Publicado: 30/07/2005 UTC General Por: Redacción NU

La estrategia de Raúl Fernández para la defensa ibarrista

Raúl Fernández, el pensador de las políticas de Aníbal Ibarra, fue quien ideó la contraofensiva para contrarrestar el duro dictamen de la Comisión Cromañón, que este viernes recomendó el juicio político al jefe de la Ciudad. Cómo será la estrategia del ibarrismo de ahora en más. Qué piensa en la intimidad el hombre más influyente de la Ciudad y el que más recelo despierta en la Casa Rosada y en Vilma Ibarra
La estrategia de Raúl Fernández para la defensa ibarrista
Redacción NU
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No es un secreto que Raúl Fernández es el hombre de máxima confianza de Aníbal Ibarra, y -digamos- el pensador de sus políticas. Algo así un think tank en sí mismo. Por eso, en estos días en los que su jefe político ocupó el centro de la escena y también de los cuestionamientos, tuvo mucho trabajo. Encerrado con su mate uruguayo en su despacho porteño; él, igual que Ibarra, también adelgazó bastante desde la tragedia de Cromañón- fue, por ejemplo, quien motorizó la solicitada de apoyos de intelectuales y figuras de los derechos humanos para contrarestar el duro dictámen de la Comisión Investigadora que recomendó el juicio político.

Quizá la peculiaridad de Raúl Fernández como operador es que se dedica a observar. En los días previos al dictámen había hecho una caracterización de los 9 integrantes de la Comisión Cromañon. Porque, para él, no son todos iguales. Los dividió en "institucionales" y allí coloca a Gabriela Michetti, Fernando Cantero y los macristas en su conjunto. Y los "ferozmente politiqueros", o sea los menos serios para él, y allí coloca a Milcíades Peña, Tomás Devoto y Fernanda Ferrero.

Es de él la letra que resaltó que la ex legisladora de Recrear, presidenta de esta Comisión Investigadora, también integra la Sala Juzgadora, encargada de decidir si Ibarra será o no juzgado. "Ha dicho varias veces públicamente que Ibarra debe ir preso", apunta el Fernández porteño en la intimidad. El ibarrismo utilizó esta falla de la legisladora para acusarla de prejuzgamiento.

Raúl Fernández, igual que Ibarra, esperaba desde hace días el dictamen con la recomendación del juicio político. Es por eso que el jefe porteño dedica una parte de su día a trabajar en su propio descargo. "Vamos a dedicarnos a atacar el fallo política y jurídicamente". Su estrategia política fue, precisamente, atacar a la Comisión Investigadora endilgándole parcialidad, intencionalidad política y debilidad institucional.

Creen que la Comisión Cromañón no refleja lo que la gente cree acerca de Ibarra. "La sociedad tiene una visión distinta a la que pueda tener cierto sistema político de la ciudad. Pero, bueno, vamos a ver cómo actúa la Legislatura, a partir de este fallo", explica en estos días.

Uno de los temores del jefe de Gabinete porteño era el impacto mediático; es decir cómo iban a reflejarlo los medios. El jueves 28 por la noche leyó en las ediciones digitales un anticipo del amplio espacio que le dieron los principales diarios al affaire porteño. Podría decirse que su estrategia de desgaste hacia la Comisión Cromañon tuvo un éxito relativo, ya que logró instalar que sus integrantes persiguen una finalidad política antes que la búsqueda de la verdad.

Aunque el propio Néstor Kirchner no tiene buena sintonía con él, más bien todo lo contrario, lo responsabiliza por haber cerrado el gobierno de la Ciudad a sus socios y aliados-, Raúl Fernández confía en el apoyo que recibirá de la Casa Rosada. "Sin duda, los legisladores del bloque kirchnerista no van a acompañar el juicio político. Hay una integración, de hecho, de sectores kirchneristas al Gobierno de la ciudad".

Ante la acusación por "mal desempeño" de Ibarra, a quien la Comisión acusa de no haber sabido ejercer el poder de policía, ya tiene preparada la línea de la defensa que presentará ante la Sala Acusadora y, más precisamente, ante la Comisión Investigadora de esa sala presidida por el macrista Marcelo Godoy. La línea de defensa de Fernández y obviamente del propio Ibarra, será la de la delegación de funciones hacia el organigrama porteño, en este caso la Secretaría de Seguridad.

"Es el mismo absurdo que plantaron algunos legisladores cuando leían la Constitución en el recinto durante la exposición de Ibarra. El jefe de gobierno asume la responsabilidad política y la discusión. Ahora, de ahí a inferir que tiene una responsabilidad directa ante delegaciones previstas en la Constitución, es forzar al extremo su letra. Si fuera así -y sin quitarle transcendencia a la tragedia- se le podría iniciar juicio político porque chocaron dos autos", apunta.

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