Las empresas recuperadas, en la encrucijada
El Gobierno porteño tiene una deuda largamente impaga con las empresas recuperadas, a las que debería haber transferido la habilitación con la que funcionaban antes de la quiebra -muchas veces fraudulenta- las empresas que primero cerraron y luego fueron recobradas para el trabajo por sus obreros.
Por imperio de la Ley Nº 1529/04 y de la Ley Nº 2970/08, 17 empresas pasaron, tras azarosos procesos, a ser operadas por sus trabajadores ante la defección de las patronales, que primero las quebraron y luego no se hicieron cargo de las consecuencias de sus acciones.
Ambas leyes ordenaron al Gobierno porteño expropiar las empresas y luego transferir las habilitaciones a las nuevas cooperativas de trabajo, para que éstas puedan seguir adelante con sus proyectos laborales, que benefician a 700 trabajadores.
Hugo Fucek, presidente de la Cooperativa de Trabajo Vinilplast, es claro al respecto. "El ingeniero Jefe de Gobierno debe cumplir con la Ley de Expropiaciones, debe pagar y nos debe transferir las habilitaciones. Con estas medidas, va a favorecer a cerca de 700 puestos de trabajo y entonces nos va a dar la oportunidad de adecuarnos a la normativa vigente, porque sin ellas no podemos acceder a las fuentes de financiamiento para comprar, por ejemplo, equipamiento que cuesta en el mercado cerca de 300 mil o 500 mil dólares, según el caso", comentó.
De todos modos, una cosa es segura, según Fucek: "No nos vamos a quedar cruzados de brazos esperando a que nos escuchen. Si esto lo hubiéramos hecho antes, jamás hubiéramos llegado hasta aquí. Somos gente de trabajo y estamos acostumbrados a luchar para conseguir lo que necesitamos".