Publicado: 31/12/2008 UTC General Por: Redacción NU

Democracia, divino tesoro

Algunos rondan los 35 años. Otros tienen menos. Son políticos de una nueva camada que creció en democracia. NOTICIAS URBANAS los consultó para que opinen sobre los 25 años de continuidad institucional.
Democracia, divino tesoro
Redacción NU
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Seguimos de festejo por los 25 años de democracia. Pero como dijo el sociólogo Emilio De Ípola: hay que celebrarla con sidra, no con champagne. Es que las deudas son muchas y el festejo es agridulce. Pero cuánto derecho tenemos, a pesar de todo, a levantar el vaso, la botella o lo que sea, este fin de año, por estos años ininterrumpidos de continuidad institucional, que es, más allá de todo, la expresión de la voluntad popular. Hay deudas, y las más dolorosas (y urgentes) siguen siendo las internas, las deudas sociales. Desde NU, quisimos adherirle al espíritu de celebración un granito más y elegimos a personajes jóvenes de la política para hacer un balance. Básicamente, porque se trata de militantes y cuadros políticos que crecieron en democracia o que hicieron sus primeras experiencias allí. Ellos, "jóvenes" para la tarea que ejercen, sin manchas en el pasado, nos sirven para mirar de cara al futuro.

"LA TRISTEZA DEL VIEJO"

Ariel Pasini es el más joven diputado el FPV en el Congreso y tiene grabada "la ceremonia de asunción y el discurso de Alfonsín en el Cabildo, el preámbulo y una enorme movilización popular", aunque empañada "porque mi viejo pasaba días con un enorme dolor por la derrota del peronismo, dolor que compartí por solidaridad filial".
Es el dirigente de una fuerza del kirchnerismo llamada "Militancia Social", y no es de los que miraron con recelo la reciente "recomposición pejotista". Durante el conflicto entre el campo y el gobierno, fue uno de los puntales de la lucha mediática. Su rostro de pibe se hizo conocido en medio de programas como el de Luis Majul.
Ariel expresa que su "ilusión está puesta en este proceso político que vive la Argentina y que conduce la Presidenta". Para él éste también es un tiempo histórico, "una oportunidad de despegar y consolidarnos como una Nación soberana con estándares dignos de calidad de vida y justicia social". A la hora del balance de estos 25 años, ubica su desilusión "en el fraude que significó el gobierno de Menem: el abrazo con Rojas, la frivolidad de María Julia, la desvergüenza de la entrega del patrimonio nacional". Para el diputado, más allá del recuerdo y los saldos, también el 2008 podría ser recordado como "otro triste año" en el que la democracia estuvo en peligro. "Hubo distintos intentos de sentido claramente destituyentes. Lo vivimos en el conflicto por la 125 y lo vemos cuando algunos sectores pretenden generalizar un estado de caos y realizan pronósticos que hablan de corridas de depósitos, default, de un nuevo corralito o un dólar sin techo. Son pronósticos absolutamente falsos que sólo buscan generar desconfianza y desestabilizar".

¿Cuál fue la mejor presidencia de estos 25 años? "La de Néstor Kirchner, pero el 10 de diciembre de 2011 vamos a decir que la mejor presidencia de la democracia fue la de Cristina Fernández", dispara. ¿Cuál la peor? "La de De la Rúa".

Para Ariel, "el peronismo sigue siendo la identidad política de los trabajadores y de los sectores más humildes de la Nación". Pero su reconocimiento del rol de los partidos no excluye a la UCR: "El radicalismo tiene que definir si se inclina por la versión más liberal representada por el posible retorno de López Murphy o si abraza un proyecto nacional y popular que entronque con las raíces yrigoyenistas. Creo que este último radicalismo tiene futuro, y está expresado por figuras como el gobernador Zamora o Silvia Vázquez en Diputados".

Ariel comenzó a militar "en la escuela secundaria, en la UES (de los años '80)". "De algún modo siento que sigo siendo aquel militante que sentía orgullo de formar parte de una de las ramas de la JP", dice. Para este diputado la principal deuda de la democracia es "con la justicia social", y la fortaleza, el "consenso férreo e indeclinable sobre la necesidad de respetar las reglas del juego institucional y nunca más volver al horror que significaron los golpes de Estado".

"LA CONSECUENCIA DE UNA FAMILIA POLITIZADA"

Facundo Di Filippo, legislador porteño de la Coalición Cívica, es el principal dirigente de los Jóvenes por la Igualdad (JxI). Y la política se entrelaza a un ritmo familiar ("desde muy chico me decidí por la política como consecuencia de pertenecer a una familia muy politizada") que tenía sus huecos y sus "amorosas" dicotomías, según como ordena sus recuerdos alrededor del 10 de diciembre de 1983. "Recuerdo la ausencia de mi padre, militante radical, que estaba dedicado 100% a esa campaña, los actos multitudinarios con millones de banderas, y la algarabía del festejo posterior al 30 de octubre. Yo tenía 9 años. También recuerdo la felicidad de mi madre, peronista, por la vuelta a la democracia".
Para quien viene de padre radical y madre peronista, las identidades siguen teniendo sentido, "claro que hay que apelar a lo mejor de esas tradiciones para generar cambios sociales y culturales estructurales". Sólo que "con las conducciones corruptas de ambos partidos se generaron grupos de poder que cortan transversalmente las dos estructuras partidarias con el único fin de mantener el status quo. Siempre que surgió una tercera posición intentando romper el bipartidismo la democracia se renovó, aunque después esas estructuras cometieron errores importantes que terminaron por destruirlas: el PI con el acuerdo con Menem; el Frepaso con el delarruismo".

¿Cuál fue la mejor presidencia y cuál fue la peor presidencia de estos 25 años? "La peor: Carlos Saúl Menem, la mejor: Eduardo Camaño, porque duró 72 horas". Su adolescencia lo encontró en la calle combatiendo las políticas neoliberales del riojano presidente. "En marchas estudiantiles y sindicales, rondas y marchas de la resistencia o 24 de marzo, también estuve en la militancia del Frenapo, el 19 y 20 de diciembre del 2001. No concibo otra forma de hacer política que no sea en la calle". Para Facundo la democracia tiene conductas sociales donde siguen actuando los efectos de la última dictadura militar: "En la opinión pública sobre la problemática del delito, donde una sociedad temerosa e individualista pide mano dura, citando muchas veces la patética frase de que con los militares estábamos mejor, y en la mente de un porcentaje de golpistas confesos vinculados a muchos grupos de poder y con una capacidad de lobby fuerte".

"AL PRINCIPIO, SÓLO QUERÍA ACOMPAÑAR A MI HERMANO MAYOR"

Carlos Mas Vélez es el presidente del comité capital de la UCR. Algo tiene para decir sobre esta mirada retrospectiva. Carlos nos cuenta que "tenía 11 años recién cumplidos" y que vivió la campaña electoral "con mucha intensidad". "Mi hermano militaba en la Franja Morada Secundarios y, consecuentemente, participó activamente de la campaña de la UCR que terminó con la consagración de Alfonsín como presidente. Ese domingo recuerdo que acompañé a mis padres a votar y que seguí con mucha atención la información sobre el escrutinio. Al conocerse el triunfo de Alfonsín todo fue festejo y alegría. Sentí que estaba viviendo un día histórico".

Empezó a militar de muy chico: a los 12 años ya participaba de las distintas actividades que se organizaban en el comité de su barrio. "En un principio lo hacía para acompañar a mi hermano mayor, luego entendí que la participación política era el modo de tratar de transformar las desigualdades que nos presentaba la realidad social de nuestro país y aún hoy sigo pensando lo mismo", apunta. Se abría un proceso de ilusiones bajo el que -confiesa- tuvo "muchas frustraciones y desencantos", pero que se centraban en "la posibilidad de resolver las desigualdades sociales a partir de la acción política y la posibilidad de construir nuestra memoria colectiva a partir de la búsqueda de la verdad y la justicia".
Pese a los años, para Carlos, "el poder en la Argentina sigue concentrado en las corporaciones económicas y sindicales, ambas espectacularmente beneficiadas por las políticas propuestas por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner". Y aclara a la hora de hablar de "acciones destituyentes recientes," que "existieron acciones premeditadas cuyo objetivo era desgastar la gestión del gobierno de Raúl Alfonsín". "Eso sí fue como un golpe", según Carlos.

No duda de que siguen teniendo sentido las identidades radical y peronista. "Son una realidad. Expresan diferentes concepciones de cómo administrar la cosa pública. Representan distintas alternativas a partir de las cuales la sociedad puede elegir el modo a través del cual buscar el progreso social. La Unión Cívica Radical lo hace con más apego por la calidad institucional, buscando defender la democracia y la libertad pero con solidaridad, mientras que el peronismo nos propone un estilo mas popular y autoritario". Carlos no ve lugar a la ruptura del bipartidismo. ¿Y cuál fue la mejor presidencia y cuál fue la peor presidencia de estos 25 años? "La mejor presidencia, sin lugar a dudas, fue la de Raúl Alfonsín. La peor fue la de Carlos Menem".

"La deuda que tenemos con nuestro país -sostiene Mas Vélez- es no haber podido corregir aún las profundas desigualdades sociales que existen. Que la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre de nuestra sociedad sea de 28 veces es inaceptable; que no exista una mayor inversión en el sistema educativo de gestión pública, que no se garantice el acceso a la salud, a la justicia, son la muestra más acabada de la enorme deuda social que aún tenemos los argentinos".

LO QUE FUIMOS, LO QUE SOMOS, LO QUE SEREMOS...

Marcos Peña es el secretario general del Gobierno porteño y la figura joven de PRO más rutilante. Intentamos consultarlo, pero amablemente, nos hizo saber que no le interesaba hablar del tema. Sí, en cambio, no dudaron en responder, por el partido de Mauricio Macri, los legisladores Patricio Di Stéfano (el diputado más joven del Parlamento porteño) y Victoria Morales Gorleri.

Esta última recuerda el 10 de diciembre de 1983 "como una fecha muy especial, en todas partes se respiraba emoción, optimismo y esperanza". "Con mis 11 años -señala- no terminaba de entender muy bien lo que estaba sucediendo pero claramente no pasaba desapercibido aquel momento histórico en mi espíritu. Hoy estoy convencida de que la democracia conseguida por los argentinos, aunque aún deba madurar, nos sigue dando optimismo y esperanza, y debemos defenderla".

Sobre la mejor y peor presidencia de estos últimos 25 años, afirma que "es difícil establecer parámetros tan determinantes". "Creo que la mejor presidencia aún no llegó. En algunas hubo decisiones acertadas y otras terriblemente equivocadas. Puedo decir que durante la presidencia de Menem, el país sufrió una severa crisis de exclusión social que aún hoy nos interpela. Afirmar taxativamente cuál fue la mejor presidencia sería pretencioso. Tal vez podríamos pensar en la menos mala. Creo que hubo cosas de Alfonsín decididamente generosas para la democracia. También valoro decisiones de crisis coyunturales adoptadas por Duhalde. En cuanto a la peor presidencia, podría mencionar la ingobernabilidad de De la Rúa, o el aislamiento, la constante vocación de crispación y falta de diálogo del gobierno actual, además de los datos que nos llevan a pensar en un alto grado de corrupción".

Para Victoria, "la democracia argentina se vio muchas veces condicionada por el poder financiero y la 'vieja política', marcada por la corrupción y la incapacidad de generar consensos que definan proyectos a largo plazo tendientes a modificar los grandes males de nuestra sociedad argentina". Al hablar de las deudas de la democracia no duda: "la educación, la salud y la integración social. Vivimos en una democracia que no logra atender adecuadamente el reclamo de los más débiles. Creo que nuestro pueblo no resiste más la indiferencia y el abandono constante. Estamos ante un 'parto de la historia' del que debe nacer una sociedad más justa en la que estemos todos incluidos. Y los primeros pasos serán educación, educación, educación".

Victoria recuerda: "Desde muy chica sentí interés por la política. Mi militancia no fue tradicional. Nunca estuve afiliada a un partido. Entendí que la política debía zafarse de estructuras que la terminan condicionando. Así, hice política desde donde me tocó desempeñarme, en especial en espacios de ayuda social y comunitaria. Creo en la militancia en los barrios, las plazas, los centros culturales", afirma.

"Pato" Di Stéfano, en cambio, no tiene recuerdos vividos de la asunción de Alfonsín. Nació en 1980. "Pero soy consciente de la importancia y el momento histórico que significó el fin de la dictadura y el retorno de la democracia en nuestro país", manifiesta. "Como argentino -afirma- no puedo decir que estoy satisfecho con lo realizado hasta el momento. En 25 años de democracia no hemos podido resolver problemas importantes como país y sociedad, y muchos otros se han agravado considerablemente. Comprendimos que sólo con democracia no se come, se educa y se vive. Hace falta mucho más. No es la democracia la que nos debe, sino más bien nuestra clase política y en gran parte nuestra sociedad la que esta en deuda con la democracia. Somos responsables de la democracia que tenemos. Hoy todavía tenemos una democracia inmadura, que va de un extremo a otro, y que no logra deshacerse de ciertos vicios. Creo que estamos lejos de lo que se imaginaba hace 25 años", subraya el legislador.

Sobre las presidencias de las dos últimas décadas y media, dice que "la historia las juzgará en sus aciertos y desaciertos con un criterio objetivo, y lamentablemente va a encontrar mucho de los segundo y poco de lo primero".

"Pato" no cree que haya "poderes" que condicionan a la democracia. "Lo que sí hay es una serie de circunstancias y actores políticos que la debilitan en su funcionamiento como sistema; y con esto me refiero a la falta de respeto a lo que manda la Constitución, al desprestigio de las instituciones del Estado, al atropello constante a la ley, a la práctica del clientelismo, y otras costumbres de la vieja política que todos conocemos".

Su bautismo político lo tuvo en 2004, con su incorporación a las fundaciones Sophia, y Creer y Crecer. "Así me fui involucrando e identificando con el espacio y el proyecto que hoy es el PRO. Por suerte me encontré con un lugar que da un gran espacio a los jóvenes, valora el entusiasmo y donde el trabajo es el factor determinante para crecer", afirma Di Stéfano.

Finalmente, quisimos saber qué balance realiza el legislador K Juan Cabandié, quien, por su historia de nieto recuperado, es un símbolo de los Derechos Humanos, materia que forjó el alma de esta democracia con sus avances y retrocesos. Juan empieza de adelante para atrás, y reconoce como logro "la síntesis que se produjo entre el Estado y los Derechos Humanos".

Juan pertenece no sólo al FPV, sino también de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, y desde esa perspectiva comprende que "veníamos de una democracia incompleta, chiquita, que tenía una deuda enorme con la sociedad". "La democracia por momentos parecía apenas un logro formal, vacía de contenido, como la política, incapaz de transformar la realidad". Para Juan "los organismos conforman piezas fundamentales de esta democracia que vivía su trauma en torno a los Derechos Humanos". "Claro que ahora -asegura- se trata de avanzar sobre los derechos humanos de segunda generación, sobre los derechos sociales, sobre esa inmensa deuda interna que se volvió ominosa en la década del '90, esos derechos tienen que adquirir el status de Derechos Humanos".

Juan tiene "recuerdos vagos, imágenes imprecisas" de aquella Plaza de Mayo de hace 25 años, y sin embargo, se siente parte de un proyecto que "recupera muchas de esas banderas de la vuelta democrática".

En los consensos subterráneos que residen bajo las palabras de los jóvenes entrevistados actúa lo mejor que hemos aprendido de estos 25 años: el valor de la militancia, el reconocimiento de la historia, de las tradiciones políticas populares, y a la vez, que ellas no significan un respeto un dogma, sino que deben convivir con nuevas formas, con nuevos relatos.



(NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 169, DEL 01/01/09)

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