Publicado: 13/12/2008 UTC General Por: Redacción NU

"No entiendo el arte sin compromiso"

Liliana Felipe vive en México desde que la <br /> dictadura la obligó a exiliarse. Regresó al país para presentar su último disco, &quot;Mil veces Mil&quot;. También dialogó con NU. El arte y el compromiso social, ejes de la charla.
&quot;No entiendo el arte sin compromiso&quot;
Redacción NU
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Nació en Córdoba, pero en 1976, amenazada por la dictadura militar, debió exiliarse en México, donde reside actualmente. Hace más de dos décadas entabló una relación de amistad con Jesusa Rodríguez, con quien en el 2000 se casó simbólicamente para protestar contra la Iglesia católica. En el 2008, con aires renovados pero el mismo compromiso de siempre, Liliana Felipe vuelve a Argentina para presentar su último disco, "Mil veces Mil".

Ya dijo presente en Rosario y en Neuquén, este viernes estará en Córdoba y el sábado 13 dará un show en el ND Ateneo (Paraguay 918), donde además de presentar su último trabajo, repasará lo mejor de sus más de diez discos anteriores, sola, con un piano.

Sentada junto a Jesusa en la vereda de una librería-café en pleno corazón palermitano, la cantante dialogó con este medio. Explicó la génesis de su disco, "Mil veces Mil", el último de su carrera: "Es un espectáculo que hicimos el anteaño pasado. Un día mataron a un amigo nuestro, Octavio Acuña, un luchador de los derechos de los gays, homosexuales, lesbianas, muy instruido. Entonces, Jesusa le quiso hacer un homenaje, que ayudara, además, a que esos crímenes de odio no vuelvan a ocurrir. Comenzamos a leer 'Las mil y una noches' y se fue armando la historia. Jesusa la escribió y yo hice las canciones que se necesitaban para el guión. El resultado es un espectáculo de educación sexual", relató ante este semanario.

Sobre la composición de las letras y el estilo de la música, la artista detalla que "tiene que ver con cada cuento que contábamos, tiene un estilo de rareza, no es estricto para nada. Es sin estilo o sino, de un estilo enloquecido, como son los cuentos, que no tienen mucha lógica".

El tema "Nos tienen miedo", que cierra el disco, es el único que no tiene que ver con la interacción que entablaron con el libro. "Lo compusimos cuando estábamos acabando el disco. Jesusa me pidió que lo pusiéramos por que era muy importante en ese momento para el movimiento de resistencia del cual participamos. Es una canción que siento que demoró mucho tiempo en hacerse, porque no se unían la letra y la música. Después de haber leído una hoja de una persona que me pasó Jesusa y que decía 'nos tienen miedo porque no tenemos miedo', me emocionó mucho y lo olvidé. Luego, un día dije 'por ahí, puede ser'; lo platiqué con Jesusa, le gustó la idea y lo empezamos a adaptar", relata la cantante, antes de continuar recordando que el concepto es "que van para atrás, están atrás, que es la sensación que tenemos de los políticos de la derecha en México y en todo el mundo. Es como la Iglesia, que se niega a la ciencia, que ante cualquier progreso te empuja para atrás: la derecha es igual".

Dialogando con Liliana Felipe, su compromiso con diversas causas sociales, es imposible no preguntarle por la situación actual de México: "Se vive un momento muy brutal, haz de cuenta que en el periódico siempre son veinte decapitados, cinco cabezas en tal parque, los secuestros subieron un cinco por ciento. Ya todo el mundo ve eso como normal, hay policías de diferentes colores y atuendos en cualquier parte, hay una descomposición absoluta y este Gobierno (el de Felipe Calderón), llevó las cosas al extremo. El Gobierno no tiene autoridad moral, está impuesto, lo impusieron, está ahí para robar, para robar el petróleo, para quitarle poder a los trabajadores y seguir robando", sostiene la cantante y compositora.

Felipe cree que "es de cada quien, pero me parece que debe ser muy aburrida la vida de los artistas que no tienen un compromiso con su comunidad y que nada los calienta, debe ser muy aburrido. La verdad, no entiendo el arte sin ese motivo, no lo comprendo. Veo cosas huecas u obras de teatro que podrían existir o no, discos y discos de gente que parece que no tuviera una motivación, algo que los impulsa más allá, o que lean. Eso, a veces, me desespera".

La cantante rescata el valor del libro, asegura que lee de todo y que hace falta más lectura, incluso la equipara con el oxígeno "porque es elemental. Sino siento que la vida se reduce demasiado", justifica.

Al evaluar la televisión, observa que "si lo que nosotros recibimos es lo que se da en la televisión, si ésa es nuestra fuente nutriente, es de una miseria escandalosa. Creo que en Argentina hay programas decentes, como los del canal Encuentro. Allá no tenemos ni siquiera eso, no tenemos ni radio. Por eso es tan difícil movilizar a la gente, lo único que reciben es una cosa muy de oveja o cordero domesticado, lo único que parece hacer la gente es comer papas fritas, tomar coca-cola y estar embobados mirando la telenovela", dice la artista, casi indignada. La salida, para ella, es "poner tu trabajo al servicio de una causa común. Porque estar en tu casa metida en tu problemática, sin recibir un libro o una nueva vuelta de tuerca, me parece medio pobre".


(PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 166, DEL 11/12/08).

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