Publicado: 24/02/2005 UTC General Por: Redacción NU

Ibarra, otra vez a la Legislatura

Aníbal Ibarra volverá otra vez a la Legislatura. Esta vez, hablará sólo el jefe porteño, y en el marco de apertura de las sesiones ordinarias. No habrá interpelaciones, ni preguntas, pero estarán las heridas abiertas que quedaron entre el jefe de la Ciudad y los legisladores, a quienes corresponsabilizó por no haber modificado las normas de habilitación de los boliches. Cromañon no sólo cambió el eje de su discurso sino del año que había imaginado a fines del año pasado
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Redacción NU
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Aníbal Ibarra vuelve, nuevamente, a la Legislatura después de un verano que, inesperadamente, torció el rumbo del año político que había imaginado a fines de 2004.

En este discurso de apertura, a diferencia de los otros, el tema de la seguridad y las habilitaciones –puntos que no estaban previstos para la agenda de 2005, ni nunca tuvieron fuerza en la agenda del frentista- serán dos ejes de los anuncios en la Legislatura.

La obra pública, un ítem de gestión que Ibarra había imaginado como emblema, también estará presente en el discurso al que ayudarán a dar forma su hermana, la senadora Vilma Ibarra, y su hombre de máxima confianza, Raúl “el Colorado” Fernández.

“Necesitamos que la apertura esté libre de complicaciones. Obviamente, hablará solamente Ibarra, y nadie podrá hacerle preguntas”, anticipó a NOTICIAS URBANAS uno de los voceros del frentista curado de espanto tras las 22 horas anteriores.

Cerca de Ibarra siguen transitando la crisis desatada a raíz de la tragedia de Cromañon, en la que murieron hasta el momento 193 personas.

“Van a tener que remar mucho para sacarnos”, confió otro operador ibarrista, empeñado en seguir juntando firmas para el referéndum revocatorio que, a esta altura, se preanuncia de difícil concreción. En los alrededores de Ibarra creen que “lo peor ha pasado” y siguen monitoreando encuestas para mostrar cómo se recompone la imagen de su jefe.

“El sistema político de la Ciudad estuvo muy por debajo de nuestra expectativas. En lugar de aportar soluciones, se quiso quedar con el sillón del jefe porteño”, se quejan los ibarristas.

Es que entre Ibarra y los legisladores quedaron muchas heridas abiertas, después de la última interpelación por la tragedia de Cromañon. Sobre todo, después de que el frentista los corresponsabilizara por no haber modificado las normas de habilitación de boliches.

A ese lugar, que huele a campo de batalla, tendrá que volver Ibarra el martes primero de marzo para ensayar un discurso enteramente distinto al que había imaginado en diciembre, cuando lanzó el ibarrismo a nivel nacional. En la Legislatura sus operadores intentan que esta vez prevalezca la tranquilidad, aunque por el momento la enquina residual no garantiza la paz en la visita.

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