El mercado norteamericano se cierra: cómo impacta en Argentina
El Gobierno de Estados Unidos anunció que, a partir de este viernes, entrará en vigencia un nuevo esquema de aranceles para importaciones provenientes de 60 países, incluyendo a la Argentina y a los miembros de la Unión Europea. Las tasas impositivas oscilarán entre el 10% y el 12,6%, marcando un endurecimiento en la política comercial de la administración de Donald Trump. Esta medida surge tras la expiración de un arancel global temporal del 10% que Washington había establecido previamente por un plazo máximo de 150 días, luego de que la Corte Suprema anulara un esquema tarifario anterior.
La decisión tiene como objetivo principal sancionar a aquellas economías que, según las investigaciones de Washington, no han adoptado medidas suficientes para impedir el ingreso de productos elaborados con trabajo forzoso. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) confirmó que la medida es el resultado de una serie de investigaciones bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Al respecto, el representante comercial Jamieson Greer señaló que la meta es "corregir lo que constituye una violación de los derechos humanos y una práctica comercial distorsionadora".
En el caso específico de los productos argentinos, se aplicará una tasa general del 10%. Sin embargo, la resolución deja abierta la posibilidad de exenciones para determinados sectores que aún no han sido precisados. Según la oficina comercial, estas excepciones permitirían al país "cumplir con los compromisos relativos a las prohibiciones de importación de trabajo forzoso o a promulgar y hacer cumplir de manera efectiva una prohibición de importación de trabajo forzoso". Esta misma alícuota del 10% afectará también a naciones como México, Canadá, Reino Unido, India e Indonesia, entre otras.
El nuevo esquema presenta variaciones según el origen y el tipo de producto. Mientras que algunos bienes procedentes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Suiza enfrentarán aranceles de entre el 10% y el 12,5%, el resto de los países del listado tendrá un gravamen general del 12,5%. Cabe destacar que estas cifras son significativamente menores a los aranceles del 50% anunciados previamente para productos canadienses o del 25% para los brasileños, aunque representan una barrera comercial considerable para el intercambio global.
Para evitar un impacto negativo crítico en su propia economía, el gobierno estadounidense anunció ciertas excepciones estratégicas. No se aplicará el gravamen a materias primas cuya escasez "podría provocar la falta de disponibilidad de suministro nacional" o a productos que "podrían causar perturbaciones en toda la economía si estuvieran sujetos a estos aranceles". Asimismo, quedarán exentas aquellas manufacturas y materias primas que no puedan ser cultivadas o producidas en Estados Unidos en cantidades suficientes o a precios razonables para el mercado interno.
La entrada en vigor de estos aranceles este viernes 24 de julio representa un desafío diplomático y económico para los países afectados, especialmente para aquellos en vías de desarrollo que dependen fuertemente del mercado estadounidense. La administración Trump reafirma así su postura de utilizar el comercio exterior como una herramienta de presión política y social, vinculando el acceso a sus consumidores con el cumplimiento de estándares internacionales de derechos laborales, bajo una interpretación unilateral de las prácticas comerciales justas.