Duro mensaje de la UIA: “Con insultos no se resuelven los problemas”
La industria argentina sigue en el piso. Y el presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rapallini, manifestó que el empleo y la actividad del sector no recuperan al ritmo del resto de la economía, y siguen muy por debajo de los estándares de 2022, sobre todo en construcción, textil, calzado y metalmecánica. "Vemos que tanto el empleo como la actividad industrial no recuperan como está recuperando el resto de la economía", sostuvo, y advirtió que cada caída se traduce en cierres de empresas, problemas financieros y pérdida de puestos de trabajo.
Rapallini defendió la productividad de la industria por sobre la simple extracción de recursos naturales: "La riqueza de un país se basa en la capacidad que tienen sus empresas, sus empresarios, sus trabajadores para transformar bienes y servicios", dijo, y puso como ejemplo a los países escandinavos, que aun con la riqueza petrolera de Noruega construyen cadenas de valor alrededor de la producción. Para el titular de la UIA, "darle valor a las materias primas es el corazón de todos los países".
Y cuando se trata de mirar hacia afuera, Rapallini tiene un número que usa como bandera: con 45 o 50 millones de habitantes, países como Corea del Sur, Polonia, España o Canadá tienen entre 15 y 20 millones de trabajadores en el sector privado; la Argentina, apenas seis. "Nosotros tenemos 600.000 empresas y todos estos países están en torno a un millón y medio. No hay mucha ciencia en esto", sintetizó, en referencia a la salida del estancamiento vía crecimiento del sector privado, con otra presión fiscal y otra apuesta a la producción.
Precisamente la presión fiscal fue uno de los ejes más duros de la charla. Rapallini reveló que la UIA presentó hace un mes un informe que ubica a la Argentina como número uno en presión fiscal a nivel global entre quienes pagan todos los impuestos de forma formal: "Estamos en torno a 52 puntos de presión fiscal", alertó, y matizó que la crisis industrial no empezó ayer: "La industria hace 15 años que no crece y no genera empleo. Si hubiera sido realmente beneficiada, hubiera tenido crecimiento y generación de empleo".
El momento más delicado de la entrevista, sin embargo, llegó con los cruces con el Gobierno. Consultado por las polémicas declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien calificó de "tarados" a los defensores de las políticas industriales del pasado, Rapallini optó por bajar la temperatura: "Es importante que el ministro haya hecho también sus aclaraciones", reconoció, y señaló que la UIA mantiene un diálogo "casi mensual" con la cartera económica. "Con insultos o con situaciones de violencia no vamos a resolver los problemas. Hay que resolverlo con diálogo y en una mesa. Esa es la gran apuesta de la UIA", cerró.
El perfil diplomático del dirigente no sorprende: abogado de la Universidad de Belgrano, presidente de la UIA para el período 2025-2027, ex líder de la entidad bonaerense desde 2018, Rapallini cultiva desde siempre una relación moderada con el poder de turno. Pero detrás de la mesura hay un reclamo de fondo que el Gobierno no puede ignorar: en la transformación económica que impulsa la Casa Rosada, la industria exige ser acompañada y no señalada. De cómo se resuelva esa tensión dependerá, en buena medida, si el sector vuelve a los niveles de producción de 2022 o se hunde más todavía.