La Legislatura homenajeó a Edelmiro Rodríguez
Con la presencia de cientos de militantes de las circunscripciones 27, 15 y 16 que desbordaban las gradas, el bloque Frente para la Victoria encabezó el homenaje de la Legislatura con las sentidas palabras de la diputada Inés Urdapilleta, compañera de Encuentro Peronista. Luego de los aplausos, el vicepresidente primero de la casa, Santiago de Estreda, pidió un minuto de silencio y, luego, hablaron también los diputados Diego Santilli y Fernando Cantero.
"Edelmiro siempre estuvo cerca de su gente —expresó la legisladora kirchnerista—. Cultivó y construyó relaciones en su circunscripción y respondió a sus necesidades. Escuchó demandas, organizó la participación de quienes lo tuvieron como líder, sumó al proyecto de la ciudad y del peronismo nacional. Pero esto no lo hizo a costa de prácticas con las que no acordaba y que significaban retroceder en lo que entendía debía ser la militancia. Edelmiro adhirió siempre a la idea de que militar tenía más que ver con la disposición a dar que con las expectativas de recibir".
"Quiero hablar brevemente en nombre de mi bloque y, obviamente, en el de mi persona por la relación que mantuve con Edelmiro", afirmó por su parte el diputado macrista, quien señaló: "Simplemente, quiero decir que lo que dijiste, Inés, es sinceramente lo que fue Edelmiro o 'Edel', como lo llamábamos nosotros. Fue un gran militante, un gran hombre, un hombre con el cual uno podía tener diferencias, y muchas veces él las tuvo con su propio espacio, pero fue una persona de bien".
"Quiero decir —agregó Santilli— que fue un gran militante del peronismo, un gran compañero pero, sobre todas las cosas, un gran tipo, una gran persona. Y todos sabemos que muchas veces nos tocan caminos distintos dentro de este gran movimiento o gran partido pero, sin embargo, Edelmiro aunque estuviéramos en caminos diferentes o distintos, no opuestos, siempre supo respetar el pensamiento, la visión que teníamos cada uno de nosotros respecto de lo que pretendíamos para nuestro movimiento".
"Los que nos iniciamos en la militancia allá por 1982 y 1983 (milité y milito en el barrio de Parque Chas) teníamos una gran vinculación con Villa Urquiza y Villa Pueyrredón", señaló por su parte Fernando Cantero, quien aseguró: "Me acuerdo cuando se armó la multisectorial por los derechos humanos". "Yo militaba en otro partido —aclaró el legislador—, en la Unión Cívica Radical, pero Edelmiro Rodríguez era una persona con compromiso y fue una persona reconocida por todos sus vecinos. Creo que fue el único o, por lo menos, el último que se ocupó de lugares como la Siberia, que es un lugar olvidado de la Ciudad en muchos sentidos. Hubo personas como Edelmiro Rodríguez que trabajaron por esa zona. Vaya en estas palabras mi homenaje y el del bloque que presido a Edelmiro Rodríguez".
EL DISCURSO DE URDAPILLETA
"Señor Presidente:
Quiero expresar mi profundo dolor y el de mis compañeros del Partido Justicialista por el fallecimiento de nuestro compañero y amigo, Edelmiro Rodríguez.
Perdimos un amigo, un compañero de tantas luchas, un peleador por realidades mejores para todos. Con él, el peronismo de la ciudad perdió uno de sus más importantes cuadros. Se nos fue un dirigente del que aprendimos mucho. Sabemos que va ser difícil de reemplazar. Su historia simboliza los esfuerzos de una generación y de un modo de entender la política. Edelmiro fue un trabajador infatigable para hacer de la política un instrumento de cambio que beneficie a las mayorías. Su vida política transcurrió en Buenos Aires y su Circunscripción fue la 27.
En momentos como estos resulta obligado mirar hacia atrás e intentar reconstruir una vida siempre ligada al compromiso público.
Al repasar la trayectoria del compañero Edelmiro Rodríguez surgen con claridad sus más importantes cualidades, aquellas que nos hicieron respetarlo y admirarlo: fue un militante consecuente, un agudo observador y analista de los escenarios políticos de la ciudad y del país y fue un arquitecto incansable en pos de consensos que permitieran al peronismo porteño constituirse en una alternativa válida para los vecinos de la ciudad.
Por su condición de militante comprometido, desde finales de los 60, participó en las luchas contra la dictadura dentro de la Juventud Peronista. Por aquellos años forjó amistades y compromisos duraderos. Edelmiro fue siempre leal y confiable sin renunciar a sus convicciones.
Cuando los años del terror se cobraron la vida de su propio hermano, de miles de argentinos, y condujeron a otros cientos de miles al exilio, Edelmiro no abandonó la lucha por sus valores. En 1979 en ocasión de la visita de la Comisión interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos, el peronismo fue el único partido político importante que presentó un documento denunciando las innumerables violaciones a los derechos humanos que se cometían. No resultaba nada fácil hacerse cargo de esa denuncia. Edelmiro Rodríguez lo hizo, y difundió en su barrio, en su circunscripción la posición del peronismo. Se trataba de su compromiso, de sus ideales, de su posición política. Y los asumió.
Los vientos de la nueva recuperación de la democracia que le tocó vivir en la década del ochenta lo encontraron participando activamente para concretar la renovación peronista en la Ciudad.
El compañero Edelmiro Rodríguez fue concejal (legislador) de la Ciudad de Buenos Aires durante dos períodos consecutivos, entre 1985 y 1989 y entre este año y 1993. Sus pares lo eligieron como Presidente de Bloque por esa capacidad para sumar voluntades y para vislumbrar en las no siempre plácidas aguas de la política local, el rumbo más conveniente. Todos recuerdan sus esfuerzos para que las difíciles circunstancias que por aquellos años se vivieron en la ciudad no terminaran en un naufragio mayor.
Tal vez, con Edelmiro Rodríguez el peronismo pierda uno de los más conspicuos exponentes de la mejor síntesis de la política de la ciudad, la del dirigente barrial con fuerte arraigo local que puede gestar una visión y conducta política que persigue los intereses del conjunto. Vale la pena detenernos en esta característica, hoy, mucho menos frecuente: fuerte inserción barrial y concepción política global.
Edelmiro siempre estuvo cerca de su gente. Cultivó y construyó relaciones en su circunscripción y respondió a sus necesidades. Escuchó demandas, organizó la participación de quienes lo tuvieron como líder, sumó al proyecto de la ciudad y del peronismo nacional. Pero esto no lo hizo a costa de prácticas con las que no acordaba y que significaban retroceder en lo que entendía debía ser la militancia. Edelmiro adhirió siempre a la idea de que militar tenía más que ver con la disposición a dar que con las expectativas de recibir.
Estos últimos años lo encontraron una vez más dispuesto a pelear en el terreno que nunca abandonó, su barrio, su circunscripción, su ciudad, defendiendo los valores de un peronismo al que le tocó no gobernar la ciudad. Sin embargo, esto no lo llevó a bajar los brazos.
Participó junto a sus compañeros de siempre en las últimas elecciones de autoridades del Partido Justicialista de la Ciudad y fue electo miembro del Consejo Metropolitano.
Tanto en las elecciones de octubre de 2005, como en las más recientes de junio de 2007 estuvo en las calles, en los actos, en diferentes encuentros trabajando por el peronismo. Esta fue su identidad política y partidaria. A través del peronismo ocupó distintos cargos y de todos ellos se retiró sin ninguna mancha, sin ninguna sombra.
Sean estas palabras un intento por valorar al Compañero Edelmiro Rodríguez. Ojalá lo hagamos también en nuestra práctica política de todos los días para que seamos, como fuera él: militantes consecuentes, compañeros leales, políticos lúcidos comprometidos con el destino del país, luchadores de una patria más justa, más libre y más soberana para todos.
Edelmiro, te vamos a extrañar".