Eduardo Valdés y Juan Grabois recuerdan al Papa Francisco y su legado
En el programa "Café las Palabras", Eduardo Valdés y Juan Grabois compartieron una conversación que recorrió la relación con el Papa Francisco y su legado social. Grabois recordó cómo ese 13 de marzo de 2013, justo cuando bajaba en la estación José León Suárez, "salía la fumata blanca, en ese exacto preciso instante". Narró la escena con una emoción palpable: "Yo desde luego desde el día que se fue a Roma estaba absolutamente convencido de que lo iban a elegir papa, no tenía ninguna duda".
La charla profundizó en la visión del Papa sobre la exclusión social y la cultura del descarte. Grabois afirmó que Francisco "denuncia la cultura del descarte, que es una lucha contra la lógica capitalista de la maximización de la ganancia", y advirtió que esa dinámica termina en "exclusión, descarte y exterminio". Con crudeza, describió situaciones actuales: "Si permitimos que se naturalice la cultura del descarte, vamos a pasar a la cultura del exterminio", especialmente al ver imágenes de represión contra personas en situación de calle.
Valdés destacó la capacidad del pontífice para tender puentes y combatir muros, recordando cómo Francisco "viajó a México y rezó una misa en la frontera, de un lado los ciudadanos americanos, del otro los mexicanos". Además, subrayó su rol en la mediación entre Cuba y Estados Unidos, un gesto que le valió críticas pero que evidenció su compromiso con la paz: "Él entendía verdaderamente esta idea de que tu mano derecha no sepa lo que hizo tu mano izquierda... algunas cosas hay que hacerlas calladito".
Sobre la política latinoamericana, Grabois rememoró la relación del Papa con líderes como Evo Morales y Cristina Fernández de Kirchner, señalando que Francisco respetaba mucho la "inteligencia estratégica" de Cristina y repudiaba la persecución política. También confesó que el Papa le aconsejó no postularse para la defensoría del pueblo, considerándola "un órgano burocrático" donde no podría trabajar bien.
La importancia de los movimientos populares fue otro eje central. Grabois relató que el Papa lo encomendó para organizar encuentros que reunieron a desarrapados del mundo y que, en esos eventos, "los últimos tienen que ser los primeros", defendiendo siempre que el protagonismo recayera en quienes sufren la exclusión. "Nunca me vas a ver a mí en una foto al lado del Papa, porque yo soy un organizador, pero el protagonismo tenía que estar en los pobres que no se resignan, que se organizan y luchan por sus derechos", afirmó.
Al abordar su reciente viaje a Cuba, Grabois explicó que lo hizo inspirado en lo que cree que Francisco haría, mostrando solidaridad ante la crisis humanitaria causada por el bloqueo. "Si él estuviera vivo, estaría haciendo todos los movimientos posibles para mostrar esa solidaridad", aseguró, aunque reconoció que políticamente no parecía una decisión aconsejable en Argentina, pero que él actúa guiado por un compromiso ético profundo.
Finalmente, ambos coincidieron en que el legado del Papa Francisco sigue vivo en la lucha contra la exclusión y la injusticia social, y que su ausencia se siente en la política global y regional. Valdés cerró con un reconocimiento: "Gracias por poner el cuerpo donde quieren estallar bombas. Lo que hiciste en Cuba hay que multiplicarlo en otros lugares, y yo te acompañaré cada vez que sea necesario". Un diálogo que invita a reflexionar sobre los desafíos actuales desde la mirada de uno de los referentes más influyentes de nuestro tiempo.