El plan de ajuste de Milei provoca incomodidad en áreas clave
El gobierno de Javier Milei avanzó con una nueva fase de su política de ajuste al ordenar que todos los ministerios reduzcan un 2% de sus presupuestos. La medida fue avalada en la última reunión de Gabinete y se enmarca en la estrategia oficial de sostener el equilibrio fiscal ante señales de desaceleración en la recaudación.
La decisión, coordinada desde la Jefatura de Gabinete que encabeza Manuel Adorni, implica que cada cartera deberá presentar informes detallando en qué áreas aplicará el recorte. En la Casa Rosada consideran que el ajuste es preventivo frente a un escenario de “manta corta”, con ingresos que podrían perder dinamismo en los próximos meses.
El recorte del 2% es visto como significativo dentro del propio gabinete, especialmente porque muchos ministerios ya realizaron fuertes reducciones de gasto durante los primeros años de gestión. Funcionarios admiten que deberán revisar partidas “con lupa” para cumplir con la meta, en un contexto donde el margen para nuevos ajustes es cada vez más limitado.
💥MILEI AJUSTA TODO MENOS LA CORRUPCIÓN
— El Destape 1070 (@eldestape_radio) April 13, 2026
🗣️"O sea, Majul que desmiente a Majul. Igual, si es lo que dijo ahora es un montón. En abril, bajar el 2,5% del gasto corrientes de todos los ministerios en medio de esta crisis es un montón".
🎙️El editorial de @arilijalad en… pic.twitter.com/wV1MipbYaT
La medida se suma a otras iniciativas recientes impulsadas por el oficialismo para achicar el Estado. Entre ellas, se destaca la instrucción previa de reducir hasta un 20% la estructura y el personal en áreas clave de la administración pública, una meta que ya había generado resistencias por su impacto operativo.
Según datos oficiales, la dotación de la Jefatura de Gabinete ya experimentó una reducción en los últimos meses, pasando de cerca de 3.000 empleados a poco más de 2.500. Sin embargo, dentro del Gobierno reconocen que profundizar ese sendero de ajuste implica tensiones internas y dificultades en la gestión cotidiana.
En este contexto, la nueva etapa de la llamada “motosierra” busca consolidar el objetivo de déficit cero, aun cuando crecen las presiones sobre el gasto público. La decisión refleja la voluntad del Ejecutivo de mantener el rumbo fiscal, incluso frente a señales de menor recaudación y demandas crecientes de distintos sectores.