Publicado: 06/01/2008 UTC General Por: Redacción NU

El conflicto marca un cambio de paradigma

La cámara que filmó el retiro de documentación de la ObSBA puso a los dirigentes de SUTECBA contra las cuerdas, en la dura pelea que mantienen contra Mauricio Macri por los despedidos municipales y la intervención de la obra social. De la sorpresa a la búsqueda de un acuerdo.
El conflicto marca un cambio de paradigma
Redacción NU
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Los memoriosos repiten una frase histórica de los caciques de SUTECBA, ese dúo fantástico que conforman Amadeo Genta y Patricio Datarmini, que dice algo así: "Cuando un intendente asume, le mostramos las garras en algún sector que estén débiles, le hacemos un poco de barullo por otro y les llega el mensaje de que 'se pudre todo'; allí se nos abre luego el camino para negociar bien tranquilos, como sectores racionales de una administración".

Lo que pasa es que a pesar de que estaban avisados, lo que cambió además del jefe de Gobierno, es la racionalidad y muchos de los que esperaban que Macri fuera una estrella más en el camino, se encontraron con una rudeza extraña y gélida en el accionar del ingeniero, algo de lo que habían sido advertidos pero no habían creído. Con un Néstor Grindetti gestando la maniobra y prestando el know how de la jugada y un Rodríguez Larreta al principio timorato pero luego hecho un talibán en las sombras, Macri y Michetti salieron a llevarse puestos hasta donde quisieran o pudieran a los muchachos de SUTECBA. Y en buena medida lo lograron, el domingo pasado fue el peor día de la Comisión Directiva del gremio en los últimos veinticinco años, cuando en mayor o menor medida los titulares de todos los diarios hablaban de algo parecido a "fuga de información" filmada en la puerta de la Obra Social. Justo a los más vivos de todos les hacían una de cowboys, con camioneta municipal, cámara y escribano incluido. En el último semanario de NOTICIAS URBANAS adelantamos que el macrismo iba a privilegiar el frente mediático en la batalla contra SUTECBA, aprovechando la mala imagen que los sindicalistas, en general, tienen ante la sociedad porteña. Y así lo hicieron.

Cuentan quienes conocen los pasillos de la Avenida Rivadavia y de Pedro Goyena que los ánimos estaban por el piso tras la maniobra "oculta" del jefe de Gobierno, en realidad sin código y sin anestesia ya que dolió cual puñalada en el pecho. La conducción había logrado hacer un acto bastante importante el viernes pasado, puntual, organizado, con una concurrencia mayoritaria de empleados de clase media municipal, sin patotas ni micros y con un discurso agresivo pero que dejaba abierta la puerta a la negociación, la especialidad de la casa. Pero las negras también mueven y lo de la camioneta filmadora fue demasiado para tanto problemas simultáneos. Moyano entraba y salía de una pelea que era suya en parte, por un lado, la interna de la CGT y por otro, algunas posiciones de gestión en la que le gustaría tener más influencia como la zona 5 de Limpieza.

El domingo hubo que recomponer ánimos y estrategias en cuarteles sindicales y todo quedaba para ser puesto en práctica el lunes. Macri, a esta altura ya les había sacado una vuelta y sabían que no lo agarraban más, pero Patricio Datarmini - impulsado por Amadeo- sacando fuerzas de flaquezas se plantó en el micrófono de la 10 a decir que el "presidente de la Obra Social sigo siendo yo", algo que por esos momentos era verdad pero que no resistiría mucho más, ya que lo retenían al interventor Rey en un cuarto, donde este zorro ex Socma callaba a la espera de la jugada final conocida. Macri da la conferencia de prensa en la que se autoproclama como ganador moral y social del conflicto, hace público que la única manera de retomar el diálogo con el gremio está en manos "de ellos y es el levantamiento del paro", paro que sostenían increíblemente con tres cinco (ni siquiera una negra) -uno para cada día de paro- . Los muchachos vieron allí el límite de Mauricio y cerraron el trato rápido, salieron de las incómodas cuerdas y tienen hasta este martes a las 10 para ver qué se puede intentar ante esta nueva racionalidad, difícil pero no imposible. Además, para ambos siempre hay un precio para la paz. La actual, porque en cuatro años, no se engañen, el resultado es tan incierto como era este hace dos semanas. Otros ex intendentes, abstenerse de hacer comentarios.

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