Fin de año
Fin de año es un caos, en todo sentido. Para un porteño, que no haya plata en los cajeros, que no se consiga nafta fácilmente y los límites de cash en ventanilla de los bancos en los tres últimos días de diciembre es la peor de las desgracias.
La política no sólo no es ajena a esta sensación de la comunidad sino que en muchos casos es promotora de la misma. Si para muestra hace falta un botón, no hay más que fijarse el estado de cómo han quedado las fuerzas políticas tras las últimas discusiones del año que incluyeron los gravísimos conflictos sociales con las tomas de predios, la Comisión Investigadora de las escuchas ilegales, el presupuesto de la Ciudad con todas sus variantes y el siempre molesto cruce con la nueva conformación del Consejo de la Magistratura.
Una mezcla que dejó secuelas importantes en la relación de todas ellas entre sí en lo institucional y, además, con graves divergencias internas, tanto políticas como metodológicas. Algunas con final abierto. ?Año electoral?, como definió un experto dirigente de la oposición.
En el oficialismo quedó para destacar la tenacidad y paciencia de Álvaro González, Cristian Ritondo y Oscar Moscariello para hacerse del dinero que necesitará el Ejecutivo el año que viene, más allá de no haberse sancionado el destino y los montos de cada partida. Cuando el número estuvo listo y más allá del deseo de esos legisladores de votar todo en esa noche, desde Bolívar 1 llegó la orden de cerrar ahí y asegurar la plata. En febrero se seguirá discutiendo el Presupuesto pero con el Código Fiscal y la Tarifaria, la misión está casi cumplida por completo para el PRO.
Lamentablemente no todos los legisladores oficialistas estuvieron a la altura de las circunstancias, en donde algún teniente primero se puso el traje de general empeorando la situación de campo de la tropa, mientras otros privilegiaron sus ambiciones personales por sobre el interés común y quedaron muy expuestos. Es curioso lo que pasó este año, ya que hubo tanta gente operando para que se apruebe el presupuesto como para que no, siempre en una situación de combo con el Consejo de la Magistratura, algo que llevó hasta el ridículo, por ejemplo, al vicepresidente segundo de la Legislatura, Julio Raffo (de Proyecto Sur), que fue reprendido duramente por el jefe de su bloque, Fabio Basteiro, tras el acuerdo global al que había arribado por su cuenta con el PRO. Mientras los peronistas en todas sus variantes, algunos de manera más contundente que otros, le pusieron candado a la aprobación del Presupuesto, la Coalición Cívica puso la cuota de acuerdo político a partir de la orden de Elisa Carrió y le despejó el tufillo de feria americana que sobrevolaba el ambiente y hacía naufragar la fumata de manera permanente.
Mauricio Macri tiene un fin de año un poco más tranquilo en el frente judicial, ya que la libertad dictaminada ?por el momento? para ?el Fino? Jorge Palacios y el experto en escuchas Ciro James le da un poco de aire mientras espera ahora con más plata y menos ansiedad las elecciones. En su entorno manejan dos hipótesis a partir de las mediciones de las encuestas que lo ponen al ingeniero como el principal adversario de Cristina Fernández de Kirchner en las próximas elecciones nacionales. Si la candidata en octubre fuera la actual presidenta hay quienes aseguran que Macri podría intentar hacerle frente en una hipotética segunda vuelta, ya que en los sondeos propios que manejan, supera en las nacionales a los radicales y a Lilita, siempre con una ayuda del Peronismo Federal.
Con la decisión tomada de que el ex presidente de Boca tome parte de una sola elección en el año entrante, la opción nacional provocaría la discusión final acerca de la sucesión en la Ciudad, con el agravante, esta vez, de que el kirchnerismo pueda generar una opción electoral que ponga en riesgo la continuidad del PRO, también en una hipotética segunda vuelta, funcionando en este caso como espejo de la elección nacional. Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti son las únicas dos personas que podrían acceder a la candidatura. Por poder interno, aventaja el jefe de Gabinete, aunque las encuestas se inclinan siempre por la diputada.
Sin embargo, y con la elección de Comunas en simultáneo, si existiera alguna posibilidad de que Cristina declinara su postulación en 2011, Macri ya está convencido de competir por su reelección porteña. Entiende que la trabajada antinomia con los K ya no le proporcionaría un escenario favorable e iría a lo seguro, donde parece imbatible. En cuatro años la baraja se reparte de nuevo y será ésa la instancia donde esperará los ases que hoy parecen bastante esquivos al analizar su chance nacional.