Caeiro, en contra de los "cazabobos" con "trajes a medida"
El diputado porteño Fernando Caeiro, miembro de la Comisión de Tránsito y de la Legislatura, realizó duros cuestionamientos en torno al sistema de multas fotográficas, que esta semana incorporará nuevas infracciones al cumplimiento efectivo y mantendrá la advertencia para otras.
"No critico el sistema, sino cómo se ha implementado y la forma en que se realizaron las renegociaciones del contrato original en la última etapa, que constituyeron un gran negocio", expresó el diputado porteño a NOTICIAS URBANAS. "Por no haber sido modificadas las velocidades máximas -sostuvo Caeiro- el sistema sigue siendo un cazabobos. Por ejemplo, el corredor vial Panamericana, General Paz y Lugones, tiene tres velocidades máximas distintas. La máxima en la primera es de 130 kilómetros por hora, hay que reducir a 80 en la General Paz y después se puede subir a 100 en la Lugones. Las empresas se van a hacer un festín con las infracciones. Además, es ridícula la velocidad máxima establecida en la General Paz, que por sus características técnicas es como una autopista. Y en sus colectoras la máxima es de 40, lo que es un absurdo", señaló.
Caeiro -que es autor de un proyecto para aumentar los límites de velocidad en algunas arterias porteñas- también cuestionó la prórroga realizada en el sistema de advertencias fotográficas y vinculó la misma con una cuestión electoralista. "Cuando se renegoció el contrato estaba previsto un sistema de advertencias por sesenta días (del 27 de marzo al 25 de junio), pero como vencía en plena campaña electoral se lo prorrogó por sesenta días más (hasta el 24 de agosto). Ya venció hace más de un mes y ahora lo vuelven a prorrogar. El problema es que el Gobierno les sigue pagando a las empresas que sacan las fotos. Esto en un esquema de dos meses, está bien, pero si se estira a cinco, seis, siete meses es diferente. Leticia Piris -la directora general de Seguridad Vial- dijo que se mandaron un millón de advertencias. A tres pesos cada una, son tres millones. Con esa plata, qué campaña de educación vial que podríamos hacer", se quejó el legislador, para quien el sistema de advertencias no alcanza para concienciar a la mayoría de la población.
Finalmente, Caeiro le apuntó a la renegociación del contrato que el Gobierno de la Ciudad realizó con las concesionarias del sistema de multas fotográficas. Recordó que la licitación original, llevada a cabo en el 2000, dividía a la Ciudad en cuatro zonas, dos de las cuales quedaron vacantes mientras que las otras dos fueron adjudicadas, una para Itrón y otra para Meller. "En la renegociación que se hizo en febrero de este año Ibarra les adjudicó las otras dos zonas que habían quedado vacantes y prorrogó por cinco años más el contrato. La Constitución dice que el Poder Ejecutivo no puede realizar concesiones sin acuerdo de la Legislatura con contratos que excedan los cinco años y éste ahora lo excede por dos", afirmó Caeiro.
Además, según el legislador, el contrato anterior establecía que las empresas cobraban las multas después que el Gobierno las hiciera efectivas, mientras que ahora se les paga por foto, se cobre la multa o no. "La renegociación fue un traje hecho a la medida de los concesionarios. Por ejemplo, se supone que hay que resguardar la seguridad las veinticuatro horas. Sin embargo, el exceso de velocidad va a ser vigilado doce horas -en una franja horaria a elegir entre las 6 y las 20- y no veinticuatro horas como antes, debido a que a las empresas no les resulta rentable mantener el sistema de noche porque hay menos tránsito", concluyó.