Todas las negociaciones todas
El presupuesto salvo algunas divergencias menores no parece ser el mayor escollo para el acuerdo entre las bancadas legislativas. Si bien esto no implica que todos lo acepten, el tema salarial de los municipales para el año 2010 y los temas de vivienda son los más sensibles y allí radican las diferencias, aunque no se pueden considerar escollos insalvables. Se puede decir a priori que los votos ya están.
Distinto es el panorama cuando se habla del resto de los temas que van combinados con la ley de leyes.
El PRO con sus 26 integrantes tiene todas las posibilidades para lograr la vice segunda que muchos promueven para su propia fuerza. Lo podría hacer solo si hubiera abstenciones, con la Coalición Cívica sola, con la CC y el grupo de los del medio como se lo llama al PJ, algunos K y otros solitarios como Diego Kravetz o Raúl Fernández, sólo con este grupo o en cualquier otra variante. El problema aquí es medir los costos y la futura gobernabilidad.
Se puede definir como gobernabilidad de la casa a la conformación de una mesa política que genere acuerdos, que se logren plasmar también el acuerdo en las Comisiones fundamentales para la etapa que se viene, no solo las presidencias sino las mayorías internas, también que estén garantizadas las mayorías especiales en el recinto por derecha y por izquierda para cuando hagan falta, ya que todo ese andamiaje hará que el Gobierno ?y la oposición- puedan conseguir las leyes que consideren oportunas para su desarrollo político.
Habida cuenta que ni el Acuerdo Cívico y Social ni Proyecto Sur tienen entre sus prioridades la obtención del segundo escalón de la casa, el abanico de posibilidades del oficialismo crece en ese rubro aunque baje en otros. Mientras que las otras dos fuerzas pretenden hacerse fuerte en las comisiones para ejercer la oposición en los temas que consideran claves para su futuro político.
En ese marco al macrismo le quedan dos opciones: o van por la vice segunda para mantener en todos los casos la sucesión o buscan acordar con otras fuerzas una medida de menor impacto negativo entre sus pares y seguramente con mayor cantidad de adeptos.
Para el primer caso el nombre que suena con mayor fuerza es el de Martín Borelli impulsado por Gabriela Michetti ausente hasta ahora en los sponsors de los agraciados.
Si hubiera que elegir un externo al PRO medianamente confiable, allí crecen las chances de Diego Kravetz, impulsado por Juan Manuel Olmos y otros peronistas. Tanto Olmos -como Santilli, los hombres fuertes de la actual legislatura- se irán ambos en este cierre y la idea que Kravetz ?un compañero de mesa- quede con algún cargo le podría ser funcional, sobre todo al presidente del PJ porteño.
El caso de Juan Cabandié es especial ya que si bien reconoce su identidad peronista, su postura kirchnerista lo acerca más a presidir el bloque de ese espacio que, según algunos podría sumar algún otro integrante. De los K, Cabandié es el mejor posicionado y respetado hacia el centro de las decisiones legislativas.
La mesa chica todo indica que estará integrada seguro por Oscar Moscariello el nuevo uno de la casa, Cristian Ritondo indispensable por su rol, Diego Kravetz si obtuviera la vicepresidencia, Álvaro González, el que llegó a la final con Moscariello mano a mano, hasta que desempató Macri en persona. Bruno Screnci fortalecido por el conocimiento del espacio que tiene a partir del manejo de la secretaría administrativa, Raúl Fernández y un anillo más afuera podrían recalar alternadamente uno de la Coalición, Eduardo Epszteyn y Fabio Basteiro.
En ocasión de la Ley de Comunas y luego de un acuerdo entre los jefes de bloque, Sergio Abrevaya de la CC se retiró de la reunión con la postura común. Pero minutos más tarde al llegar a la sesión y tras charlar con integrantes de su bloque cambió su postura en el recinto y con ello selló para siempre la ?sospecha? de sus acuerdos.
Esta es una anécdota para terminar este panorama que trata de explicar el clima que se respira hoy en Perú 130, con las interferencias lógicas de la Jefatura de Gobierno.