El costo del GNL saltó 17% y anticipa un invierno con mayor presión sobre tarifas
El mercado energético encendió señales de alerta de cara al invierno: el costo del Gas Natural Licuado (GNL) que importa la Argentina registró un aumento del 17%, en un contexto internacional marcado por la volatilidad y la suba de los precios del combustible.
El incremento impacta directamente en la planificación del abastecimiento, ya que el país depende del GNL para cubrir los picos de demanda durante los meses más fríos. Según se advierte, la suba responde a un escenario global tensionado, donde el precio del gas se encuentra presionado por conflictos geopolíticos y una mayor demanda estacional.
En este contexto, el Gobierno avanzó con un cambio estructural en el esquema de importación: por primera vez desde 2008, se habilitó a empresas privadas a encargarse de la compra y comercialización del GNL. La medida busca “garantizar el suministro cuando más se necesita” y ordenar la formación de precios mediante mecanismos competitivos.
🇶🇦 | El Ministerio del Interior de Qatar confirmó que continúa “lidiando con un incendio en la zona industrial de Ras Laffan”.
— Mundo en Conflicto 🌎 (@MundoEConflicto) March 19, 2026
⚠️ Se trata del mayor centro del mundo para la producción y exportación de gas natural licuado (GNL).
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El nuevo sistema implica que el adjudicatario deberá importar el gas, regasificarlo en la terminal de Escobar y abastecer tanto a distribuidoras como a generadores eléctricos, en un período crítico que va de abril a septiembre, cuando el consumo se dispara por las bajas temperaturas.
A pesar del avance de Vaca Muerta y el superávit energético, la Argentina aún necesita complementar su producción local con importaciones. Durante el invierno, la infraestructura de transporte y la estacionalidad de la demanda obligan a recurrir a cargamentos de GNL para evitar faltantes en hogares e industrias.
El dato clave es que este aumento del 17% en el costo del gas importado podría trasladarse, al menos parcialmente, a las tarifas. Con un sistema que tiende a reflejar los precios reales de la energía, el invierno 2026 se perfila como un período de fuerte presión sobre los usuarios y un nuevo desafío para la política energética del Gobierno.