Publicado: 27/12/2009 UTC General Por: Redacción NU

“Los porteños somos banales y veletas”

Evalúa la gestión de Macri y de su ministro de Cultura. Sostiene que políticamente, en la Ciudad, quienes la habitamos somos “muy superficiales”. Es ahí donde se siente decepcionado. Y de los políticos, también.
“Los porteños somos banales y veletas”
Redacción NU
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?Ulanovsky, si tuviera que describir el ADN de los porteños, ¿cómo lo haría?

?Mil perdones por la autorreferencia (que al fin y al cabo es otra de nuestras características), pero resulta que en 2003, en mi ensayo Cómo somos: trapitos argentinos al sol, disparé una cantidad de datos. Para no agobiar, apenas apunto un puñado: somos sufridores y reprochadores; intermitentemente nos creemos los mejores y los peores del mundo, lo que, cada tanto, nos hace parecer agrandados o achicados; maestros en la referencia lateral; ventajeros; cholulos; gustosos de sospechar de todo; ostentosos y, a la vez, escondedores. Muy pendientes del juicio ajeno. Buscadores de éxito, pero permanentemente tentados por el fracaso. Pero, eso sí: inventores, creativos, humoristas. Claro que conviene desconfiar de las generalizaciones, de hechuras únicas, porque hay tantos porteños como nativos o habitantes de Buenos Aires. Y de ahí, seguro, la imposibilidad real y concreta de armar un ADN.

?Por momentos ?o, como diría usted, por intermitencias? los porteño tenemos veleidades progresistas, aunque, detrás de la careta, somos bastante conservadores.

?La realidad parecería estar diciéndonos que, antes que otra cosa, en materia política somos muy superficiales. Fijémonos cómo ha votado el electorado porteño desde la recuperación democrática: De la Rúa, Erman González, el partido de los Alsogaray, Zamora, Menem, Chacho, Macri y varios más que ahora no me acuerdo, pero que nos hacen aparecer contradictorios e, incluso, banales.

?¿Cualquier bondi nos deja bien?

?Y... derecha, izquierda, arriba, abajo, lo que venga o el que venga a seducirnos mejor. Si fuera ésa la tabla de medición, debería decir que no somos progresistas ni conservadores: somos, más bien, despreocupados veletas. Del mismo modo, muchas de las críticas que se le hicieron a la presidenta Cristina Fernández me parecieron arbitrarias e injustas. Fue especialmente maltratada por su condición de mujer.

?¿Y a Macri qué nota le pondría?

?Difícil pregunta, en especial para un periodista que no es analista político, pero no le escaparé al bulto...

?Valiente, el hombre...

?Tal vez bastaría decir que no he sido uno de sus votantes, y también agregar algo que vengo pensando desde no hace tanto, en relación a toda persona que, en la Argentina, le toque ejercer el poder, sea en un club de barrio o en los más altos niveles de gobierno. Aquí está todo preparado para el no; el no me gusta, el no quiero o el por qué ahora. Menudo lío para los que ejercen el poder, cuando casi todos los mecanismos están dispuestos para que más de la mitad de los anuncios y de las decisiones queden en la nada.

?La gente parece decepcionada con la gestión: esperaban más después de tantas promesas.

?Siempre tengo la sensación de que la organización de, por ejemplo, el corte de calles para su arreglo, está a cargo de gente que quiere que le vaya muy mal. Y que el eslogan ?Buenos Aires trabaja? un día quedará reducido a ?Buenos Aires traba?. Esos cortes, tantas veces sin avisos adecuados, propician el malhumor en todos los que debemos circular por la Ciudad, y eso es algo más que contribuye a que no estemos viviendo muy bien. Siempre creí, y como yo muchos también, que de esta gestión de Macri dependería su inmediato trampolín político. Pero, llamativamente, no se lo nota tan empeñoso. No han sido seductoras sus insistencias
en designaciones tan piantavotos.

?¿Y a Lombardi, cómo lo ve?

?La gestión del señor Lombardi es muy respetable, pero convengamos que lugares como el Recoleta o el San Martín, y algunos museos o los bares notables, tienen tanta vida propia y establecida que se defienden solos. Y también acordemos en que Lombardi integra un colectivo de gestión a cuyo frente está una persona como Macri, que no tiene identificación alguna con lo cultural. Sin embargo, me parecen creativas varias de las cosas que se están proponiendo para abordar el Bicentenario. Me pareció asombroso, en cambio, que hayan dejado caer tanto la señal de televisión Ciudad Abierta.

?Detecto dos posiciones respecto de los gobiernos que ?nos tocan?. Una, minoritaria: ?No nos quejemos tanto de nuestros gobernantes porque ellos son una proyección colectiva de nuestras frustraciones o de nuestras zonas oscuras?. La otra, mayoritaria: ?La corrupción y la maldad están sólo acotadas a un grupo de inescrupulosos que llegan al poder, ergo, los argentinos tenemos mala suerte con los presidentes que elegimos?. ¿Usted se enrola en alguna de estas dos posiciones o milita en alguna ?tercera posición??

?No me identifico con ninguna. Lamentablemente estoy bastante decepcionado con la política y con los políticos, no al extremo de algunos amigos que llevan esa frustración al abandono de sus obligaciones cívicas. Sigo votando, por la opción menos mala. Y sé que no es para nada lo ideal. Trato de ser un ciudadano de mente abierta, pero me ganan por hastío, y a veces por demolición, las denuncias de que tal o cual roba. Para mí, un límite inaceptable son los actos de corrupción. Se puede entender y hasta justificar una equivocación grave. Pero de ninguna manera el choreo.

?El gobierno K, primero con Néstor y ahora con Cristina, es un gran denostador de los medios y a la vez está obsesionado con ellos. ¿Cómo vio la batalla entre el Gobierno y los multimedios?

?Bueno, esta pregunta merecería el capítulo de un libro, que me excede. Pero me limitaré a asegurarte que, como periodista y como intelectual, intento con desesperación no ver la realidad de un solo color, como muchos quieren que la veamos. Poco y nada tengo que ver con la política y, como también estoy lejos de los intereses de los multimedios, me cuesta entender todo el revuelo que se armó. Lo que sí percibo, y me atemoriza, es el clima de exacerbación, de polarización extrema, de intolerancia a las posiciones intermedias. Desde el Gobierno, por un lado, como de la mayor parte de los medios, por otro, lo que se impuso es: ?O estás conmigo sin fisuras o automáticamente te convertís en mi enemigo?.

?¿Y cuál es ahora su opinión sobre los Kirchner?

?No me siento mal por haber apoyado y apoyar aspectos de eso que, tan despectivamente, se llama gobierno K. No me siento enfrentado con el actual gobierno cuando advierto, críticamente, lo que califico como equivocaciones, vacilaciones, iniciativas no resueltas o desviaciones. Pero también creo que, así como nosotros, los periodistas, exigimos a los poderes pasos transparentes, también el periodismo debería ofrecerlos, con la misma frecuencia e intensidad.


(NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 220, DEL 23/12/09).

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