habló de nombres, la creación de un partido político propio sería un premio consuelo para quien dejará el sillón mayor de la Ciudad a fin de año.